Etiqueta: agresión sionista

  • VIDEO: Más de 300 palestinos han sido arrestados en Jerusalén desde el comienzo de las protestas

    VIDEO: Más de 300 palestinos han sido arrestados en Jerusalén desde el comienzo de las protestas

    15 de diciembre de 2017

    Los manifestantes chocan con las fuerzas de seguridad israelíes durante una manifestación contra el reconocimiento del presidente estadounidense Donald Trump de Jerusalén como capital de Israel, en Belén, Cisjordania, 7 de diciembre de 2017 [Agencia Mamoun Wazwaz / Anadolu]
     Más de 300 palestinos han sido arrestados por las fuerzas de ocupación israelíes desde el inicio de las protestas la semana pasada, tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump reconociendo a Jerusalén como la capital israelí, según el Centro de Información Palestino.

    La mayoría de los detenidos, especialmente los presentes en las protestas celebradas en los territorios ocupados, fueron objeto de fuertes palizas por parte de las fuerzas israelíes, y algunos fueron asesinados antes de su detención.

    Decenas de menores se encuentran entre los detenidos, al menos 44 en Jerusalén. Un video lanzado por la ONG israelí B’Tselem el domingo provocó indignación en las redes sociales, ya que mostraba a varios niños siendo brutalmente arrestados y encerrados en pequeñas jaulas en el puesto de control de Bab Az-Zawiya.

    Los informes también indican que varias personas fueron arrestadas por la policía secreta israelí en Ramallah y Hebrón, quienes se disfrazaron de palestinos usando máscaras y kifayahs y participando en protestas.

    Los residentes de Cisjordania que han sido arrestados se enfrentan a un tribunal militar, y la jurisdicción puede incluso extenderse a aquellos de Jerusalén Este si su presunto delito fue cometido o tiene vínculos con la Cisjordania ocupada.

    A principios de esta semana, el grupo de derechos de prisioneros Adameer instó a “la liberación inmediata de todos los prisioneros” y a “terceros estados para presionar a las autoridades de ocupación israelíes para que respeten sus obligaciones bajo las leyes internacionales de derechos humanos y el derecho internacional humanitario, violaciones que han cometido “.

    Las manifestaciones continuaron ayer con un mitin de 400 personas en Hebrón. Se encontraron con una respuesta de mano dura por parte de las fuerzas de ocupación israelíes que dispararon gas lacrimógeno y balas de acero recubiertas de goma para dispersar a la multitud.

    En total, seis personas han muerto y unas 1.500 han resultado heridas desde el jueves pasado. Israel también ha reanudado los bombardeos contra Gaza y las ciudades y pueblos de Cisjordania fueron atacados de la noche a la mañana.

    Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20171215-mas-de-300-palestinos-han-sido-arrestados-en-jerusalen-desde-el-comienzo-de-las-protestas/

  • Infiltrados en protestas del pueblo palestino: un fotógrafo de Reuters captura el momento en que un agente israelí de incógnito le apunta con una pistola

    Infiltrados en protestas del pueblo palestino: un fotógrafo de Reuters captura el momento en que un agente israelí de incógnito le apunta con una pistola

    2017 · 12 · 14 • Fuente: RTVE

    El fotógrafo estaba cubriendo una manifestación palestina contra Trump en Jerusalén, fue testigo del trabajo de ocho agentes israelíes para disipar la concentración. Torokman recuerda el momento, que apenas duró 5 minutos, como «terrorífico»

    Un agente israelí de incógnito apunta con un arma a un fotógrafo de Reuters. REUTERS / Mohamad Torokman

    Un fotógrafo de la gencia de noticias Reuters se encontró el pasado miércoles en el ojo del gatillo mientras cubría una protesta palestina en contra de la decisión de Donald Trump de reconoer a Jerusalén como capital de Israel. Mohamad Torokman vivió en sus propias carnes el momento en que un agente militar israelí de incógnito puso fin a una manifestación palestina, una técnica de inflitración rara vez vista y mucho menos documentada, cuando se encontró con una pistola apuntándole directamente.

    Torokman, que ha cubierto el conflicto en la región desde hace casi dos décadas, fue enviado cerca de la zona de Ramala, donde desde hace días se multiplican las protestas contra la decisión del presidente estadounidense. Cientos de personas asistieron al encuentro; algunos quemaban ruedas, otros lanzaban piedras a las tropas israelíes, sin imaginarse la sorpresa militar que les aguardaba.

