**Dima es una joven artista plástica palestina que actualmente vive en Chile.
1.- Como artista, ¿Cuál considera que es la importancia del arte palestino, de cara a la lucha por su liberación e independencia?
El Arte es una forma de expresión y comunicación, es una visualización de emociones, historia e imaginación. El Arte muestra lo que está más allá de una persona, su subconsciente y es una forma de conocerse a sí mismo. El arte es un vasto espacio, una vida sin fronteras, es una manera de liberar la mente de todas las normas y obstáculos, a dibujar una vida como fue, como es y cómo puede ser.
Desde este punto, el arte muestra al ser humano con todo su ser. El palestino con su arte muestra su humanidad y lucha. A través del arte dibuja su historia, cultura y cómo puede ser su futuro.
En términos simples: que él / ella merece la vida, merece tener un hogar.
https://youtu.be/CdS58Fkhf2I
2.- En línea con la pregunta anterior, ¿cómo cree que su arte se vincula con la lucha palestina?
Personalmente, en mi arte se encuentra muchas partes de mi vida, emociones, expresiones que he vivido y que vincula todos los seres humanos en el mundo como, por ejemplo, el miedo, el amor, la maternidad, también la relación con mi tierra, su búsqueda, estar lejos de ella y el trauma de la ocupación.
3.- Si bien usted nació en Palestina, al momento se encuentra lejos de su patria. ¿Considera usted que su arte, a pesar de la distancia geográfica, mantiene vivo el espíritu de lucha que caracteriza a los palestinos en la diáspora?
Quizás en forma indirecta. Siempre está en mi subconsciencia, en mi relación personal con la tierra, la distancia…Tratando de encontrar el hogar que está perdido.
4.- ¿Cuál considera que es su rol o cuáles son los objetivos detrás de sus piezas, como mujer palestina?
No sé si tengo un objetivo directo. Creo que el arte te lleva sin objetivo a buscar de ti mismo las cosas que te caracterizan como ser humano. Eso, a su vez, te hace identificarte con otras personas con experiencias y emociones parecidas y también a que ellos se identifiquen contigo. Y cuando eso pasa, eres parte de su experiencia, se genera una conexión, empatía y pertenencia al mismo mundo.
5.- Muchas han sido las mujeres palestinas que han liderado varios procesos de lucha tanto dentro como fuera de Palestina. ¿Se identifica con alguna de ellas o ha encontrado en alguna de ellas inspiración para sus obras? De ser así, ¿en quién y por qué?
Creo que todas las mujeres son luchadoras en todo el mundo, las mujeres palestinas tienen doble lucha: la lucha para obtener sus derechos como mujeres y la otra lucha contra la ocupación israelí a su tierra.
Las mujeres marginadas son las que más me inspiran, son las que dan en silencio, son fuertes y son las que construyen sus familias. En el caso de las mujeres palestinas, especialmente las refugiadas, las mujeres trabajaron muy duro para que sus familias sobrevivan al desplazamiento, vendieron sus joyas, comenzaron a coser, tejer y vender cosas para que su familia sobreviviera, además de las tareas domésticas.
Me inspiró Othmana, fue una de mis pinturas para una refugiada palestina que nació en 1925 de Lifta – Jerusalén, fue desplazada por fuerza en 1948 al campo de refugiados de Qadoora en Ramallah. Luego falleció en 2017.
6.- ¿Cuál cree que es el rol de la mujer palestina a día de hoy?
Las mujeres palestinas tienen muchas responsabilidades y desafíos. Antes de la pandemia del coronavirus, tenían su lucha política y social. Tenían que preocuparse por el bloqueo de la ocupación, del bloqueo social y ahora, también, del coronavirus, ya que la mujer es la responsable de su familia en la casa.
El bloqueo social en términos de asociación, discriminación, e igualdad además, tiene la carga diaria de la ocupación israelí y ahora el bloqueo por temas de salud y pandemia.
7.- Como palestina que nació allá y que ahora vive en la diáspora, ¿qué mensaje le daría a artistas palestinas en Palestina, así como a aquellas que se encuentran fuera de su país natal?
Que continúan floreciendo con su arte. El arte puede ser una herramienta de expresión muy poderosa, demuestra el patrimonio cultural, demuestra emociones y es muestra de humanidad. El arte conecta a personas de todo el mundo, es un lenguaje universal que une a las personas de todas partes.
Este 09 de agosto se cumplen 12 años de la siembra a la eternidad del Poeta Nacional de Palestina Mahmud Darwish, uno de los principales referentes de la poesía palestina y árabe. En honor de su legado, la Embajada del Estado de Palestina en Argentina publicará a lo largo de este mes una serie de contenidos relacionados con la vida y obras de este prestigioso poeta.
Auspiciaremos además una serie de eventos virtuales que se llevarán a cabo a través de nuestras plataformas en Internet. Los invitamos a visitar las redes sociales y página oficial de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina para que nos acompañen en este mes de conmemoración a Mahmoud Darwish, quien nos recuerda que
“la madre de los comienzos, la madre de los finales […] se sigue llamando Palestina”
Parte de la programación que tendremos en honor al poeta Mahmoud Darwish:
En vivo por Zoom En vivo por Zoom
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina
Amamos y llevamos con orgullo nuestra herencia cultural, aquella que nos conecta a nuestros orígenes, la historia de nuestro pueblo y la conexión con nuestra amada Palestina. . Hoy, 25 de julio, celebramos el Día del Traje Palestino en homenaje a nuestra identidad cultural, la que con mucho honor compartimos con ustedes.
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina
Lina
Abojaradeh es una artista palestina autodidacta, refugiada en Jordania y
originaria de Jaffa. A sus 26 años es graduada en arquitectura, escritora,
artista y activista. Es amante de todas las formas de crear arte y se
identifica como pionera del artivismo, concepto que se define como el
activismo a través del arte.
También es la
fundadora de “Archismile”, una
iniciativa social que emplea la reproducción artística como método de enseñanza
en Jordania. El objetivo de este grupo de arquitectos y artistas es contribuir
a hacer de la sociedad un lugar mejor, así como crear sonrisas en los rostros
de las personas.
P: ¿Qué te llevó a comenzar a pintar, aunque estudiases
arquitectura? ¿Cuándo
empezaste a pintar?
R: Aunque nací
en Jordania, mi familia se mudó a Estados Unidos cuando tenía 3 años. Vivimos
en los EE.UU. y Canadá durante 10 años y luego regresamos a Jordania. Fue un
cambio muy duro y me costó mucho adaptarme al idioma, la cultura y la gente.
Desarrollé una terrible ansiedad social y no hablé con nadie durante un año.
Para tener algo que hacer, decidí comprar un juego de acuarelas. La primera vez
que pinté, sentí que todos los pensamientos negativos desaparecían. Era mi
terapia, y parecía todo iba bien en el mundo cuando pintaba. A partir de ese
momento buscaba paisajes preciosos para pintar. Cuanto más practicaba, mejor se
me daba. Empecé a compartir mi trabajo artístico en Facebook y eso me ayudó a
recuperar confianza y a ser más extrovertida socialmente.
En décimo
curso, un profesor vio mis pinturas y me mostró las de Tamam Al-Akhal, una
artista palestina de Jaffa, la ciudad de donde provengo. Me conmovió tanto su
obra, que transformó el modo en que veía el arte.
Con ella
descubrí que el arte podía contar historias, evocar emociones, y podía hacer
que yo, la tercera generación de refugiados palestinos, me sintiera conectada a
mi tierra. Entré en un concurso de arte palestino con mi primera pintura y gané.
Desde ese momento, las reivindicaciones alimentan mi pasión por el arte, el
hablar en contra de las injusticias de en derechos humanos y el contar
historias importantes.
P: ¿Te dedicas a la pintura de manera profesional?
R: Siempre he
tenido un trabajo a tiempo completo además del arte. Trabajé durante dos años
en una ONG relacionada con la educación y el intercambio cultural. El año
pasado cambié de carrera para trabajar como profesora de arte, a pesar de que
en mi comunidad no está bien visto que un graduado en Ingeniería trabaje de
eso.
La mayor parte
de mi arte viene del corazón, de lo que siento. Cuanto más leo sobre el
sufrimiento en el mundo, más obligada me siento a compartir esas historias a
través del arte.
Dibujé a Aylan
Al-Kurdi, el niño sirio refugiado ahogado en las costas de Turquía.
La mayor parte
de mi tiempo libre lo dedico al arte. Requiere de mucha dedicación y trabajo
duro, muchas noches de insomnio, muchas discusiones con mis padres porque a
veces ven que pongo casi todo (salud, relaciones sociales, trabajo) por detrás
de mi arte, sin ninguna compensación monetaria.
Últimamente he
empezado a vender algunas de mis obras y estoy intentando impartir cursos de
arte en línea. Así que estoy en camino de ser una artista profesional, pero es
un largo viaje. Vivir en Jordania lo hace más difícil, porque la sociedad no
valora el arte como algo importante. Las galerías de arte y las exposiciones
son exclusivas para la clase alta.
El arte para mí
es una forma de vida, no solo una profesión. Si simplemente se tratara de hacer
dinero, creo que habría perdido mi pasión hace mucho tiempo.
P: ¿Crees que perteneces a un estilo artístico concreto?
¿Cómo lo definirías?
R: Comencé
pintando con acuarelas y tendía a ser más realista. Luego cuando empecé a usar
colores acrílicos, mis obras tomaron un estilo más abstracto… Uso colores
para transmitir emociones, pero siempre con siluetas abstractas. En los últimos
años he combinado pintura en colores pastel en arte digital, especialmente en
obras que reaccionan a acontecimientos.
No estudié
formalmente arte por lo que no tengo un conocimiento exhaustivo de todos los
movimientos y estilos artísticos. En cierto modo, creo que eso hace que mi
trabajo, especialmente en lo abstracto, sea único y no se limite a un estilo
determinado.
Siempre trato
de encontrar medios creativos para captar la atención de la gente sobre las
causas por las que pinto.
He usado
animación con arena, retratos de sal, arte corporal, presentaciones con
pegamento y tiza. Trato de combinar mis otros talentos como producción
cinematográfica y poesía para la narración de historias.
P: ¿Qué mensaje tratas de transmitir con cada una de tus
obras? ¿Qué sentimientos pretendes provocar?
R: Cada una de
mis obras transmite cosas diferentes. Mis caricaturas digitales señalan lo hipócrita
que puede ser el mundo. Mis obras de arte abstracto y los vídeos fusionados con
poesía son para conmover y contar historias humanas.
Por encima de
todo, mi objetivo es humanizar al “otro”.
Recuerdo que,
cuando estaba en el colegio en EE.UU., nos pidieron que representáramos a
nuestro país. Me negué a elegir Palestina porque escuché a otros niños asociarla
con terrorismo, así que elegí Jordania. Cuando regresé a Jordania, conocí a mi
abuelo y escuché sus historias de Jaffa y de cómo fue expulsado de ella. Me
prometí compartir esas historias humanas.
Los medios de
comunicación a menudo deshumanizan a los palestinos y los convierten en números,
terroristas, morenos, gente salvaje que es diferente a quienes somos. Así que
tenemos que contrarrestar eso mostrando a las madres y padres palestinos, sus
hijos encarcelados, asesinados y discriminados.
Ya seas de
Palestina, Irak, Siria u otro lugar que sufre, todos somos humanos y nos
conectamos con las emociones humanas básicas mucho más que con titulares
mediáticos.
P: ¿Qué representa para ti el arte palestino?
R: Como lo menciono
en mi poema «El sueño de Handala»:
El arte de la resistencia
Susurros.
El sonido de
los pies de los adoradores
En los adoquines de Jerusalén,
Que me salpica
con la espuma
De las olas de
Haifa
A través de la
puntuación de Kanafani,
Y la fragancia
de los azahares
En los espacios entre las palabras de Darwish.
El arte tiene
el poder de transportarnos a nuestra patria como nada más puede hacerlo. Es lo
que conecta a una tercera generación de refugiados palestinos con su patria y
su causa por un país libre.
El arte
palestino mantiene viva a Palestina en las futuras generaciones. Dicen que si
visualizas tus sueños, es más probable que se hagan realidad. Por eso pinto
Palestina, aunque nunca he puesto un pie en ella…La pintamos una y otra vez,
y otra vez, como una oración, como una promesa, como un sueño que finalmente se
hará realidad.
P: ¿Has visto en alguna ocasión cómo tu arte era
censurado?
R: Me
censuraron un vídeo en Youtube sobre Palestina por su contenido ‘inapropiado’. También
es cierto que ciertas obras o palabras en mis publicaciones en Facebook reciban
menos visibilidad que otras ya que si quiero promocionarlas, a veces son
rechazadas debido a su contenido “inapropiado”. Mis obras de arte no rehúyen el
derecho de los palestinos a la resistencia… y he tenido museos y
organizadores de eventos que me han dicho que excluya las pinturas que
transmiten resistencia física. Cuando pintábamos murales en Jordania a través
de mi iniciativa Archismile, a menudo se nos advertía de que no pintáramos
murales con contenido palestino.
Cuando una
obra de arte se vuelve viral, especialmente si está relacionada con Palestina,
encuentro a sionistas enviando comentarios spam en mis redes sociales. He
recibido mensajes muy odiosos llamándome «terrorista»,
«esclava» porque soy una musulmana que lleva hiyab.
Recientemente, tras apoyar la campaña “Black Lives
Matter” recibí comentarios y mensajes de
personas racistas de EE.UU. con el mismo sentimiento de odio.
P: ¿Cómo está la situación en Palestina para promover un
arte reivindicativo, es decir, a favor de la lucha del pueblo palestino?
R: No estoy
segura de lo que quiere decir arte reivindicativo. Pero creo que no debemos
rehuir el hecho de que el pueblo palestino se ha enfrentado a más de 72 años de
opresión. Estamos colonizados y tenemos derecho a luchar por nuestro derecho a
vivir, respirar, disfrutar de derechos humanos como cualquier persona digna.
Eso no nos convierte en terroristas, de la misma manera en que los sudafricanos
que resistieron al Apartheid no eran terroristas.
Israel no
respeta las resoluciones de la ONU ni las leyes internacionales. Esto se
evidencia en las continuas violaciones de los derechos humanos, y en los más de
100 asentamientos ilegales construidos en Cisjordania.
P: ¿Consideras que el arte en Palestina es una forma
efectiva de denunciar la realidad y la lucha palestina?
R: El arte es
una forma de reclamar la historia y documentar las injusticias que ocurren en la
actualidad. Es una manera de que los palestinos de todo el mundo se unan cuando
ocurre algo trágico, como el asesinato de Iyad Al-Halaq, un joven autista.
Ya sea para
describir la realidad, la cultura y el patrimonio o el futuro de una Palestina
libre, todo es importante para continuar nuestra lucha contra la colonización.
P: ¿Qué opinas de la persecución que sufren los artistas
en Palestina?
R: Esto solo
muestra lo influyente que es el arte como herramienta global, por lo que Israel
siempre ha tratado de sofocar los programas de arte y a los artistas dentro de
Palestina. Naji Al-Ali fue asesinado por el Mosad. Ghassan Kanafani también fue
asesinado.
A pesar de
esta persecución, los artistas en las prisiones crean arte a partir de los
materiales más simples. Los artistas palestinos fueron indudablemente pioneros
del arte moderno en el Medio Oriente.
En el acuerdo
de «paz» que Trump ha presentado, mencionan específicamente que los
materiales educativos deben cambiar. Quieren controlar la educación para poder
controlar lo que la nueva generación de palestinos siente y piensa. Creo que el
arte (literario, visual, audiovisual) es la herramienta más poderosa de la
educación informal hoy en día.
P: Hablemos de
tu iniciativa “Archismile”¿Cuál es su
función o labor social más representativa?
R: Creo que la
mayor motivación para iniciar «Archismile» fue que quería contar mi
experiencia con el arte a otros jóvenes en Jordania, especialmente jóvenes
marginados. Sin el arte, no habría encontrado mi pasión, no habría superado mi
ansiedad social, no habría conectado con mi identidad y no habría tenido el
valor de desafiar al mundo y las expectativas sociales. A través del arte,
esperaba que pudiéramos cambiar la situación de nuestras comunidades.
Empezamos como
un grupo de voluntarios, pintando murales en zonas marginales de Jordania
(escuelas, hospitales, orfanatos, universidades, etc.). Ahora somos una
iniciativa social que implementa programas de arte, dirigidos a jóvenes
desatendidos, jóvenes con discapacidades y refugiados. Ayudamos a los jóvenes a
adquirir habilidades esenciales como la planificación, el trabajo en equipo, la
inteligencia emocional. Les ayudamos a expresarse y visualizar sus sueños.
Hemos llegado
a 15.000 jóvenes, realizado eventos de murales en más de 30 lugares y 7
gobernaciones y hemos diseñado 2 programas de arte que se están implementando
en las escuelas públicas.
P: Finalmente,
dentro de tu extenso activismo artístico o “artivismo”(arte+activismo), ¿qué lucha
social dirías que podría definir tu arte?
R: Comencé
contando la historia de Palestina, luego de Siria e Irak y otros países
desgarrados por la guerra en el Medio Oriente, hasta pintar por el Black Lives
Matters.
Mi arte aborda
la islamofobia, la misoginia, el intervencionismo Occidental, el racismo, la
ocupación. Y todos estos temas comparten una misma raíz, un mismo sistema de
opresión: el imperialismo blanco.
Es el mismo
imperialismo que, de adolescente, me hizo despreciar mis orígenes palestinos y
morenos. Fue lo que me hizo avergonzarme de caminar junto a mi madre porque
llevaba un pañuelo en la cabeza y a menudo la insultaban.
La supremacía
blanca es una enfermedad incrustada en nuestra forma de pensar. Esta mentalidad
debe cambiar a nivel mundial. Todos somos iguales, a pesar de nuestras
diferencias. Todos deberíamos ser tratados como humanos con IGUAL valor. Si la
gente realmente creyera esto, no permitiría que una tragedia como la guerra de
Irak ocurriera, basada en una “guerra contra el terrorismo”. Si la gente
realmente creyera esto, el mundo no se habría quedado parado durante 72 años de
opresión del pueblo palestino.
FB: Lina
Abojaradeh Art
Instagram: linaabart
Youtube: lina abojaradeh
Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina
“Mi pintura es una guerra contra todas las guerras,
para hacer paz en el mundo, en la naturaleza y en mi. Pinto el sufrimiento y la
esperanza de mi pueblo. Pinto acerca de mi vida como refugiado y el amor por mi
país que no vi. Pintar es mi luz, mi oración y mi templo sagrado.”
09 de junio de 2020
Mahmoud es un pintor autodidacta palestino. Hijo de la Nakba palestina (la catástrofe), nació en la capital siria de Damasco como uno más de los cientos de miles de refugiados palestinos. A pesar de haberse formado en farmacología, su vida la dedicó al periodismo y el arte. Actualmente vive en Canadá.
https://youtu.be/Z34c_M5uolM
P: ¿Cuál consideras que es la importancia del arte palestino?
R: El arte y la
literatura son parte esencial de la vida del ser humano en cualquier sociedad,
y el arte palestino no es la excepción. La vida, sociedad e identidad
palestinas fueron amenazadas por el movimiento sionista que sostiene que no
existió el pueblo palestino – en su mito de “una tierra sin pueblo para un
pueblo sin tierra” -, y continúa tratando de borrar el nombre “Palestina” de la
política, historia y geografía.
Tras la Nakba
de 1948, cerca de 1 millón de palestinos se convirtieron en refugiados en los
países árabes vecinos. Los artistas y escritores palestinos entendieron esta
peligrosa realidad y jugaron un rol importante en afirmar la identidad
palestina, preservar la cultura y ser la voz de aquellos despojados de su
tierra y libertad. Para ellos [artistas y escritores palestinos], fue claro que
el crear equivale a existir al igual que existe nuestro pueblo, una
civilización de miles de años con tradiciones y cultura.
El crear es
equivalente a resistir, y resistir es existir. Como el gran pionero y artista
palestino Ismail Shammout dijo: es un arte de resistencia.
El arte palestino fue, es y continuará siendo
fundamental en la vida y la lucha por la liberación, justicia y la
autodeterminación de su pueblo y el retorno de los refugiados. El arte y la
literatura son las voces de la vida, la esperanza, el sufrimiento y las
aspiraciones del pueblo palestino hacia el mundo.
P: Mahmoud, ¿por qué pintas?
R: Pinto para
vivir, para tener un sentido…para sobrevivir.
Pintar son mis alas que
me llevan al futuro y al pasado. Pintar es mi largo viaje hacia lo más profundo
de mi alma. Pintar es mi idioma, mi música, mi cine y mi verdadero yo. Pintar es
mi historia y geografía, mi ciencia y superstición, mi alquimia y mi magia, mi
biografía interna y mi diario. Pintar es una corriente proveniente de una
fuente desconocida, de un archivo profundo de recuerdos. Pintar es una carrera entre
mis herramientas y mis sueños en constante cambio.
Yo pinto mi amor y mi alegría, mis sentimientos internos y el mundo exterior, mi risa y mis lágrimas. Pinto lo que sé y lo que no entiendo. Pinto desde el margen de la alucinación y la realidad. Pinto para vivir,
para escapar de la muerte y para hacer mi mundo tolerable.
Pinto para olvidar, para recordar, para respirar, y para mantener mi cabeza fuera del agua, para mostrar o escapar de la realidad. Mi pintura es una guerra contra todas las guerras, para hacer paz en el mundo, en la naturaleza y en mí. Pinto el sufrimiento y la esperanza de mi pueblo. Pinto acerca de mi
vida como refugiado y el amor por mi país que no vi.
Pintar es mi luz, mi
oración y mi templo sagrado. Me abre el camino hacia el camino. Es mi amor
hacia una determinada mujer, un niño y un amigo. Me enseña a amar a todo ser
humano independientemente de su raza, religión o nacionalidad.
Pintar es mi jardín del Edén, en el cual yo soy Adán y Eva, la serpiente y el creador. Es mi infierno y mi paraíso. Es mi plegaria y mi canción. Es mi música y mi grito, mi paz y mi guerra. Es mi herramienta para entender la vida y la muerte. Me ayuda a sobrevivir y encontrar la belleza en la fealdad, significado en lo insignificante y amor en el odio.
P: ¿De qué manera se vincula su pintura con el proceso de liberación que impulsa el pueblo palestino?
R: Algunas de mis obras tratan cuestiones relacionadas con asuntos
palestinos, a mi manera y estilo. Llevan un mensaje de esperanza y explican, de
forma poética y simbólica, la lucha justa, el sufrimiento y la aspiración del
pueblo palestino por justicia, paz y el derecho a vivir como una nación libre.
Entre 1986 y 1990,
expuse algunas de mis obras en una serie de exhibiciones organizadas por la
Unión de Artistas Palestinos en Egipto, Túnez, Chipre, Kuwait y los Emiratos
Árabes Unidos. Asimismo, en 1987, participé en una exhibición grupal organizada
por la Asociación de Artistas por la Libertad de Expresión, junto con varios
artistas palestinos e israelíes.
Las obras fueron
luego publicadas en un libro intitulado “Abajo con la Ocupación”.
P: ¿En qué estilo
pictórico ubica su arte?
R: No empecé a pintar
en base a un estilo o escuela de arte determinada. Tras años de experimentar,
encontré mi propio estilo. No obstante, podría decirse que mis obras pertenecen
al expresionismo y el simbolismo. Aunque principalmente figurativo, mi estilo tiene
raíces en estilos de pintura árabe y oriental, sin casi ninguna dimensión de
arte Occidental. Pinto desde mi imaginación, no desde la realidad.
P: Muchos artistas
que denuncian la realidad y lucha palestina son sujeto de acciones de censura
por parte de Israel. ¿Cuáles son algunos de los métodos usado por Israel para
censurar su trabajo?
R: A pesar de queIsrael ha querido eliminar el nombre “Palestina” de libros, geografía,
política, memoria e incluso de la historia; artistas, pintores y escritores
probaron lo opuesto a través de sus obras. Además, para su sorpresa [de
Israel], en la década de los 60 una fuerte voz erupcionó cual volcán desde Israel
a través de palestinos que se reclamaron como árabes palestinos dueños de esa
tierra. Uno de ellos fue el gran Mahmoud Darwish, reconocido poeta palestino.
Luego de 1967, con la ocupación israelí de
Gaza, Cisjordania incluida Jerusalén, los artistas palestinos fueron sujetos de
acoso y encarcelación, mientras que muchas galerías de arte fueron cerradas e
incluso colores de la bandera palestina fueron censurados.
Hoy en día, los artistas palestinos son más
fuertes y son muchos más. Están presentes tanto en Palestina como en el resto
del mundo. Muchos de ellos son reconocidos internacionalmente, lo que les
permite alzar las voces de la resistencia y la lucha por la libertad.
P: ¿Cuál es su mensaje a las nuevas
generaciones de pintores palestinos?
R: Siempre digo
que no debemos imitar tendencias del arte mundial o tratar de emular el arte
moderno y posmoderno. Es importante ser originales, creativos y usar nuestra
imaginación.
Pintar por Palestina
es una maravillosa forma de llegar a nuestra gente, árabes y a quienes nos
apoyan.
Nuestro arte debería
aspirar a conectar con la mente y el corazón de nuestro mundo.
A la final, independientemente de lo que creemos y el estilo o escuela pictórico que sigamos, debemos aspirar a dar algo nuevo y ser una contribución para el arte mundial.
Para conocer más sobre la vida y obra de este artista palestino, puedes ingresar a los siguientes link: