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  • Palestina: EEUU, con su veto, dio fin al ‘acuerdo del siglo

    Palestina: EEUU, con su veto, dio fin al ‘acuerdo del siglo

    Publicada: miércoles, 20 de diciembre de 2017 10:27

    El canciller palestino asegura que el veto de EE.UU. a la resolución del CSNU sobre el estatus de Jerusalén (Al-Quds) significa el fin del ‘acuerdo del siglo’.

    El ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Riad al-Maliki, aseguró el martes que EE.UU. perdió de manera definitiva su papel como un mediador en los diálogos y las conversaciones entre los palestinos y los israelíes.

    Al-Maliki reiteró que Washington, tras su veto a la resolución presentada por Egipto para desbaratar la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el cambio del estatus de Al-Quds, puso el último clavo en el ataúd del llamado “acuerdo del siglo”, un controversial pacto impulsado por Trump y el premier israelí, Benyamin Netanyahu, que pretendía obligar a los palestinos a reconocer al régimen israelí mientras que este último no daba nada a cambio.

    Del mismo modo aseguró que el veto de EE.UU. en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) es muestra de que Estados Unidos ha elegido estar en el lado equivocado de la historia y ser “partidario del colonialismo y la opresión“.

    La respuesta de Palestina a este veto de Estados Unidos es clara y nosotros nos esforzaremos para elevar el estatus legal de Palestina en la comunidad internacional uniéndonos a organizaciones, convenios y pactos internacionales”, dijo el canciller palestino, Riad al-Maliki.

    También confirmó que ya la ANP ha empezado a contactar a otras potencias mundiales con el fin de encontrar nuevos mediadores mientras que indicó que las autoridades palestinas también están aumentando sus esfuerzos para unirse a más organizaciones y convenios internacionales con el fin de elevar el estatus legal de la nación de Palestina.

    “La respuesta de Palestina a este veto de Estados Unidos es clara y nosotros nos esforzaremos para elevar el estatus legal de Palestina en la comunidad internacional uniéndonos a organizaciones, convenios y pactos internacionales”, dijo.

    El Gobierno de Palestina, como muchos otros países del mundo, repudió el veto de EE.UU, considerando que es una ‘falta de respeto’ al mundo entero, mientras que consiguió llevar la resolución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), que el jueves la someterá a una votación entre los Estados miembros de las Naciones Unidas.

    Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/palestina/363147/veto-eeuu-resolucion-consejo-seguridad-jerusalen-israel

  • Palestina: decisión de EE.UU. está desconectada de la realidad

    Palestina: decisión de EE.UU. está desconectada de la realidad

    La delegación palestina manifestó que Estados Unidos decidió apoyar a Israel contraviniendo el derecho internacional.

    La delegación palestina manifestó que Estados Unidos decidió apoyar a Israel contraviniendo el derecho internacional.

    Publicado 18 diciembre 2017 

    En su intervención en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, el representante de Palestina, Riad Mansur, denunció el sesgo con que Estados Unidos tomó posición en el conflicto arabe-israelí.

    La intervención de la delegación palestina puso de relieve la parcialidad con que los Estados Unidos está actuando respecto al conflicto,  reconociendo a Jerusalén como capital de Israel, y ahora vetando la resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que pedía a Estados Unidos dar marcha a la decisión.

    En su alocución, Mansur indicó que “lo que se ha dicho, lo que se ha hecho es un grave error”, haciendo referencia a las políticas adoptadas por Estados Unidos recientemente. Además, resaltó que la violación a los derechos del pueblo palestino es algo cotidiano, algo que sucede con la venia del Gobierno estadounidense.

    «Que se respete la legalidad internacional, puesto que esta es la base de la paz en cuanto a la cuestión de Palestina. La decisión de Estados Unidos envalentona a Israel para que siga violando los derechos de los palestinos, lo que se hace es prolongar la ocupación», afirmó Mansur.

    En el mismo sentido, destacó que el único país que se opone a las resoluciones de la ONU respecto al tema palestino, es Estados Unidos. Además llamó a la comunidad internacional a no reconocer el atropello que se está cometiendo en contra del pueblo palestino.

    “Les pedimos que no establezcan misiones diplomáticas en la Ciudad Santa, que se intensifiquen los esfuerzos internacionales para conseguir solución al conflicto árabe israelí”, enfatizó.

    La posición estadounidense respecto al conflicto ha generado el rechazo mundial, porque lejos de ayudar a conseguir la paz para la región, está avivando la confrontación.

    La posición de Israel 

    Por su parte, Israel ha manifestado su satisfacción con la decisión de Estados Unidos.

    «Damos las gracias a EE.UU. por su lealtad, la totalidad de su Gobierno ha demostrado que defiende la justicia y apoya un dialogo real», expresó Yuli Edelstein, portavoz del Knéset (Parlamento israelí) ante la ONU.

    Edelstein criticó la posición tomada por Palestina y por la comunidad internacional en cuanto a la decisión de Estados Unidos, señalando que «los palestinos una vez más comienzan a comportarse de manera preocupante, cada vez que hay posibilidad de negociaciones salen corriendo, y cada vez que hay esperanza la sabotean, la comunidad internacional no hace más que empeorar las cosas.»

    Fuente: Telesur 

  • El comité palestino de la ONU insta a Estados Unidos a rescindir el reconocimiento de Jerusalén  

    El comité palestino de la ONU insta a Estados Unidos a rescindir el reconocimiento de Jerusalén  

     NUEVA YORK, 8 de diciembre de 2017 (WAFA) – El Comité de la Asamblea General de las Naciones Unidas para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino (CEIRPP) instó firmemente al Gobierno de los Estados Unidos de América a rescindir sus decisiones de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y transferir la Embajada de los Estados Unidos en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén.

    En un comunicado de prensa, el comité dijo: «Estas acciones unilaterales constituyen una violación flagrante de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, incluidas las resoluciones 476 (1980) y 478 (1980) y la resolución 2334 (2016), así como varias Asambleas Generales resoluciones, incluida la resolución 181 (II) y, más recientemente, la resolución A / 72/15. »

    El Comité denunció enérgicamente la decisión y añadió que «solo envalentonará aún más a Israel, la Potencia ocupante, en la prosecución de sus acciones ilegales, incluida su anexión ilegal de Jerusalén Este, y aumentará las tensiones, con repercusiones de largo alcance y consecuencias inimaginables en el más amplio Región del Medio Oriente y en todo el mundo «.

    «La ciudad de Jerusalén, un punto de apoyo de la Cuestión de Palestina, es de especial importancia para israelíes y palestinos y posee dimensiones y herencia espiritual, religiosa y cultural únicas como ciudad sagrada para los seguidores de las tres religiones monoteístas», y reiteró que «La comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, ha condenado todas las medidas destinadas a alterar la composición demográfica, el carácter y la situación del territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, y declaró que no reconocerá cambios en las líneas de 1967, incluidos con respecto a Jerusalén, aparte de los acordados por las partes mediante negociaciones «.

    El Comité dijo además que la comunidad internacional ha subrayado en repetidas ocasiones que una solución amplia, justa y duradera a la cuestión de la ciudad de Jerusalén debería tener en cuenta las preocupaciones legítimas de las partes palestina e israelí y debería incluir disposiciones internacionalmente garantizadas para garantizar la la libertad de religión y de conciencia de sus habitantes, así como el acceso permanente, libre y sin obstáculos a los lugares sagrados por personas de todas las religiones y nacionalidades.

    Subrayando la necesidad de esfuerzos colectivos urgentes para promover la paz y la seguridad a través del fin de la ocupación israelí que comenzó en 1967, el Comité pidió la intensificación de todos los compromisos internacionales y regionales hacia este objetivo, incluidos los relacionados con la preservación de los dos: Solución del Estado, basada en las líneas anteriores a 1967 y con Jerusalén Oriental como la capital del Estado de Palestina independiente.

    Por último, el Comité reafirmó su apoyo y solidaridad de larga data con el pueblo palestino en su búsqueda de sus derechos inalienables y sus legítimas aspiraciones nacionales, incluido su derecho a la libre determinación y la libertad en un Estado de Palestina independiente, viviendo en paz con todos sus vecinos .

    Fuente: WAFA

  • Palestinos pedirán a la ONU un grupo de expertos que delimite sus fronteras

    Palestinos pedirán a la ONU un grupo de expertos que delimite sus fronteras

    2017 · 12 · 07 • Fuente: Agencia EFE

    Los palestinos pedirán a la ONU que un equipo de expertos delimite las fronteras de Jerusalén Este, la parte ocupada por Israel que reivindican como su capital, informó hoy el veterano político y miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Mohamed Shtaye.

    Dos palestinos observan la ciudad cisjordana de Hebrón. / Ammar Awad / Reuters

    La delimitación debería ser en base a las fronteras anteriores a la Guerra de 1967, cuando comenzó la ocupación israelí, dijo Sthaye durante un encuentro con periodistas.

    Es una de las medidas, junto con una revisión total del proceso de paz, con las que el liderazgo palestino responderá a la decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, de definir Jerusalén como la capital de Israel y trasladar allí la embajada, lo que los palestinos ven como el reconocimiento de la soberanía israelí sobre toda la ciudad, incluida la parte oriental.

    Lo que hizo Trump «es una declaración en la que alguien da algo que no le pertenece a alguien que no tiene derecho a ello», criticó el palestino y aseguró que esperan que a partir de ahora «las resoluciones internacionales sobre un Estado palestino con Jerusalén Este como su capital se empiecen a cumplir sobre el terreno».

    «Ni la ciudad es de Trump ni Israel tiene derecho a usar la ciudad ocupada como su capital», expuso.

    Shtaye cree que el anuncio del estadounidense, al que se han opuesto un gran número de países árabes y occidentales, llega ahora porque Trump se ha dado cuenta de que su estrategia de presentar un plan de paz «es un fracaso total» y lo que quiere «es echar la culpa» a los palestinos cuando rechacen un plan.

    Lo que el dirigente estadounidense quiere no es presentar un plan de paz, sino «una trampa», acusó en alusión a los esfuerzos de la Casa Blanca para revivir el proceso de paz palestino-israelí desde que llegó al poder y que debían haberse materializado en la presentación de una propuesta entre finales de 2017 y principios de 2018.

    Shtaye consideró que, con el anuncio de Trump, EEUU ha sacado a Jerusalén, «el tema más importante», de la mesa de negociaciones, lo cual es un «gran error», porque israelíes y palestinos estaban de acuerdo en que es un asunto a negociar.

    Con esto, «EEUU queda fuera del proceso», zanjó Shtaye.

    El político, miembro del equipo negociador palestino con los israelíes, opinó que EEUU se «ha quedado solo» con esta medida y agradeció que la Unión Europea «se mantenga firme» en su rechazo a ella.

    Este sábado, el liderazgo palestino se reunirá para decidir la respuesta al anuncio de Trump.

    Entre otras cuestiones, pedirán una revisión de los Acuerdos de Oslo, que definen a Jerusalén como una cuestión a negociar, fortalecer la reconciliación palestina entre Hamás y Al Fatah para reforzar la presión contra la ocupación israelí, y analizará si es posible llevar la decisión de Trump ante cortes internacionales.

    Fuente: Agencia EFE

  • Para Ilan Pappe la ONU no debió pedir a los palestinos que aceptasen la partición

    Para Ilan Pappe la ONU no debió pedir a los palestinos que aceptasen la partición

    El historiador, profesor de la Universidad de Exeter y director del Centro Europeo para Estudios Palestinos, Ilan Pappe, sostiene que «el mundo no debió haber pedido a los palestinos que aceptaran ese plan en 1947, ni debería respaldarlo hoy como una solución» al conflicto.

    En un artículo difundido hoy por el servicio de firmas de la Agencia Efe con motivo del septuagésimo aniversario del «plan de partición», Pappe lamenta la decisión, pues considera que «la comunidad internacional debió haber vaticinado que el único resultado iba a ser la catástrofe que efectivamente aconteció al pueblo palestino».

    Recuerda Pappe que «la partición es utilizada por potencias coloniales para facilitar el control o para que movimientos de colonos tomen lo que puedan de las nuevas tierras en las que entraron, especialmente cuando no tienen capacidad para hacer más».

    En su opinión «no es algo con lo que los movimientos de liberación habrían estado de acuerdo» y afirma que «los argelinos no habrían dividido su patria con los colonos franceses, ni la comunidad africana habría consentido algo parecido como condición para acabar con el Apartheid».

    Setenta años después de la partición de Palestina, añade el historiador, «los palestinos, durante años -y en muchos lugares aún hoy-, son acusados de haber perdido una oportunidad para la paz y de merecer su destino por rechazar el plan de partición».

    No obstante, puntualiza, «los académicos han comenzado a esclarecer los hechos y empieza a quedar claro que fue un plan injusto, diseñado para resolver la problemática entre Europa y sus comunidades judías».

    Agrega que además, dicho plan estaba «basado en una total ignorancia sobre la realidad en el terreno por la mayoría de los miembros de UNSCOP», el Comité Especial sobre Palestina creado por la ONU entonces.

    Fuente: Agencia EFE

  • (Opinión) Resolución 181: el número de vergüenza que ocupó Palestina

    (Opinión) Resolución 181: el número de vergüenza que ocupó Palestina

    El 29 de noviembre de 1947, la ONU aprobó una de las resoluciones más ominosas que se tenga memoria de este ente internacional: la antipalestina Resolución 181.

    El 29 de noviembre del año 1947, la naciente Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones, aprobó la Resolución N° 181.

    Una resolución cuyos 70 años se conmemoran en el marco de una fuerte ofensiva sionista por impedir la autodeterminación del pueblo palestino. Una conmemoración que nos obliga a recordar, que unos meses antes de esta fecha infausta, el Reino Unido, aliada del sionismo y pronta a terminar su mandato en Palestina sometió a consideración de la Asamblea General de las Naciones Unidas la llamada “cuestión Palestina” – constatando con ello que ese territorio pertenecía a un pueblo que tenía ese nombre – Dicha acción tuvo su inicio en el primer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, celebrada en el mes de abril del año 1947.

    Victimismo y compensación inclinan la balanza

    Para tal fin, se constituyó una Comisión Especial para Palestina (UNSCOP) conformada por 11 miembros: Canadá, Checoeslovaquia, Guatemala, Holanda, Perú, Suecia y Uruguay, que  recomendaron la creación de dos Estados separados, uno árabe y uno judío, con Jerusalén bajo administración internacional. Australia se abstuvo y la India, Irán y Yugoeslavia aprobaron la creación de un único Estado que incluyera ambos pueblos. Sin duda, en aquel tiempo, primaba un clima político  internacional occidental donde el sentimiento de culpa ante la pasividad que se tuvo ante el nacionalsocialismo y los crímenes contra los judíos, inclinó la balanza hacia la división en dos Estados con un estatuto internacional especial para la ciudad de Al-Quds (Jerusalén).

    La decisión de esta Comisión, mostró el peso del lobby sionista,  que ya había comenzaba a operar en Estados Unidos, El Reino Unido y Francia, principalmente. Como también pudo comprobar la influencia,  que el crónico victimismo sionista tendría a partir de esa fecha, operando con una política de chantaje basado en “su sufrimiento”, particular y excluyente, como si otros pueblos no tuvieran el mismo derecho a exigir un trato especial. Los aliados del sionismo se entregaron por entero  a la tarea de hacer realidad la infausta Declaración Balfour, para dotar así de un hogar a colonos judíos, a costa de los derechos de la población palestina en los territorios, que el mito teológico tenía destinado al autodenominado “pueblo elegido”.

    La determinación de la dirigencia sionista – concepto que uso y aconsejo usar ampliamente y que tanto molesta a los defensores de esta ideología criminal – fue el de avanzar en el pisoteo de los derechos del pueblo palestino, que tenía como marco el “compensar” al sionismo por la suerte corrida por millones de judíos a manos del régimen nacionalsocialista en la Segunda Guerra Mundial. Idea que no tiene en cuenta el enorme sufrimiento de otros millones de seres humanos: soviéticos, gitanos, enfermos mentales, prisioneros aliados, como también alemanes opositores a Hitler. Se comenzaba a tejer así lo que los propios judíos más críticos del sionismo denominan el síndrome del “dispara y llora” que tantos réditos económicos, militares y territoriales le ha concedido al régimen israelí desde su instauración el año 1948.

    Para el analista Jonathan Cook, este extraño discurso “sólo se puede descifrar si comprendemos los dos temas, aparentemente contradictorios, que han acabado dominando el paisaje emocional de Israel. El primero es la creencia visceral de que Israel existe para realizar el poder judío; y el segundo es el sentimiento igualmente fuerte de que Israel encarna la experiencia colectiva del pueblo judío como víctima eterna de la historia. A los propios israelíes no les pasa completamente desapercibido este paradójico estado mental, y a veces se refieren a él como “el síndrome de dispara y llora”.

    En su segundo período ordinario de sesiones, la Asamblea General y tras dos meses de deliberaciones aprobó la resolución 181 (II) con 29 de noviembre de 1947, en ella se aprobó con muy escasas modificaciones el plan de Partición con la Unión Económica propuesto por la mayoría de los miembros de la Comisión Especial para Palestina. En este Plan de Partición, adjunto a la Resolución N° 181 se establecía:

    1. El término del mandato británico sobre Palestina.
    2. La retirada gradual de las fuerzas militares británicas en la zona.
    3. El establecimiento de límites fronterizos entre los futuros Estados y con Al-Quds como zona especial.

    En lo específico la Resolución N° 181 consignaba la creación de un Estado Palestino y un Estado Judío, teniendo como fecha probable de dicha instalación el 1 de octubre del año 1948. La idea era dividir a Palestina en ocho partes: tres para el hipotético Estado Palestino y tres para el judío. La séptima parte establecía la creación de un enclave palestino – la ciudad de Jaffa – en el territorio judío asignado por la ONU. Y, la octava parte – Al-Quds – estaría administrada por un Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas. De los 13 votos en contra de una ONU conformada en ese entonces por 53 naciones, los diez estados árabes, unánimemente, votaron en contra.

    Esta oprobiosa solución jurídica internacional  suponía la resolución de un conflicto, que había llegado a un punto de difícil solución vista la presencia y llegada incesante de colonos sionistas a territorio palestino, que contaban con la complicidad y el apoyo político, económico y militar  de Estados Unidos y El Reino Unido. La expiación occidental,  no sólo iba por la dirección de buscar soluciones a las pretensiones sionistas a costa del pueblo palestino, sino que representaba una decisión vergonzosa y criminal de expolio a un pueblo,  para  apoyar la idea de la instalación de un “hogar nacional judío” bajo criterios absurdos  y claramente desequilibrados.

    Efectivamente la partición propugnada por la ONU entregaba a manos judías el 54% del territorio más rico de Palestina en recursos naturales y acuíferos, contando  sólo con el 33% de la población  – 600 mil colonos llegados de Europa en las operaciones de  la Aliá implementadas por el sionismo – dejando el 46% restante a 1.300.000 palestinos que constituían el 67% de la población y que poseían, hasta ese momento, el 94,2 % de las tierras. Más de 400 aldeas palestinas quedaban dentro de los límites que se quería otorgar al sionismo, las mejores tierras cultivables y que el día de hoy constituyen la Palestina histórica.

    Una asimetría, una injusticia y un proceder que marcaría de allí en adelante la instalación de uno de los regímenes segregacionistas más criminales de la historia. Una entidad, que  a contrapelo de sus propios sufrimientos comenzaría a implementar un sistema de apartheid y una forma de colonialismo brutal, racista, basado en el crimen y en el despojo que lo ha hecho un símil del nacionalsocialismo, cuya víctima principal ha sido el pueblo palestino. Cruel paradoja de la historia el terminar convertido en un clon de sus victimarios un nacionalsionismo.

    El mencionado cuerpo legal de la ONU  generó el marco jurídico internacional aprovechado por un régimen reaccionario, colonialista, y racista. Un sionismo que había dado muestras más que suficientes de su conducta criminal con relación al pueblo palestino, mediante su política explicitada públicamente de “judaizar y desarabizar” Palestina. El sionista de origen polaco David ben Gurion señalaba el año 1937 “Debemos expulsar a los palestinos y tomar sus lugares” y el año 1948 previo a la instalación de la entidad sionista sostenía “Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación y el corte de todos los servicios sociales para deshacernos de la población palestina”.

    Por su parte, para el fundador de la extremista Legión Judía durante la Primera Guerra Mundial, el ruso Zeev Jabotinsky afirmaba “No hay alternativa, los palestinos deben ceder la tierra para los judíos. Ningún autóctono abandona su tierra por voluntad propia, por lo tanto debemos utilizar la fuerza, expulsar a los palestinos”. Para el Alemán Shlomo Lahat, miembro del movimiento terrorista judío Hagan  y quien llegó a ser general de Israel “Nosotros debemos matar a los palestinos, a menos que ellos acepten vivir como esclavos” A confesión de parte relevo de pruebas.

    Una resolución con bases falsas

    La Resolución N° 181 pretendía dar, supuestamente,  término al conflicto suscitado por la política de colonización, que bajo el marco protector de la corona británica y la infausta Declaración Balfour de noviembre del año 1917 había comenzado a desarrollarse en Palestina y que a partir del derrumbe del imperio otomano había quedado bajo el denominado mandato británico, concretando los Acuerdos Syket-Picot.

    La disposición legal de la ONU, que a todas luces pasaba por alto los derechos del pueblo palestino, otorgaba tierras a colonos judíos europeo y concedía un marco legal espurio a la primera fragmentación de Palestina,  que tras el término del mandato británico en la zona – en mayo del año 1948  –  declararía una independencia artificial. Y menciono este concepto de espurio, de adulteración pues ¿de qué podría independizarse el sionismo si ocupaba una tierra que no le pertenecía? Una tierra habitada por millones de seres humanos, que constataron con asombro la complicidad criminal entre colonos, la ONU y países occidentales, que avalaron este acto criminal con consecuencias que afectan al pueblo palestino y al región de Oriente Medio hasta el día de hoy.

    Los palestinos en particular y los pueblos árabes en general, en forma unánime rechazaron la Resolución N° 181, con justa razón, frente al atropello y  robo señalando la necesidad de cambiar dicha decisión, so pena de generar una situación de tensión y posible conflicto en la zona. El argumento era claro y concreto: la resolución N° 181 infringía “las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, en cuya virtud se reconocía el derecho de los pueblos a decidir sobre su propio destino. A este respecto, dijeron que la Asamblea había hecho suyo el Plan en circunstancias indignas de las Naciones Unidas y que los árabes de Palestina se opondrían a cualquier plan de división, segregación o partición de su país o en el que se concediesen derechos y estatutos especiales y preferenciales a una minoría”.

    Los sionistas aceptaron la Resolución 181 –con ciertos reparos en función de sostener que “merecían mucho más de lo que se les otorgaba” –. El día 14 de mayo, un día antes del término del Mandato británico en Palestina, Londres retiró sus tropas de Palestina permitiendo que el ente sionista proclamara la creación de un Estado tan artificial como criminal en el territorio concedido en el plan de partición de noviembre del año 1947. Dicha declaración desató, lógicamente, las hostilidades de los Estados árabes que se oponían a la instalación de una entidad Sionista en el seno del mundo árabe.

    La Guerra de 1948, sustentada en la superioridad militar israelí, dotada de armas modernas, aviación, artillería y blindados cedidos por las potencias occidentales, con un ejército bien entrenado por el Ejército británico durante el Mandato de Palestina,  en función del trabajo político y militar con sus organizaciones extremistas como la Haganá, Irgún y Lehi;  derrotaron a las mal armadas y aún inexpertas fuerzas árabes. Recordemos que más de 30 mil judíos asentados en Palestina sirvieron en las fuerzas armadas británicas durante la Segunda Guerra Mundial.

    Ya el año 1941, mientras cientos de miles de judíos eran masacrados sin resistencia en Europa,  las fuerzas británicas junto a miembros de los grupos extremistas judíos en Palestina fundaron  la denominada Plugot Májatz -. Compañías de ataque, dedicada al entrenamiento intensivo de comandos con formación también en liderazgo político y militar y que serviría de sustento, para la conformación del ejército sionista que enfrentó a los pueblos árabes el año 1948. Ninguno de esos efectivos participó en actividad bélica alguna que permitiera detener la matanza de sus hermanos a manos del nacionalsocialismo y que eran llevados al matadero como corderos al sacrificio. Simplemente, las fuerzas extremistas sionistas en Oriente Medio se entrenaron para masacrar al pueblo palestino. Parte de esta comedia del “Dispara y llora”.

    Efectivamente, tras la declaración del nacimiento de la entidad sionista en mayo del año 1948, mediante el expolio y la masacre de la población palestina, el sionismo logró apoderarse del 80% del territorio y expulsar a 800 mil palestinos en lo que se denomina la Nakba –la catástrofe– Los festejos sionistas se trasladaron a los pasillos de Washington, París y Londres, que consolidaban así una punta de lanza para su proyectos imperialistas. Ya contaban con una herramienta política y militar que ha sido su aliado fundamental hasta el día de hoy en los afanes hegemónicos de la Guerra Fría, como del mundo surgido del derrumbe del campo socialista. Y, para esos fines, la Resolución N° 181 de noviembre del año 1947 sirvió como base jurídica para la vergüenza y la infamia. La ONU debe una reparación histórica y reconocer  que la Resolución N° 181 representa un hecho vergonzoso e infame en la historia de esta organización internacional, ya que  la limpieza étnica de Palestina se catalizó tras adoptarse el ominoso plan de partición.

     

    Pablo Jofré Leal
    Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de página WEB de análisis internacional ANÁLISIS GLOCAL www.analisisglocal.cl

    Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/opinion/360912/estado-israel-ocupacion-sionismo-balfour