Considerado por muchos como “el poeta de la resistencia palestina” y “la voz de la Palestina ocupada”, es innegable que Darwish (1941-2008) fue uno de los poetas más importantes tanto de Palestina como del Medio Oriente contemporáneo.
Nació el 13 de marzo de 1941 en la extinta ciudad palestina de Al-Birwa, arrasada por fuerzas israelíes en 1948 en el contexto de la Nakba, situada a poco más de 10 km de Acre y sobre la cual se construyó el asentamiento de Ahihud. Fue uno más de los cientos de miles de palestinos refugiados de 1948.
Tras vivir 1 año en el Líbano, volvió clandestinamente a los territorios de su Palestina ocupada, como ciudadano de tercera clase del recién creado Estado de Israel.
Dado su perfil políticamente activo como miembro del Partido Comunista de Israel, y la publicación de varios poemarios que recogían el testimonio directo de una vida plagada de sufrimiento y humillación bajo la ocupación israelí, Darwish fue insistentemente perseguido y condenado a arrestos domiciliarios y encarcelamientos por parte de Israel al ser considerado como una amenaza.
La constante persecución israelí lo lleva a buscar exilio en el 1972. Inició en El Cairo, posteriormente se instaló en Beirut, Túnez y París. Fueron precisamente los años en el exilio los que le otorgaron a Darwish la libertad que lo llevó a consagrarse como el poeta de la resistencia palestina.
Regresó a su tierra natal en 1996 y pasó sus últimos años entre Ramallah y la capital jordana. Murió el 09 de agosto de 2008 en el estado de Texas, EE.UU., tras una operación de corazón abierto.
Darwish fue miembro de la OLP, siendo además el redactor de la Declaración de la Independencia Palestina en 1988.
https://www.youtube.com/watch?v=06lKDqUKMrM&t=3s
Publicó más de una veintena de libros de poesía y su obra ha sido traducida a al menos 20 idiomas. Fue galardonado con varios reconocimientos, entre los que destacan el premio de Lotus (1969), el premio Lenin (1983), la medalla del Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1997), el premio de la Fundación Lannan a la Libertad Cultural (2001), y el premio Príncipe Claus de Holanda (2004).F
Hoy conmemoramos el Día de la Vestimenta Tradicional Palestina, una fecha que nos conecta con nuestras raíces milenarias.
Cada 25 de julio, los palestinos alrededor del mundo conmemoramos nuestra herencia a través de los trajes tradicionales de cada región. Vestimos con orgullo nuestros thobes bordados, que cuentan historias de resistencia, esperanza y pertenencia. Los colores, los bordados y los patrones que adornan nuestros atuendos son testimonio de una cultura que ha resistido y sigue viva, a pesar de los intentos sistemáticos de la #OcupaciónIsraelí de apropiarse de nuestra identidad.
Este día no solo es un acto de memoria, sino también de resistencia cultural. Cada bordado, cada canto y cada paso que damos en este día refuerza nuestra determinación de qué #PalestinaExiste, #PalestinaResiste, y nuestra cultura jamás será arrebatada.
Hoy no solo conmemoramos el legado de un ícono de la lucha contra el apartheid, sino también su firme compromiso con la causa palestina. Mandela no guardó silencio ante la injusticia: alzó su voz por Palestina y denunció el sufrimiento de un pueblo bajo ocupación.
Habló con frecuencia sobre la lucha del pueblo palestino por su libertad y las similitudes entre el apartheid sudafricano y la ocupación ilegal de Palestina por parte de Israel. En 1997, declaró abiertamente su apoyo a Palestina: «Sabemos muy bien que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos.»
Su legado sigue vivo. En enero de 2024, Sudáfrica presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia contra Israel por crímenes de guerra y genocidio en Gaza.
«Este personaje salió de mi vida en el campamento, un niño típico de aquellos días; descalzo, indigente y privado. Creé este personaje para que nunca olvidara de dónde vengo»
Naji al-Ali
13 de julio de 2025
Quien diera vida a quien es quizás el niño palestino más famoso (Handala), Naji al-Ali nació en el poblado al-Shajara, cerca de 1937. En 1948, como resultado de la Nakba, al-Ali se vio obligado a huir al Líbano, instalándose junto a su familia en el campamento de refugiados de Ain al-Helwe. A fin de poder continuar con su educación secundaria se trasladó a la ciudad libia de Trípoli, donde estudió por dos años en la Escuela Les Frères Blanc. Retornó a Líbano, donde vivió en el campo de refugiados de Shatila hasta 1959, año en el que se recibió como mecánico automotriz y se mudó a Arabia Saudita por un lapso de dos años.
Tras regresar al Líbano, en 1960 ingresó a la Academia de Bellas Artes de Beirut. Sin embargo, se vio obligado a dejar sus estudios en pintura por la sistemática persecución y arrestos perpetrados por la policía secreta libanesa. Fue justamente durante sus confinamientos en los espacios en los que Naji exploró el dibujo y la caricatura, a manera de expresión.
En 1962 fue el renombrado Ghassan Kanafani quien publicara, por vez primera, las caricaturas de Naji al-Ali tras asistir a una exhibición de este último, en Ain al-Helwe, cuando descubrió el potencial del caricaturista y le dio cabida en publicaciones alusivas a la lucha palestina.
En 1963 se mudó a Kuwait y se desempeñó como editor, diseñador, productor y dibujante de revista de tinte panárabe Al-Tali’a (Vanguardia). En 1968 trabajó en el Diario kuwaití Al-Siyassa y en 1974, cuando volvió a Líbano, trabajó en el periódico Al-Safir. El 13 de julio de 1969 aparece por primera vez el Handala Palestino en una viñeta publicada en el diario kuwaití Al-Siyyasa, el referente de la resistencia palestina y del mundo de las historietas.
Naji al-Ali fue nuevamente detenido en el Líbano en 1982, durante la invasión israelí contra la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), tras lo cual volvió a Kuwait, en 1983, previo a mudarse a Londres, ciudad en la que vivió hasta su muerte, resultante de una herida de bala perpetrada el 22 de enero de 1987 y que lo llevó a estado de coma hasta el 29 de agosto del mismo año.
Los trabajos de Naji se enfocaron, principalmente, en exponer el sufrimiento de los refugiados palestinos que perdieron, además de su hogar, su patria, resultando en cientos de refugiados, desplazados internos y apátridas. Este dolor se ve reflejado en la creación más famosa de Naji: Handalah, el icónico niño refugiado palestino de 10 años, afligido por la pérdida de su patria, descalzo y mal vestido – lo que representa la humillación, el abandono y el despojo de su humanidad y su vínculo con los más vulnerables-, y cuya edad representa la edad de Naji cuando se vio obligado a abandonar Palestina. Handalah además no crecerá, hasta retornar a su hogar en Palestina.
Si bien Naji al-Ali hizo hincapié en la situación de despojo de los palestinos, al notar el poder y potencial de agitar a la sociedad a través de la caricatura tocó otros temas, denunciando principalmente la pobreza en medio de una zona geográfica de opulencia y grandes inequidades, la situación política en la región e incluso temas relacionados a corrupción y burocracia en diferentes países árabes.
Tras su asesinato, se creó el Centro Cultural Naji al-Ali en Beirut, y en 1991 se realizó una película de dirección egipcia que lleva su nombre.
Además de ser considerado uno de los palestinos más prominentes, ha sido considerado como uno de los mejores caricaturistas. Esto le valió, en 1979, el primer puesto en los premios de la Exhibición de Caricaturistas Árabes. En 1988 recibió el título póstumo a “La Pluma de Oro de la Libertad”, y el periódico japonés Asahi Shimbun lo acreditó como uno de los diez mejores caricaturistas del mundo.
Un día como hoy, el 8 de julio de 1972, a los 36 años de edad, fue asesinado por los servicios secretos israelíes, Ghassan Kanafani, uno de los más grandes literatos palestinos. Fue cobardemente asesinado ese día en Beirut junto a su sobrina Lamis de 17 años, mediante una bomba colocada en su automóvil por un comando del Mossad. Nunca utilizó armas de fuego en la defensa de su pueblo, su mejor arma, la más eficaz, su pluma y coraje unidos a favor de Palestina.
Funeral de Kanafani
La hermana de Kanafani relata algunos aspectos esenciales sobre ese fatídico día: “la mañana del sábado 8 de julio de 1972, sobre las 10:30, Lamis -la sobrina de Kanafani- y su tío salieron juntos a Beirut. Un minuto después de que salieran oímos una explosión muy fuerte que hizo tambalearse todo el edificio. Inmediatamente sentimos miedo, pero temíamos solo por Ghassan y no por Lamis porque habíamos olvidado que ella estaba con él, Ghassan era el objetivo de la explosión. Corrimos al exterior, todos llamábamos a Ghassan, nadie llamaba a Lamis.
Lamis todavía era una niña de 17 años. Todo su ser anhelaba vida y estaba repleto de ella. Sabíamos que Ghassan era quien había elegido este camino. Precisamente el día anterior Lamis había pedido a su tío que redujera sus actividades revolucionarias y se concentrara más en escribir historias. Le había dicho: ‘Tus historias son preciosas’ y él le había contestado, ‘¿volver a escribir historias? Escribo bien porque creo en una causa, en principios. El día que abandone esos principios mis historias se volverán vacías’. Pudo convencerla que la lucha y la defensa de los principios es lo que en última instancia lleva al éxito en todo”.
Una vida al servicio de la defensa y liberación del pueblo palestino:
Escritor, periodista, artista y líder político, este multifacético revolucionario nació en la ciudad de Akka (Acre) el 08 de abril de 1936, aunque creció en la ciudad de Haifa, previo a ser obligado a buscar refugio en el sur de Líbano, como uno de los más de 750 mil palestinos refugiados consecuencia de la Nakba (ocupación israelí del 78% de Palestina en 1948) y la eliminación de más de 500 aldeas palestinas. Sin rumbo fijo, como sucediera con numerosas familias refugiadas palestinas, Kanafani y su familia se trasladaron a Damasco, capital de Siria, donde desde joven se iniciaría como maestro de una de las escuelas para palestinos refugiados de la UNRWA a fin de poder ayudar a su familia a sustentarse.
Logró alternar el trabajo con estudios de literatura en la Universidad de Damasco. Durante sus estudios en el Departamento de Filología Árabe conoció a quien luego sería uno de los principales líderes políticos palestinos y su mentor: el Dr. George Habash, fundador del Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP).
Es, justamente, durante sus años en la Universidad de Damasco, que Kanafani se inició en la política. De la mano de Habash, se unió a las filas del Movimiento Nacionalista Árabe (MNA), de tinte panarabista. En 1955 se trasladó a Kuwait hasta 1960. Durante su tiempo en el país del Golfo, se adentró en la vertiente marxista y se consolidó además su perfil periodístico al convertirse en el editor del periódico, Al-Ra’i.
Posteriormente, en 1962, se muda al Líbano, país donde pasó el resto de sus días y consolidó su rol político y periodístico.
En Líbano se desempeñó como Redactor en Jefe del periódico Al-Muharrir y editor de la revista dominical Filistin. En 1967, toma la posta como Redactor en Jefe de Al-Anwar hasta 1969, año en que crea la Revista al-Hadaf. Kanafani fue además miembro y portavoz del FPLP.
Los escritos de Kananafi, cuyo tema central situó al pueblo palestino en el exilio y a la resistencia y lucha contra la ocupación israeli, tuvieron y tienen un impacto fundamental en la literatura árabe, palestina y desde la rebelión contra toda forma de colonialismo. Pese a jamás haberse levantado en armas, fue asesinado por el Mossad israelí en un atentado terrorista el 08 de julio de 1972 en Beirut.
Con solo 36 años, Kanafani es considerado, junto con M. Darwish y otros, uno de los literatos más importantes de Palestina, que marcó una fundamental impronta en la narrativa del palestino exiliado y desterrado. Publicó 4 novelas, 57 relatos breves, además de numerosas piezas periodísticas y ensayos políticos. Entre sus publicaciones más famosas destacan:
Novelas Hombres en el sol, Beirut, 1963. Lo que nos queda, Beirut, 1966. Retorno a Haifa, Beirut, 1970.
Obras de teatro La puerta, Beirut, 1964. El sombrero y el profeta, Beirut, 1973. Puente hacia la eternidad, 1978.
Recopilaciones de relatos Muerte en una cama n.º 12, Beirut, 1961. La tierra de las naranjas tristes, Beirut, 1963 Un Mundo que no es nuestro, Beirut, 1965. Sobre hombres y rifles, Beirut, 1968. La camisa robada y otras historias, 1982
Tras su asesinato recibió, en 1974, a título póstumo el Premio de la Organización Mundial de Periodistas y en 1975 el Premio Lotus, de la Unión de Escritores Afroasiáticos. Además, sus obras han sido traducidas al menos a 18 idiomas y publicadas en numerosos países.
Fuentes: Embajada del Estado de Palestina en Argentina y Google
24 de junio de 2025 Hoy, en el marco del Día Internacional de Mujeres en la Diplomacia, felicitamos y rendimos homenaje especial a la Dra. Farseen Aghabekian Shahin por su nombramiento como Ministra de Asuntos Exteriores y Expatriados del Estado de Palestina y a todas las mujeres en la diplomacia palestina que, con profunda valentía, representan la causa y al pueblo palestino en los escenarios internacionales. Su labor trasciende los límites de la diplomacia tradicional: es una lucha constante por la dignidad, la justicia y el derecho inalienable a la autodeterminación. Las diplomáticas palestinas, con integridad, compromiso y visión, se han convertido en portavoces de una nación que sigue resistiendo con esperanza. Frente a la ocupación, el exilio y las múltiples formas de opresión, ellas alzan la voz con claridad y convicción, defendiendo los principios del derecho internacional, la paz y la equidad. Su trabajo no solo fortalece la causa palestina, sino que también abre caminos para las futuras generaciones de mujeres en el ámbito diplomático, demostrando que la diplomacia puede y debe ser un instrumento de liberación y transformación. Hoy, con respeto y admiración, celebramos su firmeza y su inquebrantable compromiso con la justicia. ¡Gloria y reconocimiento a todas las mujeres palestinas en la diplomacia! Su voz es la de un pueblo que no se rinde.