El Estado de Palestina rechaza y condena enérgicamente la inesperada declaración tripartita realizada entre Estados Unidos, Israel y los Emiratos Árabes Unidos, relacionada con la normalización de las relaciones diplomáticas entre el ocupante israelí y los Emiratos Árabes Unidos, a cambio de una aparente suspensión parcial del plan de anexión israelí de territorios palestinos ocupados.
La iniciativa emiratí desconoce la insistencia de Israel de perpetuar la ocupación y de continuar anexando partes de Palestina, al igual que anexó la parte oriental de Jerusalén, profanando continuamente los lugares santos de la Ciudad Vieja, especialmente la sagrada Mezquita de Al-Aqsa.
El Estado de Palestina considera que este paso es un grave golpe a la Iniciativa de Paz Árabe y a las decisiones tomadas en las Cumbres Árabe e Islámica, además de una impugna al Derecho Internacional. Este hecho significa no solo un desconocimiento de las Convenciones de Ginebra y las Resoluciones del Consejo de Seguridad, sino una agresión contra el pueblo palestino, un desconocimiento de sus derechos y la exclusión de sus lugares sagrados, especialmente en Jerusalén, así como el derecho a la independencia de Palestina, como Estado con las fronteras del 4 de junio de 1967.
El Estado de Palestina rechaza el acto de traición cometido por los Emiratos Árabes Unidos, en especial con Jerusalén -al reconocerla como capital de Israel-, la mezquita de Al-Aqsa y a la causa palestina. El Estado de Palestina exige que los Emiratos Árabes se retiren inmediatamente de esta vergonzosa declaración. Además, rechaza utilizar la supuesta suspensión de la anexión ilegal como moneda de cambio por la normalización de las relaciones diplomáticas con Israel, utilizando la causa palestina como excusa para este propósito.
Advertimos a los hermanos árabes de cualquier sumisión ante la presión estadounidense, así como intentos de seguir los pasos de los Emiratos Árabes Unidos y pretender la normalización de relaciones con la potencia ocupante, Israel, a expensas de los derechos de los palestinos.
El Estado de Palestina afirma que los Emiratos Árabes Unidos, o cualquier otro país del mundo, no tiene derecho a hablar en nombre del pueblo palestino y no permite que nadie intervenga en los asuntos palestinos o decida en su nombre sobre los derechos legítimos en su tierra natal.
El Estado de Palestina enfatiza que la Organización de Liberación de Palestina es el único y legítimo representante del pueblo palestino. Añade que el pueblo palestino hoy está unido bajo su liderazgo legítimo encabezado por el presidente Mahmoud Abbas, y unido se opone a esta traicionera e ilegal declaración tripartita.
Ante estos amenazadores eventos, el Estado de Palestina llama a una sesión inmediata de emergencia de la Liga Árabe, así como de la Organización de Cooperación Islámica con el fin de rechazar esta declaración. El liderazgo palestino también exhorta a la comunidad internacional a que se adhiera al Derecho Internacional y a las resoluciones internacionales que forman parte de la base a la solución del conflicto palestino-israelí, pues la paz solo puede lograrse mediante el fin total de la ocupación israelí sobre los territorios palestinos.
Ramallah, Estado de Palestina. 13 de agosto de 2020.
Llamado firmado por
más de 40 ex Jefas de Estado y Gobierno, ex ministras, líderes parlamentarias,
galardonadas del Premio Nobel, ex altas funcionarias de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) y figuras en defensa de Derechos Humanos.
Mientras la Carta de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora su 75 aniversario, el
conflicto más prolongados del mundo está por tomar un giro altamente peligroso tras
el anuncio del plan de Israel de anexar grandes y vitales partes de territorios
palestinos sobre la base del Plan de Trump para Medio Oriente, mismo que contradice
parámetros internacionalmente acordados para la paz y el Derecho Internacional.
Un acto de este tipo podría erradicar los esfuerzos de medio siglo llevados a
cabo para lograr la paz en la región, así como la visión de dos Estados
soberanos, Israel y Palestina, viviendo junto al otro en paz y seguridad,
basados en las fronteras previas a la Guerra de 1967, con consecuencias de
largo alcance.
Es en este contexto,
y con motivo del 20 aniversario de la adopción de la Resolución 1325 del
Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad, que mujeres
israelíes y palestina le recordaron al mundo la importancia de escuchar y
prestar atención a las voces de mujeres en situación de conflicto. Hemos recibido
apelaciones urgentes en contra de la anexión tanto de mujeres palestinas como
israelíes. Sus peticiones, aunque diferentes y particulares, conllevan un
sentido común de humanidad y un rechazo común hacia la subyugación, discriminación,
opresión y violencia.
Ambas peticiones se
basan en el Derecho Internacional y en la Resolución 1325 que llama a la
protección de la población civil, en particular mujeres y niñas, la importancia
crítica de las voces de mujeres y su participación significativa en los
procesos de negociación y resolución de conflictos, para garantizar una paz
duradera y la construcción de un futuro justo y esperanzador para ambos
pueblos, basado en el respeto por el Derecho Internacional, así como en la
rendición de cuentas.
Sus voces resuenan al
enfatizar que la anexión es una amenaza existencial para los palestinos, los
israelíes, la estabilidad regional y un orden global ya frágil. No debemos
dejar su apelación sin respuesta en tanto solicitan nuestro “apoyo y compromiso
en una asociación global para salvar la perspectiva de una solución justa,
equitativa y duradera para el conflicto”, por el bienestar de las generaciones presentes
y futuras. Nos recuerdan que tenemos “el poder de nuestra voluntad colectiva
para desafiar la agresión, la coerción y la violencia, y terminar con la
impunidad e injusticia en favor de la prevalencia de la paz y libertad”.
La anexión es una
violación al Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y las
resoluciones del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU. Contraviene
normas fundamentales internacionales que prohíben la adquisición territorial
mediante el uso de la fuerza y la perpetuación de la industria de asentamientos ilegales israelíes, afianzando la
ocupación en lugar de poner fin a la misma. Pondré severamente en riesgo la
perspectiva de una paz, seguridad y estabilidad regionales con graves implicaciones
para palestinos e israelíes, pero también para Jordania y el resto de la región.
Fragmentará el territorio palestino y consagrará, de forma efectiva, enclaves
palestinos bajo el permanente control militar israelí.
La dignidad y
derechos del pueblo palestino, la capacidad de Israel de ser una parte integral
de la región, la seguridad y prosperidad regionales y el orden internacional basado
en normas están en juego. La anexión no puede pasar desapercibida sin ser
cuestionada, y hoy es más necesario que nunca un fuerte compromiso internacional,
incluso a través de la adopción de medidas efectivas que disuadan las acciones
ilegales y unilaterales en pro de una paz justa y duradera.
Apoyamos el llamado
de las mujeres palestinas e israelíes contra la anexión unilateral y apoyamos
sus esfuerzos para prevenir sus consecuencias desastrosas, amparadas en un Plan
concebido casi en su totalidad por hombres sin considerar ninguna referencia a
las diversas perspectivas de las mujeres. Debemos guiarnos por la humanidad y
determinación de las mujeres que han sufrido enormemente como resultado del
conflicto y que, sin embargo, se niegan a ser cegadas por el odio. Sus palabras
vislumbran el futuro que la región necesita y merece. Nuestras acciones deben
ayudar a que esa visión prevalezca.
Signatarias:
Micheline Calmy-Rey, ex
presidenta, Suiza.
Tarja Halonen, ex
presidenta, Finlandia,
Roza Otunbayeva, ex
presidenta, Kirguistán.
Mary Robinson, ex
Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ex presidenta,
Irlanda.
Ellen Johnson Sirleaf, Premio
Nobel de la Paz, ex presidenta, Liberia.
Gro Harlem Brundtland, ex
directora general de la Organización Mundial de la Salud, ex primera ministra,
Noruega.
Helen Clark, ex
administradora del PNUD, ex primera ministra, Nueva Zelanda.
Jóhanna Sigurðardóttir,
ex primera ministra, Icelandia.
Graça Machel, cofundadora de la ONG
Elders, junto con Nelson Mandela; defensora internacional por los derechos de la
niñez y las mujeres; combatiente por la libertad; primera ministra de educación,
Mozambique.
Isabel Saint Malo de
Alvarado, ex vicepresidenta, Panamá.
Lena Hjelm-Wallen, ex
vice primer ministra y ministra de Asuntos Exteriores, Suecia.
Margot Wallström, ex
vice primer ministra y Ministra de Asuntos Exteriores, Suecia.
Benita Ferrero-Waldner, ex
Comisionada de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y ex Ministra de
Asuntos Exteriores, Austria.
Susana Malcorra,
ex Ministra de Asuntos Exteriores, Argentina.
Asha Rose Migiro, ex
Subsecretario General de las Naciones Unidas, ex Ministro de Asuntos Exteriores,
Tanzania.
Barbara Hogan, ex
prisionera política, ex ministra de salud, Sudáfrica.
Patricia B. Licuanan, ex
presidenta de la Comisión de la ONU sobre la Condición jurídica y Social de la Mujer,
ex ministra de educación superior, Filipinas.
Sima Samar, ex
ministra de Asuntos de la Mujer, Afganistán.
Christiane
Taubira, ex Ministra de Justicia, Francia.
Melanne Verveer, ex
Embajadora de Asuntos Globales de la Mujer, Estado Unidos.
Luisa Morgantini, ex
vicepresidenta y ex presidenta del Comité de Desarrollo del Parlamento Europeo,
Italia.
Claudia Roth, vicepresidenta
del Parlamento Alemán, ex Comisionada del Gobierno Federal para Derechos
Humanos y Asistencia Humanitaria, Alemania.
Shirin Ebadi, Premio
Nobel de la Paz.
Mairead
Maguire, Premio Nobel de la Paz.
Jody
Williams, Premio Nobel de la Paz.
Rebecca
Johnson, cofundadora y primera presidenta de la
Campaña Internacional Premio Nobel de la Paz para Abolir las Amas Nucleares (ICAN,
por sus siglas en inglés).
Karen AbuZayd, ex
Subsecretaria General de la ONU y Comisionada General de la Agencia de las
Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, pos
sus siglas en inglés).
Radhika Coomaraswamy, ex
Subsecretaria General de la ONU y Representante Especial del Secretario General
para Niños y Conflicto Armado.
Noeleen Heyzer, ex
Directora Ejecutiva del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la
Mujer (UNIFEM, por sus siglas en inglés), ex Subsecretaria General de la ONU y secretaria
ejecutiva de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico.
Navi Pillay,
ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Joanne Sandler, ex
Directora Ejecutiva Adjunta del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para
la Mujer, UNIFEM.
Fatiha Serour, ex
Representante Especial Adjunta del Secretario General, miembro del Grupo
Africano por la Justicia y Rendición de Cuentas, WAYAMO.
Farida
Shaheed, ex Relatora Especial de ONU sobre Derechos
Culturales.
Mary Kerry Kennedy, Presidenta de la Organización de Derechos Humanos Robert F. Kennedy, Estados Unidos.
Charlotte Bunch, Distinguida profesora y Directora Fundadora del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres, Universidad de Rutgers, ganadora del Premio Eleanor Roosevelt por los Derechos Humanos, Estados Unidos.
Anne
Marie Goetz, ex Jefe Asesor en Gobernanza, Paz y
Seguridad del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, UNIFEM. Profesor del Centro de Asuntos Globales de la Universidad
de Nueva York, Estados Unidos.
Anne-Marie
Slaughter, ex Directora de Planificación de Políticas
del Departamento de Estado de los Estados Unidos, galardonada con el Premio al
Servicio Distinguido del Secretario, Bert G. Kerstetter ’66. Profesora Emérito
de Política y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton, Estados
Unidos.
Nayereh
Tohidi, Profesora, ex Jefa del Departamento
de Estudios de Género y Mujer y Directora fundadora de Estudios Islámicos y de
Medio Oriente de la Universidad del Estado de California, Estados Unidos.
Micheline Calmy-Rey, ex presidenta, Suiza.
Tarja Halonen, ex presidenta, Finlandia,
Roza Otunbayeva, ex presidenta, Kirguistán.
Mary Robinson, ex Alta Comisionada de Naciones Unidas para los
Derechos Humanos, ex presidenta, Irlanda.
Ellen Johnson Sirleaf, premio Nobel de la Paz, ex presidenta, Liberia.
Gro Harlem Brundtland, ex directora general de la Organización Mundial de la
Salud, ex primera ministra, Noruega.
Helen Clark, ex administradora del PNUD, ex primera ministra, Nueva
Zelanda.
Jóhanna Sigurðardóttir, ex primera ministra, Islandia.
Graça Machel, co-fundadora de la ONG Elders, junto con Nelson
Mandela; defensora internacional por los derechos de la niñez y las mujeres; combatiente
por la libertad; primera ministra de Educación, Mozambique.
Isabel Saint Malo de
Alvarado, ex vicepresidenta, Panamá.
Lena Hjelm-Wallen, ex vice primer ministra y ministra de Asuntos
Exteriores, Suecia.
Margot Wallström, ex vice primer ministra y ministra de Asuntos
Exteriores, Suecia.
Benita Ferrero-Waldner, ex comisionada de la Unión Europea para Asuntos
Exteriores y ex ministra de Asuntos Exteriores, Austria.
Susana Malcorra, ex ministra de Asuntos Exteriores, Argentina.
Asha Rose Migiro, ex subsecretaria general de las Naciones Unidas, ex
ministra de Asuntos Exteriores, Tanzania.
Barbara Hogan, ex prisionera política, ex ministra de Salud,
Sudáfrica.
Patricia B. Licuanan, ex presidenta de la Comisión de la ONU sobre la
Condición Jurídica y Social de la Mujer, ex ministra de Educación Superior,
Filipinas.
Sima Samar, ex ministra de Asuntos de la Mujer, Afganistán.
Christiane Taubira, ex ministra de Justicia, Francia.
Melanne Verveer, ex embajadora de Asuntos Globales de la Mujer, Estado
Unidos.
Luisa Morgantini, ex vicepresidenta y ex presidenta del Comité de
Desarrollo del Parlamento Europeo, Italia.
Claudia Roth, vicepresidenta del Parlamento Alemán, ex Comisionada
del Gobierno Federal para Derechos Humanos y Asistencia Humanitaria, Alemania.
Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz.
Mairead Maguire, premio Nobel de la Paz.
Jody Williams, premio Nobel de la Paz.
Rebecca Johnson,
co-fundadora y primera presidenta de la Campaña Internacional Premio Nobel de
la Paz para Aboliar las Amas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés).
Karen AbuZayd, ex
subsecretaria General de la ONU y Comisionada General de la Agencia de las
Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, pos
sus siglas en inglés).
Radhika Coomaraswamy, ex
subsecretaria General de la ONU y Representante Especial del Secretario General
para Niños y Conflicto Armado.
Noeleen Heyzer, ex directora
ejecutiva del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM,
por sus siglas en inglés), ex Subsecretaria General de la ONU y Secretaria
ejecutiva de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico.
Navi Pillay, ex alta
comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Joanne Sandler, ex directora
ejecutiva Adjunta del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer,
UNIFEM.
Fatiha Serour, ex
representante especial adjunta del Secretario General, miembro del Grupo
Africano por la Justicia y Rendición de Cuentas, WAYAMO.
Farida Shaheed, ex relatora
especial de ONU sobre Derechos Culturales.
Mary Kerry Kennedy,
presidenta de la Organización de Derechos Humanos Robert F. Kennedy, Estados
Unidos.
Charlotte Bunch, Distinguida
profesora directora Fundadora del Centro para el Liderazgo Global de las
Mujeres, Universidad de Rutgers, ganadora del Premio Eleanor Roosevelt por los
Derechos Humanos, Estados Unidos.
Anne Marie Goetz, ex jefe
asesor en Gobernanza, Paz y Seguridad del Fondo de Desarrollo de las Naciones
Unidas para la Mujer, UNIFEM. Profesor del Centro de Asuntos Globales de la
Universidad de Nueva York, Estados Unidos.
Anne-Marie Slaughter, ex
directora de Planificación de Políticas del Departamento de Estado de los
Estados Unidos, galardonada con el Premio al Servicio Distinguido del Secretario,
Bert G. Kerstetter ’66. Profesora Emérito de Política y Asuntos Internacionales
de la Universidad de Princeton, Estados Unidos.
Nayereh
Tohidi, Profesora, ex fefa del Departamento de Estudios de Género y Mujer y
Directora fundadora de Estudios Islámicos y de Medio Oriente de la Universidad del
Estado de California, Estados Unidos.
29 de junio de 2020 La jefa de derechos humanos de la ONU agregó el lunes su voz a los llamamientos internacionales y nacionales al gobierno de Israel para que no continúe con sus planes de anexar una franja de territorio palestino ocupado.
Michelle Bachelet, la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, dijo en un comunicado que dicha anexión tendría un impacto desastroso en los derechos humanos de los palestinos.
«La anexión es ilegal. Punto», dijo Bachelet.
«Insto a Israel a escuchar a sus propios ex altos funcionarios y generales, así como a la multitud de voces en todo el mundo, advirtiéndole que no continúe por este peligroso camino», agregó.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció el mes pasado que su gobierno anexaría formalmente el Valle del Jordán y todos los bloques de asentamientos en Cisjordania.
Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, se considera un territorio ocupado según el derecho internacional, lo que hace que todos los asentamientos judíos allí, así como la anexión planificada, sean ilegales.
«Las consecuencias precisas de la anexión no se pueden predecir», dijo Bachelet. «Pero es probable que sean desastrosos para los palestinos, para el propio Israel y para la región en general».
El jefe de derechos dijo que el jefe de la ONU ha pedido al gobierno israelí que abandone sus planes de anexión.
GINEBRA, lunes 29 de junio de 2020 (WAFA) – Las principales organizaciones ecuménicas están instando a la comunidad internacional a oponerse a la anexión planificada por Israel de partes de la Cisjordania ocupada.
La Federación Luterana Mundial (FLM), junto con el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el Comité Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) y la Alianza Acción por Iglesias Juntas (ACT) emitieron una declaración hoy pidiendo el fin de la ocupación y por la reanudación del diálogo para construir una paz duradera entre palestinos e israelíes.
El gobierno israelí ha dicho que planea anexar efectivamente partes de Cisjordania extendiendo su soberanía a áreas que contienen asentamientos judíos, así como a partes del valle del Jordán. Los asentamientos se consideran ilegales según el derecho internacional y un obstáculo para una ‘solución de dos estados’ propuesta en la región, dice el comunicado.
Las organizaciones ecuménicas dicen que la anexión planificada «está en violación directa del derecho internacional» y amenazaría aún más las esperanzas de justicia y paz en la región.
Advirtieron que «socavaría aún más los derechos de los palestinos, reduciendo su movilidad, su acceso a la tierra y sus medios de vida, a una infraestructura adecuada y servicios básicos», así como aumentando el desplazamiento forzado y poniendo en riesgo el acceso de las organizaciones humanitarias.
Las organizaciones se comprometieron a continuar trabajando por la paz en Tierra Santa, e insistieron en que «la paz nunca puede ser impuesta ni lograda unilateralmente por medios violentos».
Fuente: WAFA. traducción no oficial, foto de archivo
Foto: el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riad al-Maliki, en una conferencia de prensa de la ONU en Ginebra, febrero de 2020. (Foto: AFP).
25 de junio de 2020
El canciller palestino condena cualquier anexión de territorios palestinos y advierte de repercusiones inmediatas si esos planes se concretan.
“La anexión no es solo ilegal, sino que es un crimen (…) Israel debe saber que una anexión tendrá repercusiones inmediatas y tangibles”, declaró el miércoles el ministro palestino de Asuntos Exteriores, Riad al-Maliki, en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), donde se discutía el tema de la anexión israelí de partes de Cisjordania, territorio palestino ocupado tras la Guerra de los Seis Días en 1967.
En este sentido, Al-Maliki reiteró que una anexión únicamente conducirá a la inestabilidad y la inseguridad, como ya ha ocurrido a menudo, y urgió a la comunidad internacional a tomar medidas eficaces, incluyendo sanciones, para disuadir al régimen de Tel Aviv.
Al-Maliki alertó de que este conflicto está en una encrucijada y de que las decisiones que se tomen pueden hacer cambiar el curso de la historia. “Desafortunadamente, el conductor es Israel y no se detiene ante la luz roja, porque está borracho de poder y propulsado por una impunidad infinita”, lamentó el funcionario palestino.
Las declaraciones del diplomático palestino se produjeron en la antesala del mes de julio, en el que está previsto, tal y como había prometido el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la concreción de la anexión del 30 % del territorio de la ocupada Cisjordania.
A su vez, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, anunció el pasado lunes que su país presentará un proyecto de resolución ante el Consejo de Seguridad sobre las violaciones israelíes en Cisjordania.
El ministro de Asuntos Exteriores y Expatriados, Riyad al-Malki, dijo hoy que el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la condena penal de los activistas del movimiento BDS en 2015 por parte del Tribunal Supremo francés fue un victoria para todos los defensores y defensores de los derechos humanos, la justicia internacional y la independencia de las naciones.
«Esta es una victoria decisiva para la libertad de expresión y el movimiento BDS, y es un golpe doloroso para Israel y sus aliados, así como para las opresivas políticas y prácticas coloniales de la ocupación», dijo al-Malki en un comunicado.
Dijo que el fallo fue un paso importante en el camino correcto, y refleja el compromiso moral de los países y pueblos de la Unión Europea para luchar contra el colonialismo israelí y boicotear los productos de asentamiento, y todas las formas de opresión, explotación y privación de los derechos inalienables de los pueblos.
«Las decisiones judiciales europeas en los niveles más altos son un paso importante para evitar por completo que los productos de liquidación entren en los mercados europeos e internacionales, en línea con las resoluciones y obligaciones internacionales, incluida la imposición de sanciones políticas y económicas a Israel por sus graves infracciones del derecho internacional». dijo el canciller.
Señaló que «el respeto por el derecho internacional y los derechos humanos por parte de los países de la Unión Europea contribuirá a restablecer la consideración del sistema multilateral internacional basado en el derecho internacional, que la actual administración estadounidense y su aliado, Israel, están tratando de socavar».
Al-Malki pidió a los países de la Unión Europea que respeten esta decisión, que complementa las resoluciones y resoluciones anteriores sobre los asentamientos israelíes, incluida la resolución del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas en 2019 sobre la necesidad de etiquetar los productos fabricados en los asentamientos.