Un grupo de palestinos se manifiestan en contra de la decisión de Trump de trasladar la embajada de EE. UU. de Tel Aviv a Jerusalén.
Los gazatíes han protestado contra el esperado anuncio del presidente estadounidense Donald Trump por el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel y su intención de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.
Las facciones palestinas en Gaza han organizado una protesta condenando la declaración de Trump.
El miembro de Hamás, Salah al-Bardawil, ha declarado que el mundo entero debe entender que “una bola de fuego e ira se extenderá por todas partes, dejando actos de rebelión y resistencia a su paso, encendiendo la tierra bajo los pies de quienes intentan violar nuestros derechos y santidades”.
En un discurso que ha pronunciado durante una marcha popular, al-Bardawil ha declarado: “Hoy estamos en una encrucijada; nos quedamos o nos quedamos, porque somos una nación de voluntad fuerte “.
“Si el presidente estadounidense, Donald Trump, cree que nuestra gente, nuestra nación y nuestra resistencia no podrán frustrar sus planes, significa que está viviendo en una ilusión”, agregó al-Bardawil.
También hizo hincapié en que Palestina y todas sus lugares sagrados y riquezas pertenecen a los palestinos y nadie, por fuerte que sea, puede quitarle este derecho.
Las facciones palestinas también pronunciaron discursos considerando la decisión de Trump como una ocupación estadounidense de Jerusalén, enfatizando la necesidad de completar rápidamente los pasos de reconciliación para luchar contra esta declaración.
También hicieron un llamamiento a la OLP para que retire su reconocimiento a la ocupación israelí y termine la normalización con la ocupación y la ruptura de todos los lazos con el gobierno israelí.
La Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica (OCI) fueron convocadas para mantener reuniones urgentes para responder a la decisión de Trump.
Después de ordenar la mayor reducción de tierras públicas protegidas de la historia de EEUU, hacer la mayor bajada de impuestos en 30 años, y conseguir que el Tribunal Supremo avalase su infame solicitud de prohibir la entrada de personas procedentes de ocho países en su mayoría musulmanes (entre los que no está Arabia Saudí, acusada por el propio Trump y el Congreso de estar detrás del 11-S), el presidente de EEUU deshace la política tradicional de EEUU respecto a Palestina: anuncia el reconocimiento de Jerusalén ocupado como capital de Israel y ordena el traslado de la Embajada de su país a esta ciudad. Trump así, en un acto suicida, despoja a los palestinos de todos sus derechos para dárselos a Israel.
Durante 70 años, EEUU ha permitido a Israel robar las tierras palestinas (incluso cuando pretendía ocultarlo firmando la Resolución 2334) y hacer una limpieza étnica. Esta decisión de Trump representa una nueva fase en la agresión al pueblo palestino. Ni Bill Clinton ni George W. Bush, que también prometieron mudar la Embajada a Jerusalén, se atrevieron a hacerlo. Habían dejado que el propio Israel a través de sus políticas ilegales y leyes se apoderase de la Ciudad Santa. De hecho, la ‘Ley del Gran Jerusalén’ incluye la expulsión de los palestinos “residentes” de su ciudad natal con mil artimañas, aumentar la población judía de la urbe trasladando a miles de colonos judíos como votantes elegibles, ampliar sus límites municipales para incluir los asentamientos ilegales en Cisjordania, y limitar aún más los derechos de los palestinos, todo ello para distorsionar la identidad de Jerusalén.
Entonces, ¿qué ganaría Donald Trump con una medida que aísla a EEUU, perjudica sus intereses en Oriente Próximo y amenaza su seguridad?
El anuncio ha sido un balón de oxígeno para Netanyahu, que tuvo que soportar la protesta de decenas de miles de israelíes el pasado 2 de diciembre pidiendo la dimisión de su gabinete por corrupción.
Una urbe santísima
Jerusalén, cuyo nombre árabe es Al-Quds (“Lo sagrado”), fue fundada por el reino Ugarit (1450 a. C – 1180.C.) con el nombre de Ur-shalim (Ciudad Apacible). Es para los judíos el lugar de la construcción del primer templo de su fe, para los cristianos la ciudad donde Jesús desarrolló su misión, y para los musulmanes desde donde Mahoma ascendió al cielo. Conquistada por casi todos los imperios viejos y actuales, Jerusalén fue ocupada en su mitad Occidental por Israel durante la guerra árabe-israelí de 1948 y en su mitad Oriental (que estaba bajo el control jordano) en la guerra del 1967. En 1980, Israel aprobó la “Ley de Jerusalén” para anexionar la parte oriental, que desde entonces está ilegalmente bajo su jurisdicción.