    Según relata el propio fotógrafo, «el personal de incógnito se estaba haciendo pasar por manifestantes palestinos y se colocaron detrás de los que arrojaban piedras» cuando, de repente «empezaron a dar tiros al aire y a arrojar granadas al mismo tiempo«, explica.

    Cinco minutos «terroríficos»

    La agencia describe que el estruendo de las granadas y los disparon causaron pánico entre los protestantes. Torokman vio como ocho israelíes que portaban máscaras diseñadas con tocados de la bandera palestina, saltaban a la acción y detenían a varios manifestantes. El profesional gráfico siguió tomando instantáneas y fotografiando el momento en que un agente de incógnito se zarandeaba con un manifestante, cuando vio el arma apuntándole directamente a la cara. 

    «Me gritó que me fuera de ahí», relata Torokman, que describe el ambiente como «terrorífico». «Seguí sus órdenes por mi propia seguridad y me aparté rápidamente», recuerda.

    El resto de protestantes huyeron conforme los agentes israelíes de paisano se acercaban. Entretanto, el fotógrafo siguió capturando la tensión desde un sitio más seguro. El incidente duró menos de cinco minutos.

    Según ha contado el trabajador de Reuters, esta fue la tercera vez que fue testigo de primera mano del trabajo de los comandos hebreos de incógnito, conocidos en hebreo como Mistaravim o disfrazados de árabes, pero fue describe este encuentro como el más aterrador.

    «El nivel de riesgo fue el más elevado en este ocasión porque el personal me apuntaba directamente», ha contado.

    Fuente: RTVE

  • 100 artistas prominentes denuncian la decisión de los Estados Unidos sobre Jerusalén

    100 artistas prominentes denuncian la decisión de los Estados Unidos sobre Jerusalén

    RAMALLAH, 12 de diciembre de 2017 (WAFA) – Un centenar de destacados actores, músicos, escritores y cineastas de todo el mundo denunciaron el lunes la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.

    En una carta enviada al periódico The Guardian, artistas como Mark Ruffalo, Tilda Swinton, Peter Gabriel, Roger Waters, Vivienne Westwood, Julie Christie y muchos más, dijeron que el movimiento de Trump ayuda a lograr lo que Israel ha estado tratando de hacer, es decir, a «Borrar a los palestinos, como una presencia política y cultural, de la vida de su propia ciudad».

    «Al reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, Donald Trump busca lograr a través de una declaración lo que Israel ha estado tratando de hacer durante 50 años con la fuerza de las armas: borrar a los palestinos, como presencia política y cultural, de la vida de su propia ciudad. El pueblo palestino de Jerusalén ya está sujeto a la discriminación municipal en todos los niveles, y un proceso progresivo de limpieza étnica «.

    Los artistas dijeron que «rechazan la colusión de Trump con tal manipulación racista y su desprecio por el derecho internacional». Deploramos su disposición a coronar la conquista militar israelí de Jerusalén Este y su indiferencia hacia los derechos palestinos. Como artistas y como ciudadanos, desafiamos la ignorancia e inhumanidad de estas políticas y celebramos la resistencia de los palestinos que viven bajo la ocupación «.

    El músico Peter Gabriel dijo en su propia declaración, «Jerusalén debe abarcar las esperanzas y los sueños de todos sus pueblos y religiones, no solo aquellos con el poder más político, económico y militar … Espero que estas protestas desencadenen una reacción en todo el mundo para condenar todos los abusos de los derechos humanos infligidos al pueblo palestino por el gobierno israelí y por la ocupación, y llevar a un apoyo internacional activo para todos aquellos dentro y fuera de Israel que trabajan por una paz justa y justa «.

    La comunidad internacional ha criticado duramente el reconocimiento de Trump a Jerusalén como capital de Israel, que también ha provocado protestas palestinas generalizadas en los territorios ocupados por Israel.

  • Vídeo: un agente israelí intenta estrangular a un niño palestino

    Vídeo: un agente israelí intenta estrangular a un niño palestino

    En un acto violento y brutal, un agente de la policía israelí intenta estrangular a un niño palestino de 9 años detenido en protestas antiisraelíes.

    En un vídeo publicado este domingo se puede ver cómo un policía del régimen de Israel detiene e intenta estrangular a un niño palestino en la parte oriental de la ocupada ciudad de  Jerusalén (Al-Quds).

    El hecho ha tenido lugar durante las manifestaciones celebradas en la ciudad santa contra el reciente anuncio del presidente de EE.UU., Donald Trump, de reconocer a Al-Quds como la capital de este régimen usurpador.

    La polémica decisión del inquilino de la Casa Blanca ha provocado numerosas protestas palestinas, las cuales fueron reprimidas brutalmente por las fuerzas israelíes. Medios locales confirman la muerte de al menos dos palestinos en Gaza, mientras que en la ocupada Cisjordania tres personas perdieron la vida y cientos resultaron heridas en demostraciones similares.

    Fuente: Hispan TV

  • Denunciar que Israel exporta armas a países que están llevando a cabo un genocidio es una obligación moral

    Denunciar que Israel exporta armas a países que están llevando a cabo un genocidio es una obligación moral

    Imagen de las fuerzas de seguridad israelíes en Belén (Cisjordania) [Mamoun Wazwaz/Anadolu Agency]
     En noviembre de 2016, el tribunal supremo de Israel se negó a aceptar una demanda para que fueran reveladas las exportaciones de armas a la antigua Yugoslavia durante el genocidio en Bosnia en los 90. El tribunal estableció exponer la implicación de Israel en un genocidio dañaría las relaciones exteriores hasta tal punto que superaría con creces el interés público por saber dicha información y la posible condena de los implicados.

    Nosotros, los que llevamos a cabo la demanda, el abogado Eitay Mack y yo, presentamos a la corte evidencias de que Israel exportaba material de defensa a las fuerzas Serbias de aquel momento, incluyendo entrenamiento, municiones y rifles. Entre otras cosas, presentamos el diario personal del General Ratko Mladic, actualmente juzgado por la corte internacional de justicia por cometer crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. El susodicho diario menciona explícitamente los generosos acuerdos de armas entre Israel y Serbia,

    Las exportaciones tuvieron lugar mucho después de que el Consejo de Seguridad de la ONU impusiera un embargo de armas a varios de los bandos enfrentados en la guerra yugoslava, después de que varios testimonios hubieran denunciado el genocidio y la creación de campos de concentración.

    La respuesta del fiscal general de Israel a la desestimación de la demanda por parte del tribunal no es otra cosa que una confesión de que Israel cooperó en el genocidio Bosnio. Si el gobierno no hubiera tenido nada que perder, los documentos en cuestión no habrían supuesto ninguna amenaza para las relaciones exteriores.

    Entre 1991 y 1995, la antigua Yugoslavia se fracturó. Pasando de una república multiétnica a una colección de países que se lanzaron a combatir los unos contra los otros en una sangrienta guerra civil en la que, además de masacres, se produjo un genocidio.

    Los serbios declararon la guerra a Croacia entre 1991 y 1992, y contra Bosnia desde 1992 y 1995. En ambos conflictos se cometieron procesos genocidio y  de limpieza étnica contra los musulmanes de las áreas ocupadas por los serbios. Murieron más de 250.000 personas, hubo miles de heridos, hambrunas y multitud de mujeres fueron violadas, además las personas que fueron encerradas en campos de concentración.

    Otros bando del conflicto también cometieron crímenes de guerra, pero la demanda de la que hablábamos se centra en la colaboración entre Israel y las fuerzas serbias. Los horribles y crueles actos cometidos en Yugoslavia fueron los peores desde la segunda guerra mundial y el genocidio nazi contra el pueblo judío.

    Una de las masacres más conocidas en la que llevaron a cabo los soldados al mando del general Ratko Mladic en los alrededores de la ciudad de Srebrenica, en 1995. Allí, como parte de una campaña de limpieza étnica contra los musulmanes de la zona, las fuerzas serbias asesinaron a más de 8.000 bosnios y los enterraron en fosas comunes. Aunque se suponía que la ciudad estaba bajo la protección de la ONU, cuando comenzó la masacre los Cascos Azules no intervinieron. En 2012 Mldic fue extraditado a la Haya, a la Corte Penal Internacional, y el juicio todavía sigue.

    Durante aquella época, prominentes organizaciones judías pidieron el fin inmediato del genocidio y el cierre de los campos de la muerte. Algo que no hizo el Estado de Israel. De puertas para afuera condenó la masacre, pero mientras, por la puertas, vendía armas y entrenaba aquellos que estaban llevando a cabo los crímenes.

    Hemos recopilado numerosos testimonios acerca de envíos de armas israelíes a Serbia, y que fueron incluidos en la demanda. Además hemos incluído evidencias de que dichos envíos se llevaron a cabo mucho después de que la ONU aplicara su embargo, en septiembre de 1991. Los testimonios han sido verificados y han sido expuesto aquí, tal y como aparecen en la petición, con las correspondientes abreviaciones.

