En este día rendimos homenaje a los periodistas palestinos asesinados por Israel, a quienes están presos en las cárceles de la ocupación y aquellos que, a pesar de la censura, la persecución y la manipulación impuestas por Israel, se atreven a decir la verdad sobre el genocidio que ejecuta el sionismo contra el pueblo palestino.
“«Occidente» y «Oriente» reagrupa, tras estas grandes etiquetas, todas las variedades posibles de la pluralidad humana, y las reduce en este proceso a una o dos abstracciones colectivas finales”.
Un día como hoy, en el año 2003, emprendió su viaje
a la eternidad el ilustre escritor palestino Edward Said.
“Ningún
orientalista se ha identificado jamás, desde un punto de vista cultural y
político, sinceramente con los árabes” Edward Said.
Edward Said, uno de los principales intelectuales árabes por su obra “Orientalismo”, nació el 1 de noviembre de 1935 en la ciudad palestina de Jerusalén. En 1947 su familia fue obligada a mudarse a El Cairo tras la Nakba Palestina.
En 1951 se trasladó a Estados Unidos, donde obtuvo, en 1957, su licenciatura de la Universidad de Princeton y sus estudios de posgrado en 1960 y 1964 de la Universidad de Harvard, en la que se especializó en Literatura Inglesa. Durante la década de 1960 se unió al cuerpo académico de la Universidad de Columbia, años en los que desarrolló y publicó su primer libro «Joseph Conrad y la Ficción de la Autobiografía» (1966). Desde su inmersión en el mundo académico, Said se caracterizó por ser un arduo crítico de la literatura y su impacto en la construcción de estructuras sociales y culturales que, a su vez, devienen en preceptos políticos que construyen y cuentan la historia desde una visión sesgada por intereses y una agenda determinada. Esto fue, justamente, lo que lo llevó a publicar su mayor obra en 1978 ¨Orientalismo¨, trabajo en el que analiza, de manera crítica y extensa, la creación de la visión de “Oriente”, el “mundo árabe e islámico” desde un discurso Occidental que, en lugar de entender y describir a la región, la perpetúa a través de una serie de estereotipos que buscan justificar la colonización de la región. A través de este libro, Said pone de manifiesto la manipulación de la academia y la literatura en cuanto a la visión del “otro oriental” como necesitado de la “asistencia” e “iluminación” de Occidente, en la perfecta construcción de subterfugios ampliamente usados, hasta hoy, para incursiones en los varios países árabes.
Su visión crítica fue
particularmente acentuada en el análisis de las prácticas de Israel y Estados
Unidos.
Su lucha por los
derechos políticos de Palestina y la consolidación de un Estado Palestino libre
de ocupación israelí le valió su elección, en 1977, como miembro del Consejo
Nacional Palestino (CNP), cuerpo legislativo para la inclusión de palestinos en
la diáspora. En 1999, Said fundó junto al Director de Orquesta israelí, Daniel
Barenboim, la Academia Barenboim – Said, un espacio de intercambio
intercultural y acercamiento de culturas, a través de la música.
Considerado como uno de
los académicos que dio inicio a los escritos poscoloniales. Said murió el 25 de
septiembre de 2003 en la ciudad de Nueva York.
Entre sus obras se destacan:
Orientalismo (1978)
La Cuestión Palestina (1979)
El Mundo, el Texto y la Crítica (1983)
La Cultura y el Imperialismo (1993)
Las políticas del despojo (1994)
Fuera de Lugar (1999) –autobiografía
“¿A dónde está la voz del abogado Fiscal de la razón y la justicia? ¿No será que sus leyes derogaron En Sabra y Shatila?”
Alberto Cortez
EL 15 de septiembre de 1982 las fuerzas israelíes, que habían invadido el Líbano tres meses antes, avanzaron hacia Beirut y rodearon los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. Las Falanges en colaboración con el ejército de ocupación israelí ejecutaron una masacre que costó la vida de al menos tres mil palestinos. Fueron casi 48 horas, donde los palestinos en sus refugios improvisados, en ambos campamentos, sufrieron horrores indescriptibles: fueron torturados, mutilados y asesinados.
Siham Balqis, sobreviviente y residente del campamento Shatila tenía 26 años cuando ocurrió la masacre: “recuerdo que había un joven palestino de apellido Salem, de unos 20 años, que se puso un traje de médico para tratar de escapar», «lo atraparon, al descubrir que era palestino, le llenaron el cuerpo de balas.» dijo Balqis.
Como una suerte de apoyo logístico, combinado con una especie de “celebración festiva”, las fuerzas israelíes dispararon bengalas durante las noches de la masacre con el fin de “iluminar” los asesinatos de los falangistas. La responsabilidad del estado de Israel, con la legitimación diplomática estadounidense, es innegable puesto que fueron sus fuerzas militares las que habían tomado el control absoluto de Beirut, en general, y de los campos de Sabra y Chatila.
Imágenes históricas de la masacre
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 521 por unanimidad, condenando la masacre. El 16 de diciembre de 1982, la Asamblea General de la ONU declaró que la masacre fue un “acto de genocidio”. El ministro de defensa Israelí, Ariel Sharon, cómplice directo de esta masacre se convirtió en el Primer Ministro de Israel en 2001.
