Este 17 de abril conmemoramos el Día del Prisionero Palestino, una fecha profundamente significativa que nos invita a reflexionar sobre la situación de miles de palestinos privados de libertad y a rendir homenaje a su dignidad, resiliencia y firmeza.En este día, recordamos a hombres, mujeres y niños que permanecen detenidos, muchos de ellos sin cargos ni juicio, enfrentando condiciones difíciles que han sido objeto de preocupación por parte de organismos internacionales de derechos humanos. Sus historias son un testimonio de perseverancia frente a la adversidad y de una lucha constante por la justicia y la libertad.También honramos a sus familias, quienes viven la ausencia, la incertidumbre y el dolor de la separación, sosteniendo con fortaleza la esperanza del reencuentro. Su resistencia cotidiana es parte esencial de esta realidad que no debe ser ignorada.El Día del Prisionero Palestino es, además, un llamado a la conciencia internacional sobre la importancia de garantizar el respeto al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos, incluyendo el derecho a un juicio justo, a condiciones dignas de detención y a la protección de los más vulnerables, especialmente los niños.Reafirmamos que la libertad, la justicia y la dignidad son derechos universales e inalienables. En esta fecha, renovamos nuestro compromiso con estos principios y con la necesidad de avanzar hacia un futuro en el que prevalezcan la paz, el respeto y la dignidad humana para todos y para nuestro pueblo.
Considerado como uno de los principales arquitectos de la Primera Intifada (1987), fue asesinado el 16 de abril de 1988 – tras recibir 75 balas – en su casa en Túnez y su cuerpo fue enterrado en el Campo de Refugiados de Yarmouk, Siria. Reivindicado como uno de los más grandes mártires en la historia palestina, en 2012 Israel asumió la autoría del asesinato de al-Wazir en una misión clandestina llevada a cabo por 26 soldados del ejército de ocupación israelí, bajo el mando de Moshe Yaalon. Frente al asesinato ilegal y extrajudicial perpetrado por Israel, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la Resolución 611 que condenó el acto de agresión “contra la soberanía e integridad territorial de Túnez”.
Su vida :
Mejor conocido como Abu Jihad, Khalil al-Wazir, considerado uno de los principales líderes políticos palestinos tras ser uno de los fundadores del movimiento al-Fatah, nació el 10 de octubre de 1935 en la ciudad palestina de Ramleh que tras la Nakba fue ocupada por Israel.
En 1948 junto con más de 700 mil palestinos, Abu Jihad y su familia se convirtieron en refugiados, y se asentó en el Campo de Refugiados de Bureij en la Franja de Gaza, formando parte de una de las primeras generaciones de niños y adolescentes palestinos que culminaron su educación – interrumpida por la guerra y la colonización – en una escuela de la UNRWA.
Fue en este contexto que Abu Jihad se inició en la lucha contra la ocupación israelí al fundar un pequeño grupo de militantes nacionalistas palestinos – denominados fedayin . En 1952 al-Wazir se unió a las filas de la Hermandad Musulmana de Egipto, movimiento que fuera vetado por el Gobierno egipcio de ese entonces, lo que a su vez devino en el encarcelamiento de al-Wazir por su conexión con la Hermandad. Tras su liberación, recibió entrenamiento militar en El Cairo en 1956, y además en Egipto inició estudios universitarios en la Facultad de Arte de la Universidad de Alejandría, pese a no haber culminado sus estudios por su aprehensión, nuevamente, en 1957, al ser vinculado como líder de protestas en contra de Israel. En este período al-Wazir conoció al principal líder de la lucha palestina, Yasser Arafat.
Este evento llevó a al-Wazir su traslado en Arabia Saudita, país en el que se desempeñó como maestro. En 1959 Abu Jihad se mudó a Kuwait, etapa en la que aunó su vínculo con Arafat y en la que cofundó al-Fatah, el Movimiento de Liberación Nacional Palestino. Tras un breve período en Líbano, se mudó en 1962 a Argelia, por invitación del entonces presidente argelino Ben Bella, estableciendo una oficina y un campamento de entrenamiento militar de Fatah en la capital argelina. Fue, además, en 1964, parte de la delegación de líderes palestinos que viajó a Beijing y abrió el canal de diálogo y apoyo político y diplomático entre Fatah y la República Popular China, además de una gira por la región asiática que catalizó los vínculos con la Corea del Norte y el entonces Viet Cong. En ese mismo, fue parte también del Consejo Nacional Palestino llevado a cabo en mayo en la ciudad de Jerusalén, y que dio paso al anuncio del establecimiento de la OLP. En virtud de su liderazgo y experiencia militar, Abu Jihad fue el encargado de reclutar y entrenar combatientes del ala armada de Fatah, al-Assifa en la Academia Militar de Argelia hasta 1965, cuando se mudó a Damasco, Siria, donde estableció sedes militares de contacto con células militantes de al-Assifa en Palestina, encargadas de ejecutar operaciones en contra de la potencia ocupante – Israel.
