El 29 de noviembre de cada año, las Naciones Unidas
conmemora el Día Internacional de
Solidaridad con el Pueblo Palestino de conformidad con lo dispuesto por la
Asamblea General de la ONU en sus
resoluciones 32/40 B del 2 de diciembre de 1977. 34/65 D del 12 de diciembre, 61/23 del 1º de
diciembre de 2006, entre otras.
La fecha recuerda el día en que, en 1947, la Asamblea
General aprobó la Resolución 181, posteriormente conocida como la “Resolución de la Partición”, en la cual
se estipulaba la creación en
Palestina de un Estado israelí y un
Estado árabe-palestino.
Cada año, el Día Internacional de Solidaridad brinda a la
comunidad internacional la oportunidad de centrar su atención en el hecho de
que la cuestión de Palestina aún no se ha resuelto y de que los palestinos todavía
están privados de ejercer los derechos inalienables reconocidos por la Asamblea
General, a saber: el derecho a la libre determinación sin injerencia externa,
el derecho a la independencia y la soberanía nacional, y el derecho a regresar
a sus hogares.
El histórico líder de la resistencia palestina, máxima figura
de la OLP y primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser
Arafat, falleció el 11 de noviembre de 2004, a los 75 años, en el Hospital
Militar Percy, en París (Francia), a causa de envenenamiento por polonio.
Un instituto suizo de pruebas toxicológicas, ante las sospechas
de la viuda, Suha Arafat, desarrolló pruebas con muestras de efectos personales
del líder palestino, en las cuales descubrieron rastros elevados de polonio
210, un compuesto radiactivo y altamente tóxico.
En agosto de 2012, fiscales franceses abrieron una
investigación de asesinato respondiendo
a la denuncia de Suha y, en noviembre de ese año, el cadáver fue exhumado de su
mausoleo en Ramalla en presencia de tres equipos internacionales de
científicos: el suizo –que ya había manifestado la necesidad de analizar los
restos–, el francés que formaba parte de la investigación judicial y un grupo
ruso.
De acuerdo con el informe del equipo suizo, fragmentos de
huesos tomados de las costillas y la pelvis, así como tejido de la cavidad
abdominal, mostraron una actividad «sorprendentemente alta», de
polonio 210.
El científico forense británico David Barclay, quien estudió el
reporte sobre el deceso del Premio Nobel de la Paz de 1994 aseguró: “Basándome
en mis décadas de experiencia y con las evidencias por delante, no tengo
ninguna duda de que una dosis letal de Po210 había sido administrada o había
sido ingerida por Arafat en 2004, lo que provocó su muerte”.
«Una prueba concluyente es el hecho de que el polonio
encontrado en el cuerpo exhumado de Arafat fuera 18 veces superior al
normal», sentenció.
Cabe destacar que Israel en reiteradas ocasiones intentó
asesinar a Arafat. Ariel Sharon alentado por la administración norteamericana sitió
al líder palestino más de tres años en su sede (Muqataa) y concluyó asesinado,
avenándolo con la mencionada sustancia radioactiva.
Kafr Qasim (en árabe, كفر قاسم, también llamada Kafr Qassem, Kufur Kassem, Kfar Kassem y Kafar Kassem). El pueblo cobró notoriedad después de la masacre en la cual las fuerzas de ocupación israelí asesinaron a casi 50 civiles palestinos el 29 de octubre de 1956. Entre las víctimas de este crimen se registraron a seis mujeres y veintitrés niños de entre ocho y diecisiete años de edad. El 29 de octubre de 1956, durante el primer día de la guerra del Sinaí, tres agentes del sionismo recibieron la orden de disparar a cualquiera que rompiera el toque de queda impuesto en la aldea.
Foto: Jazi Isa lleva el nombre en honor a un pariente que fue asesinado en la masacre.
Los asesinos israelíes fueron sometidos a un supuesto juicio según los dictamines establecidos en el momento durante un “consejo de guerra”; estos, fueron declarados culpables y algunos inicialmente condenados a largas penas de prisión. Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos donde las víctimas son palestinas, el sentido de “justicia” del sionismo terminó favoreciendo una vez más a los verdugos. La sentencia de los condenados fue conmutada poco después por el Jefe de Estado Mayor israelí, fueron indultados por el presidente y puestos en libertad. El cómplice más importante de esta masacre, el coronel de la ocupación Issachar Shadmi, comandante de la brigada responsable del área, fue “condenado” a una multa simbólica de 10 peniques por exceso de autoridad. El comandante Shmuel Malinki, jefe del batallón de la policía de la ocupación israelí, testificó en el juicio que Shadmi le había ordenado imponer el toque de queda disparando. Cuando se le preguntó qué pasaría con los que regresaran a la aldea después del toque de queda, Kedmi dijo que Shadmi expresó «que Dios tenga misericordia de ellos».
Los tres soldados asesinos perpetraron la masacre por órdenes de los comandantes israelíes cuando la mayoría de las víctimas palestinas regresaban del trabajo a sus casas sin conocer las medidas impuestas ante lo que ocurría en el Sinaí. Menos de treinta minutos después del anuncio del toque de queda los trabajadores palestinos fueron detenidos, ordenados en fila y ejecutados. En menos de dos horas, la masacre cobró la vida de cuarenta y ocho ciudadanos palestinos. Más de la mitad de las víctimas eran niños y mujeres; una de ellas embarazada y asesinada con su hijo.
La comparación entre la masacre de Kafr Qasem y lo que el
sionismo califica como el “Holocausto Judío”, se hizo por primera vez en el
juicio, cuando el juez preguntó a uno de los acusados si habría justificado
que un soldado nazi obedeciera órdenes. En 1986, 30 años después de la
masacre, Shalom Ofer, uno de los soldados declarados culpables, dijo en una
entrevista con Ha’ir: “Éramos como los alemanes. Detuvieron los camiones,
sacaron a los judíos y les dispararon. Lo que hemos hecho es lo
mismo. Obedecimos órdenes como un soldado alemán durante la guerra, cuando
se le ordenó masacrar a los judíos”.
Rim Amar perdió a su abuela paterna en la masacre, Kamisa
Amar. Ella tenía 50 años cuando fue asesinada. El padre de Rim se salvó.
«Me dijeron que mi abuela, quien tuvo siete hijos, mantuvo a toda la
familia junta, era independiente y fuerte», dijo. En el día de la masacre
su abuela reemplazó a otro pariente en la cosecha de aceitunas fuera de la
aldea. Cuando regresó ella aún estaba cantando con sus amigas en el coche
cuando vio cadáveres esparcidos alrededor. «Ella y sus amigas imploraron
clemencia. Pero fueron asesinados a tiros antes de que pudieran salir del
coche. Cayeron una encima de la otra en un montón. Sólo uno se salvó»,
señaló Rim.
Foto: Rim Ammar, perdió a su abuela en la masacre de Kafr Qasim
La masacre de Kafr Qasim no dejó ninguna duda de que la violencia israelí hacia los ciudadanos palestinos es un fin en sí mismo. Su objetivo para ese momento fue la generación que vivió la Nakba y cuya memoria de la pérdida y la separación de la familia aún estaba fresca.
Foto: imágenes de archivo de la Segunda Intifada Palestina
28 de septiembre de 2020
«Segunda
Intifada» se refiere al segundo levantamiento palestino, que tuvo lugar 13
años después del inicio del primer levantamiento popular generalizado por la
libertad, contra la ocupación israelí, donde participan todos los segmentos del
pueblo palestino, ocurrido entre 1987 y 1993. La palabra “intifada” (انتفاضة) se
traduce al español como “levantamiento”. Es una palabra árabe que significa “sacudida”.
El 28 de septiembre
del 2000, Ariel Sharon irrumpió en la mezquita de Al-Aqsa con policías y
soldados israelíes armados profanando el lugar sagrado, provocando un
levantamiento palestino que duró 5 años y causó la muerte de más de 3.000
palestinos.
Los palestinos
reaccionaron con indignación por la presencia del colono; hacía poco que habían
conmemorado el aniversario de la masacre de Sabra y Shatila, en el que Sharon
fue declarado responsable. El 29 de
septiembre, el día después de la intromisión de Ariel Sharon a la Explanada de
las Mezquitas, enormes protestas estallaron por toda la Ciudad Vieja de
Jerusalén tras la oración del viernes.
Faris Odeh (en árabe : فارس عودة) , diciembre de 1985 – 8 de noviembre de 2000. Fue un niño palestino asesinado a tiros por el ejercito de ocupación israelí cerca del cruce de Karni en Gaza (Palestina), mientras protestaba en el segundo mes de la Intifada de Al-Aqsa.
Los días
siguientes, manifestaciones masivas recorrieron toda Cisjordania y Gaza, que
fueron violentamente reprimidos por parte de las fuerzas de ocupación israelí.
Amos Malka, el entonces director de inteligencia militar, estimó que, en los
primeros días de las manifestaciones, el ejército israelí disparó alrededor de
1,3 millones de balas. Un informe de Amnistía Internacional afirmó que la
mayoría de las víctimas palestinas de estos acontecimientos eran civiles, y que
el 80% de los asesinados en el primer mes no ponían en peligro la vida de los
militares israelíes. Una parte importante de los palestinos asesinados fueron
menores de edad, a lo que se añadió la destrucción de muchas de sus
infraestructuras, la construcción del muro de segregación israelí y la reocupación
de aldeas y ciudades palestinas.
El sábado 30 de septiembre, el asesinato de Muhammad Al-Durrah, de 12 años, por parte de las fuerzas israelíes mientras trataba de salvar su vida junto a su padre, fue filmado en cámara y produjo un shock en todo el mundo. El vídeo mostraba a padre e hijo agazapados tras un pilar de hormigón cuando trataban de escapar de las fuerzas israelíes que habían abierto fuego a la población civil palestina.
Foto: el asesinato de Muhammad al-Durrah tuvo lugar en la Franja de Gaza el 30 de septiembre de 2000, el segundo día de la Segunda Intifada
La estrategia de
Israel era doblegar a los palestinos, acabar con su resistencia y establecer
una nueva relación de fuerzas definitiva a su favor, haciendo retroceder las
aspiraciones del pueblo árabe sobre sus propias tierras. Pero el pueblo palestino
no se rindió y continuó la Segunda
Intifada por cinco años.
“¿A dónde está la voz del abogado
Fiscal de la razón y la justicia?
¿No será que sus leyes derogaron
En Sabra y Shatila?”
Alberto Cortez
EL 15 de septiembre de 1982 las fuerzas israelíes, que habían invadido el Líbano tres meses antes, avanzaron hacia Beirut y rodearon los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. Las Falanges en colaboración con el ejército de ocupación israelí ejecutaron una masacre que costó la vida de al menos tres mil palestinos. Fueron casi 38 horas, donde los palestinos en sus refugios improvisados, en ambos campamentos, sufrieron horrores indescriptibles: fueron torturados, mutilados y asesinados.
Siham Balqis, sobreviviente y residente del campamento
Shatila tenía 26 años cuando ocurrió la masacre: “recuerdo que había un joven
palestino de apellido Salem, de unos 20 años, que se puso un traje de médico
para tratar de escapar», «lo atraparon, al descubrir que era
palestino, le llenaron el cuerpo de balas.» dijo Balqis.
Como una suerte de apoyo logístico, combinado con una especie
de “celebración festiva”, las fuerzas israelíes dispararon bengalas durante las
noches de la masacre con el fin de “iluminar” los asesinatos de los
falangistas. La responsabilidad del estado de Israel, con la legitimación
diplomática estadounidense, es innegable puesto que fueron sus fuerzas
militares las que habían tomado el control absoluto de Beirut, en general, y de
los campos de Sabra y Chatila.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 521
por unanimidad, condenando la masacre. El 16 de diciembre de 1982, la Asamblea
General de la ONU declaró que la masacre fue un “acto de genocidio”. El ministro
de defensa Israelí, Ariel Sharon, cómplice directo de esta masacre se convirtió
en el Primer Ministro de Israel en 2001.
Suheir Natur, quien ha sido responsable palestino en los campamentos en el Líbano dijo a la agencia de noticias Efe que «la masacre contra los palestinos no se limita a Sabra y a Chatila. Comenzó cuando nos expulsaron de nuestra tierra».
Fuente: Google y Embajada del Estado de Palestina en Argentina
El 13 de
septiembre se conmemora un año más de los Acuerdos de Oslo entre la OLP en su
condición de único y legítimo representante del pueblo palestino y el Estado de
Israel. Fue un acuerdo marco que prometía una solución aceptable entre ambas
partes basada en la llamada solución de dos Estrados.
A 27 años de
aquello que abría un espacio de esperanza para los pueblos de la región, hoy
estamos frente a una nueva realidad que aleja esa posibilidad producto de las
políticas israelíes alentadas y sostenidas por la administración norteamericana
que pretenden perpetuar la ocupación.
El pueblo palestino y sus fuerzas vivas están decididos a buscar la ¨paz de los valientes¨ como decía el líder histórico Yasser Arafat, pero una paz digna no una capitulación.
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina