Por Husni Abdel Wahed, Embajador del Estado de Palestina en Argentina
Desde tiempos remotos, la poesía ha sido el género literario por excelencia para los árabes. Antes del Islam, se celebraba anualmente un Festival poético en la Meca. Se llamaba “Suq Uqaz”. Ahí competían los poetas. El poema ganador tenía como premio ser colgado en la Kaaba. Hasta ahora se estudian los Poemas Colgantes, considerados como lo mejor que se ha escrito en árabe.
Este 15 de septiembre se realizó en la sede de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina la inauguración del II Salón Latinoamericano y V Nacional de Grabado Palestina Libre. Este evento planificado para el año 2020 y que se postergó por el periodo de confinamiento establecido debido a la pandemia del COVID 19, se realizó de forma virtual en noviembre del año pasado y en esta oportunidad se concretó con la presencia de algunas y algunos artistas participantes de este salón.
Primer Consejero de la Embajada del Estado de Palestina, Riyad Alhalabi, agradece la participación de las y los artistas de esta edición del Salón de Grabado Nacional y Latinoamericano Palestina Libre
Durante esta inauguración el Primer Consejero de esta embajada, Riyad Alhalabi, agradeció la participación de las y los artistas integrantes del II Salón Latinoamericano y V Nacional de Grabado Palestina Libre y felicitó al artista plástico argentino Luis Morado, por asumir cada año la coordinación general de este evento. Desde la Provincia de San Juan, vía online, el escritor argentino Álvaro Olmedo recitó poemas de su autoría y del insigne palestino Mahmud Darwish.
Álvaro Olmedo, autor del poemario «Pólvora de Paz», recitó poesía (vía Zoom) a los asistentes a este inauguración
Por motivos de fuerza mayor relacionados con la pandemia del COVID-19 este evento se realizó solamente con la presencia de las y los artistas participantes del II Salón Latinoamericano y V Nacional de Grabado Palestina Libre, residentes en AMBA. El acto inaugural se difundió de manera simultánea vía online a través del Facebook de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina. La exposición está abierta al público en general, entre las 9 y 13 horas, desde el jueves 16 de septiembre y hasta el 8 de octubre. Para disfrutarla las y los interesados deberán enviar con antelación un correo a la siguiente dirección: cultura.emb.palestina@gmail.com desde donde se le notificará la hora y día exactos para poder ver esta muestra colectiva de artistas.
Luego de una evaluación minuciosa de los más de 100 grabados que llegaron de distintos países de América Latina, el jurado integrante del II Salón Latinoamericano y V Nacional de Grabado “Palestina Libre”, seleccionó las obras que integran esta muestra artística orientada a defender los derechos humanos en Palestina y a denunciar las violaciones que comete el ejército de ocupación israelí en contra de las palestinas y palestinos.
El jurado integrado por Julieta Warman, Pablo Delfini, Marta Pérez Temperley y Mariano Ali, revisaron uno por uno los distintos grabados que llegaron de Brasil, Chile, Colombia, México y desde las distintas provincias de Argentina. Este jurado y evento en general estuvo bajo la coordinación del artista plástico argentino Luis Morado.
Artista plástico Luis Morado durante la inauguración, 15 de septiembre 2021
De las 101 obras recibidas apenas el jurado excluyó 7. El corolario de imágenes seleccionadas para este salón está engalanado por estampas que enarbolan la lucha de los y las palestinas, su historia, formas de resistencia de su pueblo y los distintos métodos de violencia que ha ejecutado por décadas el ejército de ocupación israelí.
Para el embajador del Estado de Palestina en Argentina, Husni Abdel Wahed, “asumir el reto de concretar el V Salón Nacional de Grabado y II Latinoamericano “Palestina Libre”, es una tarea que nos complace porque nos permite visualizar la forma como desde esta generosa región del mundo se afianza en los corazones de las y los latinoamericanos el apoyo a la lucha que libra el pueblo palestino por su liberta. Nos hemos ganado su apoyo, su determinación y eso se expresa en cada grabado que hemos exhibido durante estos años. Agradecemos a todos los artistas que atendieron esta convocatoria que busca incentivar el arte entre los pueblos hermanos”.
Las y los seleccionados del II Salón Latinoamericano y V
Nacional de Grabado “Palestina Libre”, son:
Escritora chilena de descendencia palestina. Meruane ha recibido los premios literarios Calamo, Otra Mirada (España 2016), Premio del Instituto Chileno Árabe de Cultura (Chile 2015), Sor Juana Inés de la Cruz (México 2012) y Anna Seghers (Alemania 2011). Actualmente enseña culturas globales en la sede madrileña de la Universidad de Nueva York.
1.- ¿Cuál es su
relación con la causa Palestina? Hablemos un poco de sus vínculos familiares.
Soy descendiente
palestina por el lado de mi padre: ambos abuelos vinieron a Chile desde Beit
Jala – Belén, y se conocieron en Chile,
donde formaron una familia. Como casi todos los primeros inmigrantes palestinos,
evitaron enseñar la lengua materna a sus
hijos (en este caso a mi padre y mis tías) porque temían la discriminación y
querían asegurar su total asimilación a la comunidad chilena. Por ello se
perdió la lengua pero no el orgullo de ser palestinos en la diáspora, y yo
crecí escuchando esas historias [palestinas] como chilena descendiente.
Fue un viaje que
hice a Palestina a finales del 2012 lo que me vuelve palestina: el enfrentar la violencia que sufren los
palestinos en su tierra y compararla con el privilegio [que tuve] de haber
contado con plenos derechos y oportunidades en Chile. Ello me hizo asumir la
causa palestina como propia. Ese viaje activó afectos y rabias y asimismo
activó en mí la necesidad de escribir sobre lo que había visto, experimentado y
aprendido sobre la realidad palestina.
2.- Para usted, ¿quiénes son los principales referentes de la causa
palestina que le han servido como inspiración?
En la escritura que
emprendí en mi libro Volverse Palestina,
examiné la posición y los argumentos de pensadores palestinos como Edward Said
y Mahmoud Darwish y también líderes históricos de la causa así como los
fundadores del BDS –el muy brillante Omar Bargouthi, por ejemplo–. Por otro
lado me inspiré en el trabajo de una pila de artistas pro-palestinos entre
quienes destaco los argumentos de intelectuales judías antisionistas (Judith
Butler, Jacqueline Rose, Susan Sontag) y de los escritores israelís que
aparecen como pacifistas (Amos Oz, David Grossman) pero que en rigor
representan posiciones oficiales más o menos “moderadas” que me sirvieron para
pensar a contrapelo los argumentos israelíes supuestamente pacifistas.
3.- ¿Qué rol deben
tener las y los escritores con respecto a lo que ocurre en Palestina?
Mi posición es que si como escritora me ofrecen un micrófono o una plataforma,
debo usarla para hablar de la causa palestina, para plantear las demandas
palestinas, para denunciar las prácticas de usurpación del territorio y los
hogares palestinos, la ocupación ilegal de los colonos, la violencia que se
ejerce contra la resistencia palestina.
Yo he asumido esta
tarea porque la realidad palestina ha sido tergiversada e invisibilizada. Les
palestines de la diáspora que sufrimos
menos censura tenemos esa responsabilidad.
4.- ¿Qué género se
está escribiendo más sobre el tema palestino: ¿Poesía? ¿Ensayo? ¿Novela?
¿Cuentos?
Todos los géneros se
prestan para la escritura palestina: yo misma he trabajado el tema desde el
ensayo, la crónica, la poesía y la ficción (cuentos cortos, no novelas).
5.- ¿Hay motivación dentro del mundo editorial hispano para publicar temas
relacionados a la causa Palestina?
Me parece que en la última década ha habido un renovado interés en la causa
palestina y sobre todo la creciente comprensión de que oponerse al colonialismo
israelí es un asunto de justicia no de racismo o de antisemitismo, como asegura
de manera muy interesada el gobierno israelí.
Este cambio ha
incidido en una cierta apertura, pero no es homogéneo: en Argentina, por
ejemplo, dos editoriales que estaban interesadas en mi libro palestino lo
rechazaron al ver que mi posición no es conciliadora ni trabaja la lógica de
los empates (que consistiría en afirmar, para no incomodar a nadie, que cada
lado es igualmente violento, igualmente culpable y tiene la misma fuerza). Cuando
mi libro se publicó ahí hubo apenas una entrevista. Una, en circunstancias de
que mis demás novelas tuvieron en el mismo país una cobertura muy extensa.
En Chile y en
Brasil, por el contrario, la recepción del libro ha sido excelente.
6.- ¿Qué proyecto
vinculado al tema palestino está desarrollando en estos momentos como
escritora?