En 1967, en el marco de la Naksa, Abu Jihad fue el líder militar a cargo de llevar una serie de operaciones en contra de fuerzas militares israelíes en Galilea. Uno de los principales cargos desempeñados por Khalil al-Wazir fue el de Suplente del Comandante en Jefe de Fatah – Yasser Arafat – en mayo de 1980 durante el 4to Congreso del Movimiento. Jugó además un rol importante en la resistencia libanesa contra la invasión israelí de 1982.
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina
Hace 78 años, las fuerzas israelíes perpetraron la masacre de Deir Yassin, un hito que marcó el inicio de la limpieza étnica de más de 500 pueblos palestinos y la expulsión de más de 750,000 palestinos de sus tierras y hogares, quienes nunca pudieron regresar.En 1948, las fuerzas israelíes cometieron una brutal masacre en la aldea Deir Yassin, asesinando a más de 250 hombres, mujeres y niños palestinos de manera brutal. Deir Yassin es solo una de las muchas aldeas atacadas por fuerzas paramilitares en esa época.
Nunca olvidemos. La memoria de Deir Yassin y las víctimas de la Nakba sigue viva en la lucha por la justicia y el retorno.
📍 30 de marzo | Yom al-Ard El 30 de marzo se conmemora el Día de la Tierra Palestina, una fecha que recuerda los acontecimientos de 1976, cuando seis palestinos fueron asesinados durante protestas contra la confiscación de tierras en Galilea. 🌿 Desde entonces, esta fecha simboliza la defensa del territorio, la identidad y el derecho a existir. 📊 Décadas de confiscaciones, asentamientos y fragmentación han reducido el territorio palestino, aislando comunidades y afectando su continuidad territorial. De acuerdo con Naciones Unidas, la expansión de asentamientos y el desplazamiento forzado continúan intensificándose en Cisjordania. 🚜 A pesar de ello, comunidades palestinas siguen resistiendo: cultivando sus tierras, protegiendo sus olivares y preservando una relación ancestral con la tierra. ⚠️ La confiscación de tierras, las demoliciones y el desplazamiento forzado no son hechos del pasado. Son una realidad persistente que sigue afectando a cientos de miles de familias. 🕊️ El Día de la Tierra nos recuerda que la tierra no es solo territorio: es memoria, identidad y futuro. El silencio frente al despojo tampoco es neutral.
El 16 de marzo de 2003, la activista estadounidense Rachel Corrie, de 23 años, fue asesinada en Gaza mientras defendía de manera no violenta hogares palestinos frente a su demolición. Su muerte se convirtió en un símbolo de la solidaridad internacional con Palestina 🇵🇸 En sus escritos preguntó: “¿Qué pasaría si nos mantuviéramos firmes, exigiéramos justicia y nos negáramos a irnos?” Hoy, mientras Gaza enfrenta un genocidio, su pregunta sigue resonando. Nos recuerda que la conciencia no tiene nacionalidad y que el silencio frente a la injusticia nunca es neutral. Honramos la vida de Rachel Corrie y agradecemos a todas las personas en el mundo que continúan alzando la voz, marchando y negándose a mirar hacia otro lado. Su solidaridad sigue siendo una fuerza poderosa.
Hoy, 13 de marzo, conmemoramos el Día de la Cultura Palestina.
Este día es más que una celebración de nuestra rica herencia cultural; es un recordatorio de la resistencia, la identidad y la lucha del pueblo palestino. A través del arte, la música, la literatura y la danza, preservamos nuestra historia y afirmamos nuestro derecho a la libertad y la dignidad.
En un contexto de ocupación y represión por parte del Eército de Ocupación Israelí, la cultura se convierte en un pilar fundamental para mantener viva nuestra identidad y nuestra esperanza. Este día también es un homenaje a aquellos que luchan, desde las cárceles hasta el exilio, por un futuro de paz y justicia.