    En 1992, un antiguo alto cargo del ministerio de defensa serbio publicó un libro, “El ejército serbio”, en el que escribió acerca de estos acuerdos de armas, y que está firmado un mes después de que el embargo entrara en vigor. “Uno de los mayores acuerdos se llevó a cabo en octubre de de 1991. Por razones obvias, el acuerdo con los judíos no se hizo público en aquel momento.

    Un israelí voluntario en una organización humanitaria en Bosnia por aquel entonces testificó que en 1994 un funcionario de la ONU le pidió que mirara los restos de un proyectil de 120 milímetros –en el que podían leerse letras hebreas– que había explotado en la pista de aterrizaje del aeropuerto de Sarajevo. También confesó haber visto a Serbios desplazándose por Bosnia con ametralladoras Uzi fabricadas en Israel.

    En 1995 se supo que los traficantes de armas israelíes, en colaboración con los franceses, habían cerrado un acuerdo para suministrar a Serbia con misiles LAW. Según los informes de 1992, una delegación del ministerio israelí de defensa fue a Belgrado y firmó el trato para suministrar dichos proyectiles.

    El mismo general Mladic juzgado por genocidio y crímenes de guerra, escribió en su diario que “desde Israel le habían propuesto una lucha conjunta contra el islamismo radical, además de ofrecerle entrenar a sus hombres en Grecia y un suministro ilimitado de rifles de francotirador”. Por otra parte, un informe preparado a petición del gobierno holandés en relación a la investigación sobre Srebrenica contiene lo siguiente:

    «Belgrado considera a Israel, Grecia y Rusia sus mejores aliados. En otoño de 1991 Serbia cerró un acuerdo de armas con Israel.»

    En 1995 se supo también que los comerciantes de armas israelíes suministraron armamento al VRS –el ejército de la república de Srpska, el ejército serbo bosnio–. Este otro envío se hizo, sin lugar a dudas, con el conocimiento del gobierno israelí.

    Tenemos informes de activistas por los derechos humanos acerca de israelíes entrenando al ejército serbio. Probablemente el pacto de armas con los serbios permitió huir a los judíos residentes en Sarajevo, pero no podemos probarlo.

    Mientras todo esto estaba pasando en relativo secreto, a nivel público el gobierno de Israel expresaba sus temores acerca de la situación, como si fuera una cuestión de causa mayor y no una masacre hecha por el hombre. En julio de 1994, el director del comité de relaciones exteriores y defensa de la Knesset, Ori Or, visitó Belgrado y dijo: “Nuestra memoria está viva. Sabemos lo que significa vivir con boicots. Todas las resoluciones de la ONU contra nosotros han sido aprobadas con una mayoría de dos tercios”. Ese mismo año, el vicepresidente de EE.UU., Al Gore, llamó al embajador de Israel y advirtió a Tel Aviv que abandonara esta línea de cooperación.

    Vista general de una sesión plenaria del parlamento israelí [foto de archivo]

    La sesión del tribunal supremo en la que el Estado respondía a nuestra demanda fue llevada a cabo  en parte, es decir, que los demandantes no estábamos autorizados a escucharla. Los tres jueces del tribunal rechazaron nuestra demanda y aceptaron la postura del Estado de que revelar los detalles de estos envíos de armas a Serbia durante el genocidio dañaría demasiado las relaciones exteriores de Israel y afectaría a su seguridad, por lo que los potenciales daños serían mayores que el interés público por conocer los detalles y la verdad de estos hechos.Esta sentencia es cuestionable e incluso peligrosa por muchas razones. En primer lugar, la aceptación del tribunal de los argumentos del Estado acerca de cuánto afectaría la verdad a sus relaciones exteriores es desconcertante. A principios de año, el mismo tribunal rechazó una demanda similar relativa a las exportaciones durante el genocidio de Ruanda, sin embargo un mes después el Estado admitió que dichas exportaciones finalizaron cinco días después de que se iniciaran las matanzas.

    ¿Por qué el tribunal supremo justifica ignorar este fraude, incluso negándose a aceptarlo como evidencia? Después de todo, es evidente que el Estado exageró al asegurar que estas informaciones dañarían las relaciones exteriore de Israel.

    Es de vital importancia para el interés público exponer la involucración del Estado en un genocidio, incluso cuando es a través de comerciantes de armas, particularmente cuando un Estado fue fundado sobre la desolación de su pueblo tras el Holocausto.

    No es sólo de interés para los israelíes, sino también para todas las víctimas del Holocausto, el tener una conducta moral completamente distinta. Cuando el tribunal tiene en cuenta crímenes de guerra, también debe considerar los intereses de los segundos

    Cuando el tribunal cierra investigaciones en casos de genocidio porque pueden dañar al Estado –algo que sigue sin ser probado– anula la búsqueda de justicia para las víctimas de dichos crímenes y envía un claro mensaje: que el derecho del Estado a la seguridad, real o imaginaria, es absoluto, y está por encima de los derechos de los ciudadanos.

    La sentencia del tribunal supremo podría llevar a concluir que cuanto mayor sea el crimen, más fácil es de ocultar. Esto es algo inaceptable. Convierte a los jueces en cómplices, y de manera inadvertida convierten a Israel en cómplice de crímenes de guerra, negando a los demandantes su derecho democrático a debatir la cuestión en público.

    El Estado se enfrenta a una serie de demandas similares relacionadas con su colaboración con los gobiernos de los asesinos. Incluso si ignorar estas demandas también interesa al Estado, el tribunal supremo debe dejar de ayudar a ocultar estos crímenes, para que aunque los culpables no sean procesados, se evite que repitan acciones similares en el futuro.

    Cuando el Estado de Israel, nuestro gobierno, vende armas a genocidas, traiciona el legado y la memoria del Holocausto, nuestro particular genocidio. Lo mismo ocurre cuando negamos los genocidios sufridos por otros pueblos, como negamos el genocidio armenio.

    Vender armas a Serbia y Ruanda al mismo tiempo que llevan a cabo un genocidio es lo mismo que vender armas a la Alemania Nazi durante el Holocausto

    Nosotros, los israelíes, deberíamos preguntarnos estas complejas preguntas. Debemos preguntarnos cuestiones acerca de nuestra responsabilidad con semejantes actos de injusticia, y considerar posibles acciones para evitarlas, ya sean individuales o colectivas.

    Para mí hay una enseñanza, o un legado, del Holocausto y el genocidio: el valor universal de la vida humana, allí donde se encuentre. El principio fundamental que guía mis acciones es esta sacralidad de la vida humana y la igualdad de los seres humanos ya sean serbios, bosnios, tutsis, turcos, armenios, palestinos o judíos.

    Para nosotros, para Eitay y para mí mismo, nuestras acciones están motivadas por nuestros valores molares, de una forma que nos impide no llevarlas a cabo. Incluso después de dos sentencias del tribunal supremo, relativas a Serbia y Ruanda, no nos rendimos. Estamos intentando proceder a través de otras vías legales, y estamos intentando, tanto como podemos, movilizar a la sociedad civil.

    Sobre el autor de este artículo: 

    Yair Auron reside en Neve Shalom-Vahat el Salam, la única comunidad judía-árabe de Israel,  es un profesor israelí especializado en los ámbitos del genocidio, la educación sobre el genocidio, el judaísmo contemporáneo y las relaciones entre israelíes y palestinos. Sus numerosos ensayos y casi 40 libros sobre estos temas han sido publicados en hebreo, inglés, francés, alemán, armenio y ruso. Más de 15.000 estudiantes hasta la fecha se han inscrito en el curso del profesor Auron en Estudios de Genocidio en la Universidad Abierta de Israel, convirtiéndolo en el curso más grande del mundo de su tipo. Recientemente el curso se ha introducido en Armenia. Auron reside en Neve Shalom-Vahat el Salam, la única comunidad judía-árabe de Israel, donde creó un Jardín de los Justos para honrar a hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas para rescatar a las víctimas de la persecución. Auron ha luchado durante muchos años por el reconocimiento mundial del genocidio armenio, al tiempo que trabaja activamente para defender la causa de la paz en Israel y en todo el mundo.

    Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20170706-desvelar-que-israel-exporta-armas-a-paises-que-estan-llevando-a-cabo-un-genocidio-es-una-obligacion-moral/

  • En la era de los incendios forestales, la ley de Israel contra las cabras palestinas muestra una herida autoinfligida por el sionismo

    En la era de los incendios forestales, la ley de Israel contra las cabras palestinas muestra una herida autoinfligida por el sionismo

    Mondoweiss

    La prohibición de Israel de pastorear cabras negras -con el pretexto de que causan daño ambiental- será derogada después de casi siete décadas de aplicación que ha diezmado las tradiciones pastorales de las comunidades palestinas.

    El Gobierno israelí parece haber admitido finalmente que en una era de cambio climático la amenaza de los incendios forestales para las comunidades israelíes está creciendo rápidamente en ausencia de las cabras.

    Tradicionalmente las cabras despejaban la maleza que ahora se ha convertido en un polvorín a medida que Israel experimenta sequías de verano cada vez más largas y más cálidas. Hace exactamente un año Israel fue golpeado por más de 1.500 incendios que causaron daños generalizados.

    La historia de la humilde cabra negra, que casi ha sido eliminada de Israel, no es simplemente una de las consecuencias involuntarias. Sirve como una parábola para los delirios y la autodestrucción de un sionismo empeñado en borrar a los palestinos y crear un pedazo de Europa en el Medio Oriente.

    La Ley de Protección Fitosanitaria de 1950, una de las primeras medidas de Israel, se introdujo como una forma de proscribir la cabra negra, también conocida como la cabra siria, de grandes áreas del país. Las cabras habían sido el alma de las comunidades agrícolas beduinas.

    En ese momento los funcionarios declararon que la cabra estaba dañando la vegetación, especialmente los millones de pinos recientemente plantados para forestación.

    A los ojos de los padres fundadores de Israel los árboles estaban cumpliendo una importante misión sionista. Estaban allí para ocultar los escombros de más de 530 aldeas palestinas que el nuevo Estado se había propuesto destruir y evitar el regreso de unos 750.000 palestinos que fueron expulsados ​​durante la guerra de 1948 que fundó Israel, episodio que los palestinos llaman Nakba, «catástrofe» en árabe.

    Cerca de las ruinas de las aldeas Israel estableció cientos de comunidades exclusivamente judías como el kibbutz y el moshav para cultivar las antiguas tierras de los ahora refugiados palestinos.

    Tanto la prohibición de las cabras como la plantación masiva de pinos europeos fueron parte de los esfuerzos del sionismo para vender la limpieza étnica de los palestinos como «ambientalismo», una agenda supuestamente verde que ahora se está exponiendo como una farsa.

    Plantación de bosques de pinos

    Se alentó a los judíos de todo el mundo a poner monedas en «cajas azules» de caridad como donación para ayudar al joven Estado a «redimir la tierra».

    De hecho el dinero se usaba principalmente para plantar pinares en las aldeas palestinas arrasadas, lo que hacía imposible que los refugiados volvieran y reconstruyeran sus hogares.

    Además el pino fue útil porque era de crecimiento rápido y una planta perenne, envolviendo en la oscuridad de todo el año la evidencia de la limpieza étnica cometida durante la creación de Israel. Y los bosques desempeñaron un papel psicológico, transformando el paisaje en formas diseñadas para hacer que pareciera familiar a los recientes inmigrantes europeos y aliviar su nostalgia.

    Finalmente las agujas de pino caídas acidificaron el suelo haciendo casi imposible que compitan los árboles autóctonos. Las especies nativas como el olivo, el naranjo, el almendro, el nogal, el granado, el cerezo, el algarrobo y la morera, fueron un componente vital de la dieta de las comunidades rurales palestinas. Su reemplazo por el pino tenía la intención de hacer aún más difícil a los refugiados palestinos restablecer sus comunidades.

    El Fondo Nacional Judío, una organización benéfica sionista reconocida internacionalmente, estaba a cargo de la plantación y el mantenimiento de estos bosques. Paradójicamente, su sitio web elogia su trabajo en Israel como «innovadores en el desarrollo ecológico y pioneros en la forestación y la prevención de incendios». El FNJ afirma haber plantado unos 250 millones de árboles en todo Israel.

    Como una reivindicación del éxito de Israel en la venta de estas políticas de colonización como ambientalismo, las Naciones Unidas mencionan que el FNJ tiene experiencia en cambio climático, forestación, gestión del agua y asentamientos humanos. La ONU también permite a la organización patrocinar paneles y talleres en conferencias del organismo alrededor del mundo.

    En septiembre el FNJ asistió a la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, para «presentar sus actividades para crear un mundo más verde», según informó.

    Campesinos judíos guerreros

    Con la ley de 1950 -también conocida como Ley de daños la cabra- Israel continuó las políticas de colonización de tierras, esta vez no contra los refugiados palestinos, sino contra el pequeño número de comunidades palestinas que sobrevivieron a la Nakba.

    Hacia el final de la guerra de 1948, unos 150.000 palestinos todavía se aferraban a sus comunidades, principalmente en el norte, en Galilea, y en el sur, en el semidesértico Negev o Naqab. En 1952, bajo presión internacional, a estos palestinos se les otorgó la ciudadanía.

    Muchas de las comunidades palestinas supervivientes sabían poco más de una agricultura que sus antepasados ​​habían practicado en la región durante generaciones. Pero el credo del sionismo del «trabajo hebreo» permitiría a los judíos «hacer florecer el desierto» y rehacerse como agricultores guerreros «sabras«, requería que los palestinos fueran desplazados de las tierras agrícolas.

    Se estima que alrededor del 70 por ciento de la tierra perteneciente a comunidades palestinas en Israel fue confiscada por el Estado y ahora está en manos de los judíos de todo el mundo. Privados de tierra y acceso a agua barata para la agricultura, la mayoría de los ciudadanos palestinos se vieron obligados a convertirse en trabajadores ocasionales, muchos de ellos en la construcción de localidades en el centro del país.

    Pero un grupo fue visto como una amenaza particular al nuevo ethos sionista, y especialmente difícil de convertir en una fuerza de trabajo cautiva. Los beduinos, ubicados en lugares remotos en las colinas de Galilea y en las llanuras polvorientas del Neguev, y su estilo de vida pastoril, pastoreando cabras y ovejas, hacía difícil a Israel controlarlos.

    «Dunam tras dunam»

    Desde el principio el movimiento sionista identificó la importancia de la conexión entre la tierra y las cabras. Y el papel central que ambas desepeñaron en el mantenimiento de la identidad palestina y el refuerzo de una tradición de «sumud«, o firmeza.

    Uno de sus primeros lemas, refiriéndose a una unidad otomana de medición de la tierra, era «dunam tras dunam, cabra tras cabra». El objetivo era tomar Palestina trozo por trozo, de forma progresiva y silenciosa que pasaría desapercibida para el resto del mundo.

    Después de la Nakba Israel recurrió a políticas de contención agresivas contra los beduinos que no habían sido expulsados ​​fuera de las nuevas fronteras del Estado. Estas políticas se centraron en sus tierras y rebaños.

    En 1965, el año anterior al fin del gobierno militar sobre los ciudadanos palestinos, una Ley de Planificación y Construcción desconoció a casi todas las comunidades beduinas. Sus hogares fueron declarados ilegales y se les denegaron todos los servicios públicos.

    El objetivo de Israel era acorralar a los beduinos en un puñado de «municipios» urbanizados, obligándolos a abandonar la agricultura y convertirse en trabajadores eventuales en una economía judía, como otros ciudadanos palestinos.

    La Ley de Protección de Plantas de 1950 dio un golpe especialmente duro a los beduinos. Las cabras negras les suministraban leche para su propio uso y venta y las pieles se usaban para tiendas y mantas.

    Como ministro de Agricultura a fines de la década de 1970, Ariel Sharon intensificó la campaña contra los beduinos y de manera similar prefirió ocultar sus políticas tras una preocupación falsa sobre la ecología.

    En su caso hizo una inversión privada con el éxito de «judaizar» el Estado en el Negev y deshacerse de la mayoría de los beduinos, en 1972 había adquirido un vasto rancho allí, que alcanzaba los 4 kilómetros cuadrados.

    Anteriormente la tierra había pertenecido a refugiados de la destruida aldea palestina de Houg, ahora encarcelados en Gaza. El médico y autor palestino Hatim Kanaaneh señala que la única estructura restante de la aldea, la mezquita, estaba «sirviendo de corral a los caballos árabes de pura sangre [de Sharon]».

    La patrulla verde

    Cinco años después de haber comprado el rancho Sycamore, Sharon creó la «Patrulla Verde», una unidad paramilitar de la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel, cuyas tareas incluían capturar y matar a las cabras negras de los beduinos.

    El activista de la comunidad palestina Maha Qupty señala que en los primeros tres años de las operaciones de la Patrulla Verde el número de cabras negras fue reducido en un 60 por ciento, de 220.000 a 80.000. Las prácticas de la patrulla fueron tan brutales que un vigilante oficial, el Contralor del Estado, censuró a la unidad en su informe de 1980.

    El número de cabras en Israel ha caído mucho más en los últimos años. Un informe en el periódico Haaretz señaló que en 2013 solo había 2.000 cabras pastando en el vasto bosque de Carmel y alrededores, al lado de Haifa, frente a las 15.000 de antes del establecimiento de la Patrulla Verde.

    Y fue en esa misma colina del Carmel donde se hizo evidente el peligro que representaba la desaparición forzada de las cabras.

    El extenso bosque que abraza las laderas de las alturas del Carmel fue plantado para cumplir y ocultar la expulsión de varias aldeas palestinas. Pero en 2010 el bosque se vio envuelto en llamas que finalmente costaron la vida de 44 personas. La mayoría eran guardias que viajaban a la prisión de Damun, donde los presos políticos palestinos están retenidos fuera de los territorios ocupados en violación del derecho internacional.

    El incendio, que se prolongó durante cuatro días, requirió la evacuación de 17.000 personas de sus hogares, incluso de sectores de Haifa.

    Ese incendio fue el preludio de otros mucho más generalizados hace un año, al final de un largo verano seco. Se reportaron alrededor de 1.700 incendios en todo Israel y Cisjordania, muchos de ellos en los bosques que Israel plantó sobre las aldeas destruidas. Haifa resultó nuevamente dañada.

    La herida autoinfligida del sionismo

    Tanto de los brotes de incendios forestales de 2010 como de los de 2016 la policía y los funcionarios del Gobierno acusaron a los ciudadanos palestinos, a pesar de la escasez de pruebas y condenas para respaldar tales afirmaciones.

    Las denuncias de incendio premeditado fueron una desviación útil de la realidad: que los incendios eran un objetivo propiamente sionista. El peligro planteado por la plantación de pinos europeos inadecuados en las áridas condiciones del Medio Oriente se había visto agravado por los veranos más largos -cuando se inició el cambio climático- y por la devastación de las cabras negras que habrían despejado la vegetación alrededor de los árboles para evitar que los incendios se propagaran rápidamente.

    De hecho hubo advertencias de que estos bosques de pinos constituían un peligro de incendio mucho antes del advenimiento de un cambio climático significativo. Hace casi 20 años visité un kibbutz en el borde del Carmel, donde había habido un incendio reciente.

    Nir Etzion se sienta en las tierras agrícolas de Ayn Hawd, que era un raro ejemplo de un pueblo palestino que había escapado de la destrucción, en su caso, para ser reinventado como una colonia de artistas judíos con un nombre similar, Ein Hod.

    Ciertos directivos de Nir Etzion me contaron una historia familiar y paranoide: que los refugiados internos palestinos, que vivían cerca, habían encendido el fuego para sacarlos de su kibbutz. Los kibbutzniks pasaron por alto el hecho de que los refugiados se vieron en peligro mucho más grave por el fuego.

    Como relaté en mi contribución a un libro de ensayos, Catastrophe Remembered, los expertos ya tenían claro que los pinares europeos plantados en las colinas del Carmel eran peligrosos por las condiciones áridas de la región.

     «Reparar la injusticia histórica»

    Pero hasta este mes los sueños del movimiento sionista -de hacer desaparecer todas las huellas de una Palestina que existía antes de la creación de Israel- habían demostrado ser mucho más potentes que el peligro de los incendios forestales.

    Paradójicamente le ha tocado a Jamal Zahalka, un miembro palestino del Parlamento israelí, sacar a sus colegas de sus delirios y hacer frente a la realidad del cambio climático.

    Zahalka es la fuerza motriz detrás del esfuerzo por derogar la ley de 1950, justificando su revocación en un estudio realizado por una buena institución sionista: el Technion, la famosa universidad técnica de Israel. Su investigación confirmó una sabiduría que era obvia para generaciones de agricultores palestinos: que las cabras pastan en arbustos y matorrales secos y por lo tanto suprimen el riesgo de incendios.

    Zahalka ha declarado que la derogación de la ley de 1950 «restaurará el honor perdido de las cabras” y «reparará una injusticia histórica» para los agricultores palestinos.

    Zahalka ha ganado el respaldo del ministro de Agricultura Uri Ariel y de Ayelet Shaked, la ministra de Justicia. Ambos están estrechamente vinculados al movimiento de colonos y Ariel es un directivo del FNJ.

    Pero frente a la evidencia científica y la amenaza de más incendios Ariel ha reculado. «Las cabras son un factor importante en la prevención de incendios y queremos fomentar el pastoreo», dice ahora.

    Tristemente a los gobiernos israelíes les ha tomado casi 70 años revertir su política de destrucción de la cabra negra, una política que intencionalmente buscaba destruir la agricultura palestina y, con ella, las comunidades, el patrimonio y la identidad palestinas.

    Fuente: http://www.jonathan-cook.net/2017-12-01/forest-fires-israel-goats-zionism/

    Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y rebelión como fuente de la traducción.

    Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=234983&titular=en-la-era-de-los-incendios-forestales-la-ley-de-israel-contra-las-cabras-palestinas-