Los posibles objetivos de Trump:
1. Conseguir el apoyo del Congreso (apodado “otro territorio ocupado por Israel”) ahora que el caso de Rusiagate le apunta directamente: se baraja la posibilidad de que el exasesor de seguridad nacional, el general Michael Flynn, testifique contra el presidente.
2. Exhibir el poder de su yerno judío Jared Kushner, acorralado por la justicia de EEUU por ordenar a Flynn conseguir el apoyo ruso para anular una votación en el Consejo de Seguridad, que iba a condenar los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania. Es además una muestra el aumento de la influencia del vicepresidente Mike Pence (un sionista cristiano) en la Casa Blanca. Pence ha sido el portavoz de los partidarios de reubicación de la embajada en Jerusalén.
3. Contentar al lobby proisrailí de EEUU, que le criticaba por su trato poco entusiasta hacía Israel e incumplir su promesa electoral al respecto. El magnate de los casinos de Las Vegas, Sheldon Adelson, vinculado con el partido Likud israelí, que había donado 35 millones de dólares a la campaña electoral de Trump, le acosaba con la pregunta de ¿Cuándo el traslado de la embajada? El giro en la política exterior de Trump ha sido tal que hasta su hija se ha convertido al judaísmo. AIPAC no sólo ha conseguido colocar a Irán como “el principal enemigo de EEUU por encima del terrorismo” en la agenda de Trump, sino que también ha logrado cambiar la postura de “neutralidad” de Trump en el conflicto palestino-israelí. Retiró su cooperación con la Unescopor criticar la anexión de Jerusalén Oriental a Israel.
4. Desencadenar más conflictos étnico-religiosos en la región en el cumplimiento del Proyecto del Nuevo Oriente Próximo, imposibilitando la creación de un estado palestino, y de paso, ampliar el negocio de la militarización de la zona.
5. Forzar a la Autoridad Palestina a aceptar la llamada “Iniciativa de Paz” de Jared Kushner que propone olvidarse del “estado palestino” y del regreso de los refugiados, conseguir una autonomía con la soberanía de Israel sobre las fronteras y el espacio aéreo de Cisjordanía, a cambio de recibir un generoso paquete de ayuda financiera destinada a la burguesía palestina.
6. Con su popularidad por los suelos, Trump intenta recuperar el apoyo de millones de votantes de derecha y sobre todo de los evangelistas que le llevaron a la Casa Blanca. Durante su visita a Israel, y desde decenas de vallas publicitarias en su recorrido, los evangelistas le recordaban lo decisivos que fueron sus votos y que esperaban que cumpliese con su promesa sobre el estatus de la ciudad en disputa.
Y las posibles consecuencias de la temeraria decisión
7. Implica que EE. UU. ya no considera la presencia israelí en Jerusalén Oriental una ocupación, ni ilegales los asentamientos judíos construidos después de la Guerra de 1967, que infringen el Convenio de Ginebra que establece que una potencia ocupante no tiene soberanía en el territorio que ocupa. Así, EEUU rompe con su compromiso formal de cumplir con el derecho internacional.
8. Provocar fisura en la Casa Blanca: Los secretarios de Estado y de Defensa, Rex Tillerson (con rumores sobre su próximo cese) y Jim Mattis se han opuesto a la medida de Trump.
9. Acabar con décadas de consenso internacional sobre el estado de la ciudad. Hasta la Unión Europea, el principal aliado de Washington, ha dejado solo a Trump en esta peligrosa aventura.
10. Afecta a Jordania y Arabia Saudí, y no estar preocupados por el destino de los palestinos desahuciados, sino porque actúan como guardianes de los templos musulmanes de la Ciudad Vieja.
11. Perjudica a los intereses y el poder del Vaticano; de allí la oposición del Papa Francisco.
12. Divide a la comunidad judía estadounidense: unos, porque creen que no era el momento ya que el resto del mundo se opone a este asalto de Israel a toda la ciudad, ni representa una prioridad para los judíos, y otros como el grupo J Street que defienden el derecho de palestino a su estado, que así pierde lo que iba a ser su capital.