Acabo de completar
un largo ciclo de escritura que se inició con la publicación de una crónica
larga llamada “Volverse Palestina” (2013), a la que le sumé, en una edición
posterior, el ensayo “Volvernos otros” (2014), y al que ahora le agrego una
tercera parte llamada “Rostros en mi rostro” (2019). Esas tres partes se
publicarán juntas en un libro llamado Palestina
en pedazos a finales del 2021.
Aparte de este
libro, hay algunos otros textos, como el ensayo lírico Palestina por ejemplo, y en la actualidad estoy trabajando en un
proyecto inabarcable sobre los lugares de la diáspora palestina, uno que no
pierdo la esperanza de poder terminar en los próximos diez años…
7.- ¿Qué método y/o rutina cumple al momento de escribir?
No tengo método ni
manía, tampoco tengo horario: escribo cuando necesito hacerlo, cuando una voz o
una idea me asaltan y tengo que ponerla por escrito. Y me instalo sin problema
en cualquier mesa, oficina, sillón, o cama. Sólo necesito una computadora, algo
de continuidad en el tiempo y silencio. Y por supuesto, algo que exija ser
relatado.
Entre las
principales obras de Meruane destacan:
Sangre en el Ojo (2012);
Sistema Nervioso (2018);
Contra los hijos (2014); y
Volverse Palestina (2013).
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina
Luego
de un riguroso proceso de selección la Embajada del Estado de Palestina en
Argentina se complace en informar la lista de seleccionadas y seleccionados que
integran el Tercer Salón Latinoamericano y Sexto Nacional de Grabado “Palestina
Libre”.
Tal
y como estaba previsto en las bases y cronograma el sábado 4 de septiembre
desde las 10 am en las instalaciones de esta embajada, el jurado integrado por Silvia
Rocca, Néstor Goyanes, Carlos Scannapieco, Luis Morado y Mariano Ali, se
reunieron para evaluar cada una de las obras que llegaron desde distintas
partes de América Latina.
Parte del jurado, el coordinador general del Salón (Luis Morado) y el Primer Consejero de la Embajada del Estado de Palestina, Riyad Alhalabi.
El
Embajador del Estado de Palestina en Argentina, Husni Abdel Wahed, resaltó una
vez más la importancia de este evento cultural donde las y los artistas latinoamericanos
expresan su apoyo a la causa Palestina y especialmente a la defensa de los
derechos humanos. En tal sentido expresó: “nos parece significativo que, a
pesar de esta difícil coyuntura mundial que vivimos por la pandemia, las y los
artistas latinoamericanos se mantuvieron firmes y dedicaron parte de su tiempo,
arte y modos de expresión a través del grabado, para denunciar lo que sufre el
pueblo palestino. A todas y a todos les transmito mi más profundo
agradecimiento en nombre del pueblo palestino. Además agradezco una vez más al
compañero y artista plástico argentino Luis Morado por su dedicación y cumplir siempre
la difícil tarea de coordinar este evento de trayectoria internacional. Aunado
a este sentimiento expreso también mi reconocimiento al jurado porque sé que
tuvieron la ardua tarea de seleccionar a las y los artistas de esta edición del
Salón de Grabado Palestina Libre, para ellos todo mi respeto”.
Parte del jurado durante del proceso de evaluación de cada obra
En esta edición participaron 76 obras de las cuales se seleccionaron 64 y para la edición de una carpeta se escogieron las 21 obras que según la perspectiva del jurado cumplieron con todos los aspectos acordes a las técnicas del grabado implementadas en este caso para transmitir la realidad palestina desde la perspectiva de las y los grabadores de esta región. En esta oportunidad se recibieron obras provenientes de distintas partes de la geografía Argentina, Brasil, Chile, México y Costa Rica. Durante el proceso de selección también estuvo presente el Primer Consejero de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina, Riyad Alhalabi, quien agradeció directamente al jurado su dedicación y esfuerzo para concretar este Salón y además presenció la metodología de selección aplicada por el jurado en la que siempre resaltó el respeto al contenido de la obra y sobre todo, el análisis que se le hizo a cada grabado para determinar si reunía las condiciones que exige el difícil y antiquísimo arte del grabado.
Las
y los artistas seleccionados para
integrar el “Tercer Salón Latinoamericano y Sexto Nacional de Grabado Palestina
Libre” son:
Tal y como lo establecen las bases de este evento, los grabados seleccionados se expondrán en una muestra colectiva de arte donde los autores y púbico en general podrán disfrutar el talento de estos artistas y especialmente conocer su compromiso por la causa Palestina. La fecha y hora para la inauguración de esta exposición se informará a través de este medio y redes sociales de la Embajada del Estado dePalestina en la República Argentina
Texto
y fotos: Mariano Ali
Coordinación
de Cultura de la Embajada del Estado de Palestina en la República Argentina
RAMALLAH, miércoles 18 de agosto de 2021 (WAFA) – Ya sea que use tiza, pizarras, lienzos, papeles, pinturas o simplemente colores de lápiz, Mahmoud Abu Aljarayish, de 29 años, siempre se asegura de que su obra de arte exprese esencialmente su identidad. como artista, y su amor por su país de origen, Palestina.
Al crecer en la aldea de Kharas, al noroeste de la ciudad ocupada de Hebrón en Cisjordania, Abu Aljarayish es un artista apasionado y prometedor con un título en Multimedia y Gráficos, que sabía que tenía habilidades artísticas más avanzadas en comparación con otros niños de sus clases.
“Mientras que los niños de mi edad mostraban con orgullo habilidades para dibujar cosas simples, capté la atención de las personas que me rodeaban con mi capacidad y arte”, dice.
No fue extraño para él recibir el apoyo de su familia y maestros.
Como cualquier artista que crece, Abu Aljarayish pasó por un momento difícil en su vida que durante un largo tiempo le hizo abandonar por completo el arte y el dibujo; lo que fue peor para él en ese período es que incluso sintió que había perdido sus habilidades.
“Como una forma de recuperar mis habilidades, comencé a dibujar murales con tiza, lo cual fue muy bien recibido porque algunas agencias de medios hablaron sobre mí y mi arte. Esto, a cambio, me devolvió la confianza como artista, lo que me animó a volver al dibujo aún más fuerte y mejor que antes ”.
Como artista floreciente, Abu Aljarayish dice que no recibió ningún tipo de apoyo cuando abrazó por primera vez sus habilidades artísticas. Pero todo eso cambió cuando sus maestros comenzaron a inscribirlo en concursos de arte. Sin embargo, no sintió que eso fuera suficiente ya que ninguna organización ayudó a presentarlo como artista a las masas o llevarlo a nuevos lugares con su arte. Pero a medida que crecía como artista, llegó a saber lo que el público quería ver y comenzó a escuchar de él cada vez que hacía algo nuevo.
Abu Aljarayish usa el arte como una forma de expresarse. Dice que hace eso cuando transforma una pieza ordinaria en una obra de arte llena de belleza y pasión, que cuando la gente la ve, prueba la delicadeza y el refinamiento dondequiera que vaya. Dice que el arte lo ayuda a expresarse en tales piezas cuando la gente ve sus toques en sus dibujos.
Ser un artista palestino es solo un motivo de orgullo para Abu Aljarayish, quien dice que Palestina es un premio del que está muy orgulloso.
“El pueblo palestino es testigo de cosas que otras personas no ven. Es un gran privilegio cuando un niño palestino, que vive en tierra palestina, se convierte en artista ”, dijo mientras explicaba cómo Palestina es la fuente de su inspiración como artista.
“Para mí, Palestina es la fuente de poder y apoyo que me impulsa. Es como me expreso y mi identidad. Me mantiene en marcha. Me hace creativo. Si en lo que estoy trabajando está conectado con Palestina, se suma más a su valor artístico ”, dice. “Todo lo que hacemos está conectado con Palestina. Es nuestra identidad y existencia. Es el apoyo y la esperanza. Es todo lo que me da el poder de producir ”.
Sobre sus inspiraciones y artistas favoritos con los que aspira a ser algún día, Abu Aljarayish dice que nadie ha impactado completamente su arte.
“Me gusta Naj al-Ali (un conocido dibujante palestino) que inventó el personaje de Handala. Me gustaría proponer un concepto similar utilizando una nueva forma de arte que hiciera que la gente me reconociera ”, agregó.
“La inspiración proviene de nuestra vida diaria, nuestras relaciones con los demás y la observación de los sentimientos de las personas. Viene de cómo ves la vida desde tu punto de vista. Cómo recibes sentimientos y energía. Todo eso impacta e influye en una obra de arte ”, detalla Abu Aljarayish sobre sus inspiraciones.
“Transformo esos sentimientos en energía positiva y eso me hace sentir creativo. Quiero que la gente diga que «Mahmoud convirtió estos sentimientos en arte donde puede ver a través de su propia vista».