Suheir Natur, quien ha sido responsable palestino en los campamentos en el Líbano dijo a la agencia de noticias Efe que «la masacre contra los palestinos no se limita a Sabra y a Chatila. Comenzó cuando nos expulsaron de nuestra tierra».
Fuente: Google y Embajada del Estado de Palestina en Argentina
El 13 de septiembre se conmemora un año más de los Acuerdos de Oslo entre la OLP en su condición de único y legítimo representante del pueblo palestino y el Estado de Israel. Fue un acuerdo marco que prometía una solución aceptable entre ambas partes basada en la llamada solución de dos Estados.
A 32 años de aquello que abría un espacio de esperanza para los pueblos de la región, hoy estamos frente a una nueva realidad que aleja esa posibilidad producto de las políticas israelíes alentadas y sostenidas por la administración norteamericana que pretenden perpetuar la ocupación.
El pueblo palestino y sus fuerzas vivas están decididos a buscar la paz de los valientes, como decía el líder histórico Yasser Arafat, pero una paz digna y no una capitulación.
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina
En este día recordamos a los miles de estudiantes, maestros, y personal educativo palestino que han sido heridos, asesinados o están presos debido a las acciones ejecutadas por la ocupación israelí contra el pueblo palestino. La educación es un derecho humano fundamental que desde hace décadas la fuerza ocupante ha violentado con premeditación, alevosía e impunemente con la intención de consumar la limpieza étnica del pueblo palestino. Palestina tiene una de las tasas de analfabetismo más bajas del mundo y pese a las terribles circunstancias que padece nuestro pueblo, las y los palestinos seguimos defendiendo nuestro sistema educativo en donde la identidad palestina, los valores humanos, la justicia y la libertad permanezcan vivos hoy, mañana y siempre.
Hace treinta y cuatro años murió Naji Al Ali, caricaturista palestino y padre artístico de Handala -un eterno niño de viñeta- después de que un ‘desconocido’ abriera fuego sobre él cerca del periódico kuwaití Al-Qabas, con base en Londres.
Naji al Ali nació en el pueblo de Al-Shajara, en Galilea (Palestina), en 1937. En 1948, tras la creación del estado de Israel, se vio obligado a exiliarse junto a su familia en Líbano, en el campamento de refugiados de Ain al-Helwa.
Naji al-Ali fue y es el ilustrador más famoso y respetado del mundo árabe. A sus diez años tuvo que ver cómo la aldea que lo vio nacer fue completamente destruida y anexada por el ejército del recién creado Estado de Israel. Todos los habitantes, su familia incluida, fueron expulsados al igual que mas de 750 mil palestinos que perdieron sus hogares y más de tres cuartas partes de su territorio en lo que pasó a conocerse como la Nakba o catástrofe. Para el joven Naji al-Ali siguieron años de vida en campos de refugiados y trabajos ocasionales para ganarse la vida.
En la tarde del 22 de julio de 1987 recibió el impacto de una bala que lo llevó, en un agónico camino, hasta su muerte, más de un mes después. El día del atentado Naji se encontraba armado como casi todos los días de su vida, con su arma más efectiva: sus dibujos. Sus victimarios aún siguen sin darse a conocer y su muerte aún no encuentra justicia en la Corte inglesa. Pero sin dudas su obra cada día cobra más vida en cada lucha por la liberación de Palestina, en cada pueblo obstinado por defender su dignidad y su existencia. No hay muro impuesto por la ocupación que no siga siendo burlado por Hándala y su pose eterna de niño consciente de los culpables de sus pies descalzos.
Asistió a la Escuela de la Unión de Iglesias Christian Churches School y luego a la escuela de les Frères Blanc en Trípoli, Libia, donde pasó dos años. Luego, Naji regresó al Líbano al campo de refugiados de Shatila en Beirut y probó suerte en varios trabajos industriales. Cuando se calificó como mecánico de automóviles en 1957 a la edad de 19 años, se mudó a Arabia Saudita, donde trabajó durante los próximos dos años.
El ataque israelí de 1967 contra Egipto, Siria y Jordania, que se conoció como la Guerra de los Seis Días, tuvo un profundo efecto en el trabajo de Naji. Las fuerzas árabes colapsaron e Israel ocupó el Sinaí, los Altos del Golán, Gaza y Cisjordania incluido Jerusalén Este entre otros. Más de 400,000 palestinos fueron expulsados nuevamente y se convirtieron en refugiados. La derrota tuvo el impacto como un terremoto en el mundo árabe y especialmente en su conciencia nacional. Estas circunstancias dieron lugar a un nuevo personaje de dibujos animados en el trabajo de Naji llamado Handala.
“Este personaje salió de mi vida en el campamento, un niño típico de aquellos días; descalzo, indigente y privado. Creé este personaje para que nunca olvidara de dónde vengo «, escribió Naji al-Ali.
Handala se deriva de la palabra árabe Handhal, una planta de sabor sumamente amargo, para representar a un niño palestino afligido por la cruel y humillante vida de un refugiado. El nombre también refleja los amargos sentimientos que abrumaron a la mayoría de los árabes y palestinos, incluido Naji al-Ali, luego de la impactante derrota de la mencionada Guerra.
Imagen: Handala, es retratado como un niño palestino de diez años que no crece.
Fuente: resumen Google
Diálogo con Carlos Latuuf sobre la caricatura como herramienta fundamental de la resistencia palestina