13. Una mayor agresividad por parte de Israel en expulsar a los palestinos.
14. Provocará la intifada de una gente que no sólo hoy no tiene nada que perder, sino que ve cómo secuestran su esperanza de un futuro diferente. Situación que además propiciará el protagonismo de organizaciones como Hamas.
15. Pone en peligro los intereses de EEUU en todo Oriente próximo, y ¡no por Al Qaeda o el Estado Islámico! Jerusalén no es sólo una cuestión palestina, sino también islámica.
16. Podrá afectar a la seguridad del propio Israel, preocupación que han mostrado el comentarista militar israelí Roni Daniel.
The State of Palestine expresses its adamant and unequivocal rejection of the announcement made by US President Donald Trump. The American Administration’s recognition of Jerusalem as the capital of Israel is an act of hostility against the Palestinian people, their inalienable national rights. Further, the State of Palestine views this policy announcement as an assault on the spirit and letter of international law, including the United Nations Charter, which does not accept the acquisition of territory by force nor the consequences that result from such illegal actions. It is also an assault on the spirit and standing of Jerusalem as a city at the heart and spiritual center of billions of people around the world.
This announcement has no bearing on the legal standing of Jerusalem as an occupied Palestinian city and an integral part of the occupied Palestinian territory. However, the political implications of this decision will stretch far beyond Palestine and the region. President Trump’s announcement rewards colonization, grave violations of international law, and abject disregard for human rights. This American policy decision sends a dangerous message that threatens the international system and will undoubtedly encourage other actors that do not respect international law to continue doing so because instead of accountability, they will be rewarded. This decision threatens the international system as we know it and as such, it threatens to destabilize the world.
The American Administration has disqualified itself from the role of broker in the quest for peace in the region. Palestine regrets that with this position, the Trump Administration has adopted a position that clearly attempts to pre-empt negotiations, which it should have started. Instead, this step has derailed efforts to restart peace talks with the aim of reaching a just and final solution for the conflict. In this regard, the State of Palestine reiterates that there is no peace without the establishment of a Palestinian state and a Palestinian state cannot and will not be established without East Jerusalem as its capital.
With this announcement, President Donald Trump violates the US letter of assurances of 1993 and numerous Security Council resolutions that do not recognize Israel’s illegal occupation and annexation of East Jerusalem. More dangerously, the Trump Administration’s illegal endorsement of Israeli colonization threatens to ignite religious fervor and tensions and to introduce a false yet incendiary religious dimension to the conflict. This is especially dangerous and runs counter the Palestinian position, which insists that this conflict is one about national rights and not religion.
The State of Palestine appreciates the overwhelming support it has received from states worldwide, who have openly and unequivocally opposed this American position. We call on these states to rise to the occasion and take practical steps to protect the two-state solution and the inalienable rights of the Palestinian people. It is time for countries that oppose this dangerous development to stand on the right side of history, recognize the State of Palestine, in line with international law, and reject attempts to plunge the world in disorder and chaos.
Today is a sad day for the international system, international law, and the Palestinian people. The American Administration has made a decision to stand, alone, on the wrong side of history and reward the colonizer. It must remain alone.
Finally, the State of Palestine reaffirms its sovereign right to defend its people and national rights through all available legal and political means. Palestine cannot and will not surrender to realities dictated by brute force and belligerence.
Noche de gala en la Plata por el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Los asistentes disfrutaron el concierto del maestro Miguel Ángel Estrella y de la muestra de grabados por Palestina. En la velada estuvieron el Embajador del Estado de Palestina, su Cónsul y autoridades de la Honorable Cámara de Senadores.
Un portavoz chino del ministerio de Exteriores chino ha declarado que la situación de Jerusalén «es muy complicada y delicada, y las partes implicadas deberían tener en cuenta la paz de la región», evitando causar «nueva confrontaciones» e influir en la resolución final sobre el Estado palestino. «Estamos preocupados por un posible agravamiento» de la situación, ha añadido.
El portavoz ha recordado de Pekín «siempre» ha apoyado y promovido el proceso de paz en Oriente Medio y ha respaldado la «causa justa» del pueblo palestino y su derecho a tener un estado independiente basado en las fronteras de 1967 y con Jerusalén Este como capital.
A su vez, un portavoz del Kremlin ha subrayado que a Moscú le preocupa que el conflicto entre palestinos e israelíes se agrave aún más por el plan de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar allí su embajada. «Sin embargo, no discutiremos decisiones que no se han tomado aún», ha agregado.
Por su parte, Alemania y Francia han alertado a sus ciudadanos por que puedan producirse enfrentamientos violentos en Oriente Medio por la decisión de Trump.
En una actualización de sus recomendaciones de viajes para Israel y los territorios palestinos, el Ministerio alemán en Berlín dijo: «A partir del 6 de diciembre de 2017 podría haber manifestaciones en Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza. No se pueden descartar enfrentamientos violentos». Además, aconsejó a los viajeros alemanes en Jerusalén que monitoricen de cerca la situación a través de medios locales y que eviten las áreas afectadas.
La cancillería francesa también advirtió en su sitio web de que se esperan manifestaciones y que sus ciudadanos deberían evitarlas, así como también a grandes multitudes en Jerusalén Oriental, Cisjordania y Gaza.
El Papa Francisco, durante su audiencia semanal de los miércoles, en la sala Pablo VI del Vaticano. REUTERS/Alessandro Bianchi
Igualmente, el Papa Francisco ha expresado su preocupación por el posible reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de EEUU y pidió que se respete el status quo de la ciudad, conforme a las resoluciones de la ONU. «Mi pensamiento va a Jerusalén. No puedo callar mi profunda preocupación por la situación que se ha creado en los últimos días», expresó en su audiencia de los miércoles en el Vaticano, en una declaración en la que no citó directamente el anuncio del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre Jerusalén.
Luego, en un encuentro con un grupo de palestinos que lo han visitado en el Vaticano como parte de un diálogo interreligioso, el Papa defendido el reconocimiento de los derechos de «todas las personas» en Tierra Santa como una condición primaria para establecer diálogos entre religiones «y también entre la sociedad civil».
Mientras, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ha hecho mención a la decisión de Trump sobre Jerusalén en sus primeras declaraciones públicas desde que la Casa Blanca divulgó la nueva política.
En un discurso en una conferencia diplomática en Jerusalén, Netanyahu delineó las fortalezas económicas de Israel y su alcance internacional, enfatizando la importancia de los vínculos con Estados Unidos, pero no mencionó el anuncio oficial que Trump realizara en la tarde de este miércoles.
También han seguido las reacciones en los países de la región. El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ha considerado que los planes del presidente estadounidense, Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel son resultado de su «desesperación y debilidad» y ha augurado que Palestina será libre. «Es por desesperación y debilidad que quieren declarar Al Quds (nombre árabe de Jerusalén) como capital del régimen sionista», ha señalado Jamenei durante un acto en alusión a los planes de Trump que éste hará públicos en un discurso este mismo miércoles.
Asimismo, ha denunciado que hoy en día «los enemigos» se han alineado contra los musulmanes y el profeta, acusando en particular a Estados Unidos, «la arrogancia global» y el «régimen sionista, así como las figuras reaccionarias y hedonistas entre los musulmanes».
Por su parte, el Gobierno sirio ha condenado el «paso peligroso» que se dispone a dar el presidente estadounidense, y ha llamado a la «resistencia», tras criticar la «sumisión» de algunos países árabes a los designios de Estados Unidos. Una fuente del Ministerio de Exteriores sirio citada por la agencia oficial SANA ha valorado el anuncio que se dispone a realizar Trump como la «culminación del crimen de usurpación de Palestina y el desplazamiento del pueblo palestino».
Frente a ello, Damasco defiende la necesidad de «la creación de un nuevo orden mundial que respete la soberanía de los países, proteja los derechos de los pueblos y ponga fin a las políticas destructivas». En este sentido, el portavoz ha recordado que Siria ya ha advertido en contra de la «sumisión de ciertos regímenes árabes a los dictados» de Washington, lo que perjudica los intereses de los árabes.
Por su parte, el primer ministro turco, Binali Yildirim, de visita en Seúl, ha instado al presidente de EEUU a reconsiderar su plan de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y ordenar el traslado allí de la embajada estadounidense. «En mi opinión semejante decisión de mover la embajada de EEUU a Jerusalén podría acrecentar el conflicto entre Israel y Palestina de nuevo, y aumentar el conflicto entre religiones», dijo Yildrim durante una rueda de prensa conjunta celebrada tras su reunión con su homónimo surcoreano, Lee Nak-yon.
En la víspera, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió en un discurso ante el Parlamento en Ankara de que, si Jerusalén es reconocida como capital por Washington, convocará una cumbre musulmana y que la decisión podría suponer la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel.