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  • Entrevista a Ilan Pappé: ‘Los territorios ocupados son la mayor prisión del mundo’

    Entrevista a Ilan Pappé: ‘Los territorios ocupados son la mayor prisión del mundo’

    En esta entrevista de Truthout Ilan Pappé, autor de The Biggest Prison on Earth, argumenta que el modelo de Israel para los territorios ocupados no es una solución de dos Estados. Más bien Israel ha construido un modelo de prisión permanente al aire libre para Gaza y Cisjordania.

    Un manifestante mira a través de una valla en Bil’in, Palestina, el 7 de enero de 2011. (Foto: IDF )

    Cincuenta años después de la Guerra de los Seis Días no se ve el final de la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza. El reputado historiador Ilan Pappé ofrece un informe exhaustivo y condenatorio de la ocupación en su nuevo libro The Biggest Prison on Earth: A History of the Occupied Territories [La mayor prisión de la Tierra: Historia de los territorios ocupados] basado en investigaciones de archivo pioneras y en relatos de testigos presenciales.

    En esta entrevista de Truthout Ilan Pappé, autor de The Biggest Prison on Earth, argumenta que el modelo de Israel para los territorios ocupados no es una solución de dos Estados. Más bien Israel ha construido un modelo de prisión permanente al aire libre para Gaza y Cisjordania.

    ¿Puede darnos un argumento sucinto para volver a situar la identificación de Cisjordania y Gaza como prisiones al aire libre y no como «territorios ocupados»?

    No sólo al aire libre, sino a veces, y hoy día en Gaza, una prisión de máxima seguridad. Recientemente el Gobierno israelí celebró oficialmente el quincuagésimo aniversario de la liberación de Jerusalén, Judea y Samaria. Ya en 1967 para todos los partidos sionistas Judea y Samaria, es decir, Cisjordania, eran zonas liberadas, no territorios que debían ser custodiados hasta devolverlos en un acuerdo de paz, mientras que Gaza se consideraba un enclave que siempre había que proteger tanto de dentro como de fuera.

    Así, en 1967 el Gobierno israelí de entonces -y todos los sucesivos gobiernos desde ese momento- consideraban Cisjordania y la Franja de Gaza territorios que siempre habían estado bajo dominio directo o indirecto de Israel. La segunda decisión fue que no se concedería la ciudadanía israelí a las personas que viven en estos territorios ni se les permitiría tener su propia soberanía o independencia. Tampoco fueron expulsadas, como lo fueron los palestinos en 1948. Así, intencionalmente se definió a estas personas como personas sin derechos ciudadanos y a merced primero del régimen militar y después de la Administración civil, que no sólo violó sus derechos civiles, sino también sus derechos humanos. El único sistema que conozco donde la gente está privada de estos derechos básicos es el sistema penitenciario. Estas personas fueron encarceladas en esta megaprisión por el solo hecho de ser palestinos. Se les concedieron algunos beneficios, como trabajar en Israel y una cantidad limitada de autonomía si aceptaban esa vida; es el modelo de prisión abierta y se les castigó colectivamente cuando resistieron, lo que es el modelo de prisión de máxima seguridad.

    ¿Por qué data de 1963 el proyecto de la megaprisión israelí?

    El año 1963 es un año muy importante en la historia de Israel. Fue el año en que el primero en desempeñar el cargo de primer ministro y líder de Israel David Ben-Gurion dejó la primera línea de la política de Israel y fue sucedido por una generación de políticos más joven. Con su destitución dos de sus principales obsesiones dejaron de influir en la política israelí. Insistía en imponer un cruel régimen militar a la minoría palestina dentro de Israel y se negó a prestar atención a los ruegos del lobby que defendía el Gran Israel de encontrar una excusa para ocupar Cisjordania.

    En aquel año el ejército israelí pudo empezar a prepararse seriamente para ignorar sus dos obsesiones. Comenzó a planificar la abolición del régimen militar impuesto a los palestinos en Israel, pero no desmanteló el aparato de control. Lo preparó para imponerlo a otro grupo de palestinos: los que viven en Cisjordania y la Franja de Gaza. Cuando llegó la oportunidad en 1967 los mandos militares ya habían preparado la infraestructura humana para controlar a los millones de palestinos de los territorios recién ocupados. Las mismas personas que mantenía el régimen militar dentro de Israel fueron trasladadas para convertirse en gobernantes de Cisjordania y la Franja de Gaza.

    No se pretendía que el régimen militar fuera temporal, encaja bien con la estrategia de la megaprisión que describía antes.

    Ilan Pappé (Foto: Publicaciones de Oneworld)

    ¿Qué aspecto en particular convierte a Gaza en una «prisión modelo»?

    En 2005 Ariel Sharon y sus asesores afirmaron haber encontrado la fórmula mágica para controlar la Franja de Gaza dentro de la estrategia general israelí que buscaba cómo poseer el territorio, pero no las personas que viven en él. En Cisjordania se hizo judaizando las zonas que Israel consideraba que le pertenecían o que reclamaba el Estado judío. Este método no funcionó en la Franja de Gaza, es demasiado pequeña. Por lo tanto la idea era desalojar a los colonos, permitir a la Autoridad Palestina dirigir el lugar y vigilarlo desde afuera (Israel ya había acordonado la Franja con alambre de espino en 1994). Sin embargo, el pueblo de Gaza tenía una idea diferente, arruinó este plan y convirtió la Franja en una base desesperada de resistencia. Para hacerle frente se aplicó la metodología de la prisión de máxima seguridad: operaciones punitivas colectivas que, visto retrospectivamente, equivale a un genocidio cada vez mayor de las personas que ahí viven.

    ¿Cómo cree que el Gobierno de Israel ve el papel de las colonias ocupantes en Cisjordania?

    Como se señaló anteriormente, la función principal de las colonias es demarcar claramente qué parte de Cisjordania será gobernada directamente por Israel, con vistas a finalmente anexionarla formalmente a Israel. Los gobiernos solían tratar de colonizar sólo zonas que no estaban densamente pobladas por los palestinos, pero el movimiento mesiánico de los colonos, Gush Emunim, se estableció según lo que ellos consideran el mapa bíblico, lo que les llevó a asentarse también en el corazón de las zonas palestinas. Ya sea intencionado o no, la presencia de los colonos actúa también como operación masiva de acoso que puede hacer imposible la vida a los palestinos que viven ahí y empujarlos a enclaves todavía más pequeños dentro de Cisjordania.

    ¿A qué denomina «guerra de elección»?

    Cualquier guerra que se podría haber impedido por medio de una diplomacia activa e intensiva es una guerra de elección. Contrariamente a lo que se suele pensar, los israelíes tenían muchas salidas para la crisis que llevó a la guerra de junio de 1967. Sin embargo, el Gobierno y el ejército israelí decidieron ignorar esas salidas ya que consideraban que la crisis era una oportunidad para completar la apropiación de la Palestina histórica (en 1948 sólo lograron apropiarse del 78 % de Palestina y consideraban que esta parte era indefendible y no viable a la larga).

    ¿La guerra en Siria y la cada vez mayor división de las diferentes facciones islámicas han permitido a Israel evitar una mayor presión para que dé a los palestinos su libertad?

    Sí, en efecto, lo ha permitido. Desvió la opinión pública mundial del sufrimiento de los palestinos y del sentimiento que tenían las élites políticas de que era urgente resolver el problema. Esto tiene otro lado: el sufrimiento palestino es diario y apenas capta la atención de los medios de comunicación, pero sucede desde hace más de un siglo, mientras que el mismo tipo de brutalidad se inflige a la población siria y de otras partes del mundo árabe en un corto período de tiempo y, por lo tanto, atrae más la atención de los medios mundiales.

    Sin embargo, las posibilidades de pacificar a Siria, Irak y el resto del mundo árabe están estrechamente relacionadas con la cuestión de Palestina. La negativa de Occidente a adaptar a Israel el mismo criterio moral por el que mide las violaciones de los derechos humanos y civiles en el mundo árabe impide a Occidente -y a Estados Unidos en particular- desempeñar un papel positivo en aportar la paz en el Oriente Próximo. La injusticia en Palestina es uno de los principales combustibles que alimentan el fuego del odio y violencia en la zona, y lo seguirá siendo a menos que se pueda encontrar una solución justa y duradera a la cuestión de Palestina. Las consentidas actitudes y políticas israelíes respecto a los territorios ocupados son el principal obstáculo para llegar a esta solución.

    Copyright de Truthout, se traduce con su permiso.

    Mark Karlin esel director de BuzzFlash en Truthout. Trabajó como director de BuzzFlash durante 10 años antes de unirse a Truthout en 2010. BuzzFlash ha ganado cuatro Premios Project Censored. Karlin escribe un comentario cinco días a la semana para BuzzFlash, así como artículos para Truthout (que van desde la fallida «guerra contra las drogas» a las críticas relacionadas con el arte político). También entrevista a autores y cineastas cuyas obras aparecen en Truthout’s Progressive Picks of the Week. Antes de unirse a Truthout Karlin entrevistó a figuras culturales, políticos progresistas y activistas innovadores semanalmente durante 10 años. Fue autor de muchas columnas sobre las mentiras difundidas para emprender la guerra de Irak.

    Fuente: The Occupied Territories Are the Biggest Prison on Earth

    Fuente: Mark Karlin, Truthout / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por J. M.) y http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=66001

  • (VIDEOS) 70 años de la partición de Palestina por la ONU: gran victoria (injusta) del sionismo

    (VIDEOS) 70 años de la partición de Palestina por la ONU: gran victoria (injusta) del sionismo

    Autor: Pedro Costa Morata (opinión)

    Publicado:

    29 de noviembre de 1947. Los israelíes celebran en las calles de Tel-Aviv la aprobación por la ONU de la partición de Palestina en dos territorios

    29 de noviembre de 1947. Los israelíes celebran en las calles de Tel-Aviv la aprobación por la ONU de la partición de Palestina en dos territorios, uno árabe y otro israelí.

    Fue la antesala de la creación del Estado de Israel por el movimiento sionista que venía trabajando por este objetivo desde más de medio siglo antes, y que desde entonces viene protagonizando algunas de las crisis más graves que ha vivido el mundo, aparte de una permanente, e impune, humillación de las poblaciones palestinas originarias. La decisión de la Asamblea General de la flamante Organización de las Naciones Unidas, del 29 de noviembre de 1947 (Resolución 181), dividió el territorio que el Reino Unido se autoatribuyó –y la entonces Sociedad de Naciones legalizó como Mandato al final de la I Guerra Mundial– rematando la prolongada e hiriente injusticia iniciada con la “Declaración Balfour”, del 2 de noviembre de 1917, por la que el Gobierno de Su Majestad prometía un “Hogar Judío” al movimiento sionista, activo y exigente desde el gobierno y las instituciones británicas.

    Se llegaba así al final de un proceso de rechazo y resistencia de la población árabe-palestina, iniciado cuando se hizo efectiva la ocupación británica del país tras la ocupación de los territorios del Imperio Turco vencido; y se hacía realidad el sostenido empeño británico en entregar el territorio a los sionistas para establecer el “Hogar Judío”. En la votación se produjeron 33 votos afirmativos (que incluían los de Estados Unidos y la Unión Soviética), 13 en contra (los estados árabes y musulmanes) y 10 abstenciones. Todos los estados árabes en bloque, que habían formado la Liga Árabe poco tiempo antes, rechazaron de plano esa resolución, que declararon “nula e inexistente”.

    «Los británicos facilitaban la emigración masiva: atribuían un territorio que no les pertenecía a un movimiento que tampoco tenía derecho alguno sobre aquellas tierras»

    En la larga serie de informes, misiones y conferencias que desde la misma Conferencia de Paz de París con que concluyó la Gran Guerra se produjeron a consecuencia del firme rechazo palestino –con enfrentamientos crecientemente duros entre, primero, palestinos y británicos y, luego, entre palestinos y la coalición de hecho judeo-británica– al asentamiento masivo de judíos en su territorio y, más todavía, a la constitución de un futuro Estado judío, siempre quedó claro, y registrado. Pero no era menos verdad que los británicos hacían cuanto podían para facilitar la emigración masiva, manteniendo la actitud ignominiosa que ya reflejaba la “Declaración Balfour”: la atribución de un territorio que no les pertenecía a un movimiento, que tampoco tenía derecho alguno sobre el territorio, más allá de la fuerza de una propaganda, de base fuertemente mítica, acerca de la “Tierra Prometida”, que anunciaba la drástica transformación demográfica con el fin de dominarlo sin compartirlo.

    La alarma de los palestinos estaba bien justificada: si la población judía era en 1917, en el momento de la “Declaración Balfour”, de unos 60.000 efectivos entre 640.000 árabes, tan pronto como 1922 ya eran 84.000 y en 1937 alcanzaba los 175.00; con el incremento que supuso la persecución nazi llegarían a 430.000 en 1939. De un escaso 9 por 100 del total se pasaba en veinte años a un 30 por 100: todos los temores árabes se confirmaban, con el añadido de que las tierras adquiridas por los recién llegados eran las más fértiles y productivas.

    Con los terribles enfrentamientos de las dos comunidades entre ellas y de ambas con las fuerzas británicas (que ya hemos señalado que, estratégicamente, se alinearon descaradamente con la Haganah judía, pese al castigo que sufrían de la parte de los grupos armados terroristas judíos Irgún y Stern) se abrió paso entre las autoridades británicas la idea de la partición, lo que se enfrentó a la negativa de ambos grupos étnicos: los judíos querían un Estado judío sobre toda Palestina y los árabes querían la independencia prometida en un Estado interétnico con la mayoría árabe existente (aunque cada vez más desafiada), por lo que se mantuvieron opuestos con dureza, tanto al Estado judío como a la partición; la opción mayoritaria estaba clara, así como el espíritu de las promesas británicas y también de la Conferencia de Paz: un Estado único, aconfesional y en el seno de la Federación Árabe que el nacionalismo sirio-árabe del momento mantenía como objetivo surgido de la guerra.

    DAR CLICK SOBRE EL SIGUIENTE RESUMEN HISTÓRICO FOTOGRÁFICO DE LA NAKBA:

    Ante esta tesitura, la Comisión de las Naciones Unidas creada para resolver este problema, propuso la votación de dos alternativas, frente al rechazo árabe-palestino una vez más: un Estado federado con dos provincias, árabe y judía, o dos Estados independientes, si bien “económicamente unidos”. El voto final fue para la segunda alternativa, y de nuevo se humilló a los palestinos con una división sangrantemente desigual e injusta: al Estado judío se le asignaba el 56,47 por 100 del territorio, con 600.000 judíos ya instalados, y al Estado árabe el 42,88 por 100, con 1.200.000 árabes existentes de antiguo (el restante 0.65 por 100 se otorgaba a una Jerusalén internacionalizada). Cuando, tras la declaración unilateral de independencia, siguió la guerra que Israel ganó, la consiguiente operación de expulsión y limpieza (el “Plan D”) llevó al éxodo a 700.000 palestinos (la Nakba, ¡la catástrofe!), y el nuevo Estado alcanzó los 20.850 km2, quedando para los palestinos 5.400 km2

    «El Estado israelí se ensaña con los dos últimos reductos palestinos reconocidos: Cisjordania y la Franja de Gaza, inviables por la ocupación, las exacciones y la asfixia»

    Setenta años después la situación de los palestinos traicionados y maltratados no ha dejado de empeorar, hasta llegar a un punto carente de perspectivas viables y de relevancia internacional, que se sitúa muy cerca de los designios históricos sionistas, profundamente racistas. A ello han contribuido numerosas causas, casi todas relacionadas con el desamparo y la indiferencia ante este problema por parte de las potencias mundiales, no sólo las occidentales. Agotado el periodo de resistencia violenta, que buscaba sobre todo llamar la atención mundial; neutralizados los Estados árabes decisivos en este conflicto (Egipto, con el tratado de paz que siguió a Camp David, y Siria semiaislada y sin capacidad para afrontar el poder militar israelí); desaparecida la Unión Soviética (que tras la Guerra de los Seis Días había cambiado su actitud general hacia Israel, respaldando a los palestinos); habiéndose traducido los Acuerdos de Madrid (1991) y Oslo (1993) en nuevas concesiones palestinas, todas ellas burladas y malgastas por la intransigencia de Israel, siendo la más ingrata de todas el reconocimiento formal del Estado de Israel por la OLP, que a cambio recibió la investidura como Autoridad Palestina, una especie de autonomía controlada y maniatada… el Estado israelí se ensaña con los dos últimos reductos palestinos reconocidos, aunque no respetados: la llamada Cisjordania y la Franja de Gaza, desvinculados entre sí e inviables de hecho por la ocupación, las exacciones y la asfixia.

    La comunidad internacional consiente en la multiplicación de asentamientos judíos en ambos territorios, que sólo en Cisjordania (con Jerusalén Este) superan el centenar de colonias y el medio millón de nuevos llegados; estos inmigrantes suelen ser judíos de la diáspora y ultraortodoxos, convencidos de que su implantación obedece al mandato divino de la “Tierra Prometida”. Añadamos el ignominioso muro que cerca la Cisjordania, según el modelo del “apartheid” sudafricano, las cárceles repletas de prisioneros palestinos, incluidos varios centenares de mujeres y menores de edad, el implacable proceso de destrucción física de la tierra y la agricultura palestinas… para dudar mucho de que las Naciones Unidas pueden sentirse orgullosas de aquel paso que dieron en 1947, dando pie a un Estado militarista, racista, teocrático y fanático, un verdadero cáncer en el Próximo Oriente desde entonces.

    CONTEXTO HISTÓRICO AUDIOVIDUAL:
    Al Nakba Movie (1/2). Los orígenes de La Nakba. Subtítulos en español. / aljazeeratalk (YouTube)

    PARTE I

    PARTE II

    Fuente: https://www.cuartopoder.es/internacional

  • Informe: Desempleo en Gaza llega a su nivel más alto desde 2014

    Informe: Desempleo en Gaza llega a su nivel más alto desde 2014

    Los índices de desempleo en Gaza han llegado a su punto más alto desde el fin de agresión del régimen de Israel en 2014.

    Los índices de desempleo en Gaza han llegado a su punto más alto desde el fin de agresión del régimen de Israel en 2014.

    Según ha informado este viernes la página web Middle East Monitor (MEM), el desempleo en la bloqueada Franja de Gaza durante el segundo trimestre de este año se ha elevado al 44 %, un aumento del 2,9 % desde el primer trimestre del 2017, registrando así su más alto nivel desde el fin de la agresión israelí contra el enclave palestino en 2014 (43,9 %).

    Las estadísticas, elaboradas por la organización no gubernamental israelí Gisha se centran en las limitaciones y restricciones impuestas contra los palestinos, especialmente, los residentes de la Franja de Gaza.

    Las cifras, que son del segundo trimestre de este año, muestran un aumento del 3 % desde el primer trimestre de 2017. El grupo más golpeado es el de los jóvenes. El 61,9 % de los gazatíes entre 18 y 29 años no tiene trabajo, lo que les ubica en una situación muy precaria desde el aspecto económico.

    Esta organización no gubernamental israelí además asegura que estos altos índices de desempleo se deben a las muchas restricciones israelíes impuestas contra la Franja de Gaza, en particular contra el sector de la construcción.

    “Estos son los peores niveles de desempleo desde el comienzo de 2014, cuando Israel obstaculizó toda entrada de materiales de construcción a Gaza, medida que paralizó el sector de construcción de este enclave”, se lee en el informe publicado por Gisha.

    Del mismo modo, advierte que el aumento de las medidas restrictivas israelíes, junto al incremento de los niveles de desempleo, agudizará más la “desesperada” situación de la economía de la Franja de Gaza.

    El régimen israelí durante su acometida brutal a Gaza, además de causar la muerte de unos 2310 palestinos y dejar heridos a otros 10.626, destrozó gran parte de las infraestructuras en este enclave palestino.

    También, el bloqueo impuesto por el régimen de Tel Aviv desde 2007, según activistas palestinos, ha paralizado la reconstrucción de la Franja de Gaza y ha provocado severos daños a casi el 80 % de la industria gazatí.

    Fuente: Hispan TV