Sobre la retroalimentación negativa y las críticas, Abu Aljarayish dice que no es ajeno a la gente que le dice que busque un trabajo normal, ya que el arte no le haría ganar dinero.
“Ese es el peor comentario porque me hace sentir que la gente solo mira el arte desde un punto de vista material. Pero eso solo me hizo sentir decidido a demostrarles que estaban equivocados ”, dice. «Me siento más decidido a demostrar que la gente está equivocada cada vez que sus críticas apuntan a dañar mis pensamientos artísticos».
Abu Aljarayish espera llegar a un lugar donde pueda ser libre de expresarse y llevar su arte al mundo.
“A veces, nos encontramos en un lugar donde no disfrutamos de la libertad de decir lo que queremos a través del arte. Espero llegar al mundo para que todos puedan ver que tenemos talentos en Palestina que son capaces de transformar el mensaje al mundo entero ”.
Cuéntanos acerca de ti y lo que te llevó a estudiar cine:
Soy de Shweikeh,
cerca de Tulkarem y mi mamá es de otra aldea palestina que actualmente está al
otro lado del muro, y consideré que el estudiar cine sería una oportunidad para
exponer nuestra realidad.
El optar por
una carrera en cine no fue algo del agrado de mi familia ya que se preguntaban
sobre mi futuro y sobre cómo haría una carrera en cine en un país en que no hay
salas de cine. Así que estudié enfermería y, tras graduarme, apliqué a una
escuela de cine en Jordania, obtuve una beca y realicé mis estudios.
Durante mi
adolescencia se dio la Segunda Intifada y, de repente, había un muro que afectó
a todos en Palestina y es justamente eso lo que me llevó a hacer la película
“200 metros”, porque fui afectado directamente por esta separación forzosa.
Durante tus estudios y
consciente de cómo funciona el mundo del cine, ¿nunca consideraste que el
abordar Palestina en tu trabajo podría poner en riesgo o vulnerar tu carrera
como director de cine en un futuro?
Nunca lo pensé
desde esa perspectiva. Lo que me motivó a estudiar cine y convertirme en un
cuenta cuentos fue precisamente el transmitir las historias de Palestina y de
esta región.
Siento y creo
que nuestras historias no llegan lo suficientemente lejos y que, cuando son
contadas, son transmitidas desde una narrativa israelí y/o europea. Ellos [Occidente] pretenden exponer nuestras historias y no estoy de acuerdo con
ello. Yo seré quien hable mientras ellos escuchan.
Esa fue la
fuerza que me impulsó a perseguir mi objetivo a pesar de los obstáculos y los
fracasos. Porque esto es precisamente a lo que me quiero dedicar.
Tu película 200 metros
nace a partir de tus vivencias tras la construcción del muro ¿podríamos abordar
un poco más a fondo la temática y las vidas detrás de los personajes de tu
película?
“200 metros”
surge de mi proyecto final para la clase de escritura y reúne historias de
varias personas. Recuerdo que me pidieron presentar 3 ideas y “200 metros” ganó
la votación como objetivo que incluso podría ver la luz una vez terminados mis
estudios. Y creo que la idea detrás del proyecto inicial superó las aulas de
clase hasta convertirse precisamente en mi primera película como director de
cine porque su contenido está basado en historias reales. Es además un proyecto
que trabajé desde el corazón y que tiene un importante significado a nivel
personal ya que muestra una realidad muy dura, una realidad que necesitaba
exponer y que continúa.
El muro sigue
allí y las familias aún están separadas, al otro lado de la barrera.
Es muy fuerte
ser físicamente separado y desconectado de tu familia cuando eres niño y es
algo que me perturba hasta el día de hoy. Y en mi vida son varios los momentos
dolorosos que tuve que enfrentar justamente debido a la presencia del muro.
Recuerdo una
ocasión en la que me enteré que mi abuelo había fallecido mientras nos
interrogaban en un puesto de control militar israelí. Mi familia me había dicho
que íbamos a visitar a mi abuelo, pero cuando el soldado se negaba a dejarnos
pasar, mi hermano se vio en la necesidad de mostrar el certificado de defunción,
lo que logró mover por un poco de “humanidad” en aquel soldado quien nos
permitió pasar para poder despedirnos de mi abuelo.
Recuerdo
cuando mi abuela estaba falleciendo y nos otorgaron un permiso de 8 horas para
poder despedirnos de ella…es algo surreal. Es decir, somos la población
autóctona y no pude estar con ella en sus últimos momentos. Y éstas son apenas
mis historias, las de una persona. Imagínate esto extrapolado a todos quienes
vivimos bajo ocupación.
Son esas
historias las que me empujaron a pesar de los obstáculos. Esto es lo que me
inspiró y me inspira a seguir.
¿Cuáles fueron los
principales obstáculos para sacar a la luz “200 metros”?
Uno de los
retos más grandes fue el financiamiento de la película. Junto a mi productor
nos llevó del 2014 al 2019 el conseguir los fondos ya sea del sector privado, fondos
de arte y cinematográficos y demás para poder rodar la película. A nivel local
fue muy difícil conseguir fondos y en general es así en el ámbito
cinematográfico palestino lo que realmente es una pena. Es decir, tenemos una
causa que debemos comunicar al mundo, tenemos historias que contar, pero no hay
un colectivo u organización que trabaje para el financiamiento de nuestro cine.
Creo que el reto también se debió a que era mi primera vez dirigiendo una
película, lo que para muchos ponía en duda mis capacidades.
En cuanto a la
filmación en sí misma estuvo también llena de retos, estrés y mucha adrenalina
porque lo hicimos en locaciones reales – junto al Muro, puestos de control,
torres de vigilancia y demás -. Al ser zonas bajo control militar israelí
tuvimos que rodar la película de forma muy ingeniosa y rápida. Fueron escenas
arduamente planeadas y que contaron con un equipo muy acotado a fin de no
llamar la atención. Y este tipo de retos además de alargar el rodaje,
incrementa los costos de producción.
A pesar de todos los
inconvenientes y obstáculos a los que los productores, actores y directores se
enfrentan, ha habido un incremento en cuanto a la oferta de cine palestino
¿Estarías de acuerdo con esto?
Sí, absolutamente.
Hay una nueva generación que está tomando protagonismo en la narrativa respecto
de lo que pasa en Palestina y eso se ve traducido también en el cine con
directores como Arab y Tarazan Nasser y Muayad Alayan, etc.
Creo que
también se trata de nuevos directores que quieren contar historias sobre
Palestina desde una perspectiva diferente. Uno de los comentarios que más aprecié
lo obtuve de una periodista palestina de la Agencia France24, quien me
dijo que finalmente veía un film sobre Cisjordania y cuyos personajes son
palestinos cisjordanos. Y eso es justamente lo que trato: mantener genuino
aquello que quiero mostrar. Eso va de la mano de la ubicación, el dialecto, las
personas que forman parte del elenco y en general de todo el proyecto.
¿Qué opinas del BDS y
su aplicación en el ámbito cultural?
Es una gran
pregunta. Me encantaría que mi película sea vista por audiencia israelí porque
creo que las historias detrás de personas reales pueden cambiar lo que otros
piensan o creen saber – el mostrar lo que realmente sucede-. Y prueba de ello
fue la gran acogida en redes sociales que hubo en respuesta a la cobertura de
los ataques contra Gaza del pasado mes de mayo, ¿por qué? Porque eran personas
reales contando historias reales.
En cuanto al
BDS, aprecio todo lo que han hecho desde que se inició este movimiento y si me
piden que, como palestino, boicotee culturalmente a Israel, no me voy a negar.
A pesar de ello, me gustaría que mi película sea vista por israelíes.
Ameen, como un
director de cine joven que ha enfrentado obstáculos tanto desde lo personal
como desde el hecho mismo de hacer una película ¿cuál es el mensaje que te
hubiera gustado escuchar cuando iniciaste tu carrera?
Mi mensaje es
que si realmente tienes una pasión, por lo que sea no solo cine, debes
preservar la llama de esa pasión. Lo más probable es que al inicio no obtengas
ningún resultado, pero lo importante es perseverar. Yo, por ejemplo, tuve que
tomar distintos caminos hasta llegar a mi objetivo de estudiar cine. Y sigue siendo un camino duro.
Somos una
comunidad que está creciendo poco a poco, y espero que en un futuro cercano
tengamos una verdadera industria cinematográfica.
Este es un
camino muy duro. Es muy difícil hacer de esta carrera un sustento. Para ello,
uno debe ser recursivo y buscar proyectos adicionales como free lance que
le permitan a uno tener una fuente de ingresos relativamente estable.
No es una decisión fácil, pero cuando ves los frutos de tu trabajo y notas que el mensaje que querías emitir está llegando a tantos y diferentes lugares, y que realmente está teniendo un impacto y creando conciencia acerca de lo que pasa en Palestina, sabes que todo valió la pena.