Intelectual, crítico literario y pensador palestino-estadounidense (1935–2003), autor de Orientalismo y Cultura e imperialismo, obras que transformaron la forma en que Occidente mira al Oriente. Desde las aulas de la Universidad de Columbia hasta los foros internacionales, Said defendió con firmeza la justicia, la libertad y el derecho del pueblo palestino a existir y narrar su propia historia. Además de ser un brillante académico, fue un apasionado músico y un símbolo de resistencia cultural frente al colonialismo. Su legado sigue vivo en cada palabra, en cada nota y en cada acto de dignidad palestina.
*Traducción no oficial Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados del Estado de Palestina. Día Nacional de la Mujer Palestina: Dos Años de Genocidio. En el Día Nacional de la Mujer Palestina, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados reafirma la firmeza de las mujeres palestinas y sus inmensos sacrificios para lograr la independencia.
La Embajada del Estado de Palestina en Argentina, en colaboración con la Unión de Escritores Palestinos y el Movimiento Poético Internacional, organizó una velada poética y cultural titulada «El Primer Encuentro de Poetas por Palestina», en conmemoración del Día Nacional de la Mujer Palestina, que se celebra cada 26 de octubre. El evento combinó poesía, música y solidaridad con el pueblo palestino.
El Encargado de Negocios de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina, Primer Consejero Riyad Al-Halabi, destacó que este día representa una ocasión nacional para honrar a las mujeres palestinas, símbolos de resiliencia y vida, que soportan las cargas de la nación en todas partes: desde aldeas y campos de refugiados hasta universidades y hospitales.
Señaló que las mujeres palestinas han estado y siguen estando a la vanguardia de la lucha, preservando el patrimonio, y que el espíritu de Palestina reside en su paciencia, fortaleza y entrega inquebrantable.
En su discurso sobre el papel de la cultura y la poesía en la lucha palestina, Halabi enfatizó que la poesía palestina nació de las heridas, pero floreció como una esperanza inagotable. También enfatizó que el mundo siempre ha sido una patria libre cuando la tierra fue usurpada, un refugio cuando el desplazamiento se impuso por la fuerza y una bandera cuando se prohibió izar la bandera palestina en sus territorios ocupados.
Recordó los viajes de los más grandes poetas palestinos, desde Fadwa Tuqan hasta Mahmoud Darwish, enfatizando que la poesía no detiene tanques, sino que conmueve conciencias y corazones. No derriba muros, sino que abre amplias ventanas a la libertad y la esperanza, para que la voz de la cultura y el arte siga siendo un faro de lucha y un eco de identidad.
Al-Halabi también abordó el genocidio que lleva más de dos años ocurriendo en la Franja de Gaza y los brutales ataques que llevan a cabo los colonos en Cisjordania, incluida Jerusalén, con el apoyo y la protección de las fuerzas de ocupación israelíes, contra ciudades y pueblos palestinos. Estos ataques impiden a los agricultores cosechar aceitunas, arrancan árboles, queman viviendas y se apropian de tierras. Estos ataques imponen dolor y sufrimiento en la vida cotidiana de la población y reflejan los continuos intentos de la ocupación de borrar la identidad palestina y desplazar a su pueblo de sus tierras.
En su discurso, Nicolás Antonioli, Coordinador Nacional del Movimiento Poético Mundial – sede Argentina, expresó su orgullo por coorganizar esta velada en colaboración con la Embajada del Estado de Palestina y la Unión de Escritores Palestinos. Destacó que este encuentro combina la palabra hablada con la concientización y expresa la urgente necesidad de alzar la voz contra quienes intentan silenciar la verdad.
Agregó que el movimiento poético mundial expresa su apoyo inquebrantable al pueblo palestino y su lucha por la vida, la dignidad y la autodeterminación, rechazando firmemente el genocidio en curso en la Franja de Gaza, la ocupación, el desplazamiento forzado y la falsa paz basada en el asedio y la destrucción humana.
También expresó su agradecimiento a la Embajada de Palestina y al poeta Murad al-Sudani, jefe de la Unión de Escritores Palestinos, por su apoyo y patrocinio a esta reunión, así como a Mariano Ali, Coordinador Cultural de la Embajada del Estado de Palestina, por su papel activo en la organización de este evento cultural y en homenaje al poeta gazatí Raafat al-Arar, asesinado por las fuerzas de ocupación en la Franja de Gaza.
La velada contó con diversas presentaciones poéticas y musicales, incluyendo una interpretación del poema «Piensa en los demás» del difunto poeta palestino Mahmoud Darwish, seguida de una interpretación del poema «Si tengo que morir» del difunto poeta palestino Rifaat al-Arar, asesinado en Gaza en 2023. Los poetas palestinos Fatima Nazzal y Abdullah Issa también contribuyeron con poesía a través de videoclips enviados desde Palestina.
El evento concluyó con una emotiva actuación musical de Florencia Bernales y el músico Ivar Catevilla, interpretando la tradicional canción palestina «Shel Shel Ya Jamal», transformando la velada en un puente de poesía y música que conecta Palestina y América Latina, la memoria y la esperanza, el arte y la libertad.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados del Estado de Palestina rechaza y condena enérgicamente los intentos de la Knesset de la Ocupación israelí de anexar territorio palestino, al aprobar hoy lo que denomina «la imposición de la soberanía israelí».
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados condena enérgicamente los ataques terroristas perpetrados por colonos israelíes contra ciudadanos palestinos y activistas de solidaridad internacional durante la temporada nacional de cosecha de olivos en Cisjordania ocupada. Ramallah, 21 de octubre de 2025.
Palestinos regresando a la Ciudad de Gaza o lo que queda de ella Foto: Gentileza RTVE
13 de octubre de 2025
Por Candela Incutti, LR (La Redacción).
El Encargado de Negocios de la Embajada del Estado Palestina, Riyad Alhalabi, dialogó con LR sobre el reciente acuerdo de paz mediado por Donald Trump. Destacó que solo habrá paz real si se respeta el derecho internacional y se garantiza la unidad soberana palestina, llamando también a la responsabilidad internacional, especialmente de Argentina.
La representación diplomática palestina se alberga detrás de una imponente puerta de madera antigua, un timbre algo desgastado y la bandera palestina ondeando en la calle Reconquista, en el corazón de Buenos Aires. La calidez y hospitalidad que se percibe adentro puede sorprender a cualquier porteño acostumbrado al ritmo duro de la ciudad. La luz abundante, estantes llenos de libros, vestuarios históricos expuestos y escaleras con alfombras rojas ya gastadas pero con un pasado histórico, dan color a esta delegación.
Riyad Alhalabi, Encargado de Negocios de la Embajada de Palestina es la mayor autoridad actual dentro de la delegación, ya que el Embajador Husni Abdel Wahed finalizó su Misión en el país en enero 2022 y – hasta la fecha- no ha sido designado un nuevo Embajador; por lo qué el Sr. Alhalabi es el Jefe de Misión de todos los allí presentes.
Riyad nació en un campo de refugiados palestinos de Shatila, Beirut, Líbano, 31 de enero de 1975 y ha sido refugiado toda su vida. Ha vivido muchas guerras, en el Líbano, como la masacre de Sabra y Chatila en 1982, donde murieron más de cuatro mil personas en solo tres días.
El reciente anuncio del alto al fuego desde Sharm el-Sheikh representa un paso fundamental para detener lo que Riyad Alhalabi llama “732 días de agresión conocida contra el pueblo palestino en Gaza”. Para Alhalabi, este acuerdo es “una necesidad humana y un imperativo moral”, que reconoce el derecho fundamental a la vida, dignidad y libertad ante un genocidio incesante.
“El alto al fuego es un paso importante, pero no suficiente”, aclara Alhalabi, al tiempo que enfatiza que “una paz duradera exige rendición de cuentas por los crímenes cometidos, también justicia para las víctimas palestinas asesinadas y la destrucción de más del 85% de la ciudad de Franja de Gaza, que es una ciudad que lleva 5000 años de edad”. En este sentido, sostiene que “las medidas humanitarias son urgentes, pero no pueden sustituir la justicia ni resolver las causas políticas del conflicto”. Por ello, llama a “empezar un proceso serio internacional de investigación para juzgar las acciones militares israelíes bajo el control, la investigación de la Corte Penal Internacional y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, porque solo cuando hay justicia podrá concebirse una paz verdadera y sostenible”.
El diplomático palestino destacó la mediación de Donald Trump junto con los países que intervinieron: “Valoramos los esfuerzos del Presidente Donald Trump y también a los países mediadores Egipto, Qatar y Turquía para poner fin a la guerra y detener la catástrofe humanitaria”. Sin embargo, aclaró que la validez de cualquier iniciativa internacional dependerá estrictamente de que conduzca a “una paz justa, conforme al derecho internacional, las resoluciones de Naciones Unidas y la solución de dos estados en las fronteras de 1967 con Jerusalén Oriental como capital”.
Alhalabi subrayó que la motivación principal de cualquier actor internacional debe ser “la responsabilidad moral de detener el genocidio y restaurar la legalidad internacional, no intereses políticos o electorales”. Enfatizó que sólo una implementación completa del acuerdo garantizará un impacto real para la población civil: “cese total del fuego, retirada de las fuerzas israelíes, liberación de prisioneros y rehenes, ingreso de ayuda humanitaria y reconstrucción de Gaza bajo liderazgo palestino”.
Respecto a la integración territorial y la soberanía palestina, Alhalabi sostuvo con firmeza que “Gaza es parte inseparable del Estado de Palestina y su soberanía pertenece al pueblo palestino”. El encargado afirmó que la Autoridad Nacional Palestina está preparada para asumir “el control pleno de Gaza en coordinación con las autoridades locales y agencias de Naciones Unidas”, rechazando “cualquier control externo o administración impuesta”. El objetivo estratégico que planteó es claro: “reintegrar Gaza y Cisjordania bajo un gobierno unificado, una sola ley y una sola autoridad legítima, garantizando la unidad política, administrativa y de seguridad”.
Como elemento indispensable para la estabilidad futura, Alhalabi solicitó que “la comunidad internacional debe acompañar este proceso mediante una misión de estabilización con mandato del Consejo de Seguridad destinada a respaldar, no reemplazar, las fuerzas palestinas legítimas”. Añadió que “el territorio palestino disponible para los sobrevivientes debe ser íntegramente reconocido por el derecho internacional” y recalcó que las “fronteras de 1967 con Jerusalén Este como capital” son la base que debe respetarse.
Profundizando sobre los desafíos históricos, el diplomático palestino recalcó que “la credibilidad de la paz depende del respeto al derecho internacional” y advirtió con contundencia que la historia israelí está marcada por el incumplimiento: “Nunca han respetado acuerdos ni resoluciones, y también somos testigos de que Israel ha violado un acuerdo con Hizbullah en Líbano más de 3500 veces”. Por eso, subrayó la necesidad de “mecanismos de implementación y verificaciones efectivos con consecuencias claras ante las violaciones” y destacó que “los Estados Garantes —Egipto, Qatar, Turquía y Estados Unidos— deben asumir sus responsabilidades sobre este pacto o acuerdo”.
Alhalabi mostró especial atención al papel de Argentina y América Latina: “La posición de Argentina en los foros internacionales tiene una profunda importancia histórica y política en América Latina”. Recordó que la política exterior argentina se ha caracterizado por “defender la autodeterminación de los pueblos y el respeto al derecho internacional y los valores de verdad, memoria y justicia”. Puso de relieve la experiencia argentina con las Islas Malvinas y vinculó esa injusticia con la lucha palestina: “Si Argentina mantiene un reconocimiento limitado al Estado de Palestina, no solo debilita el consenso regional y la credibilidad de las resoluciones de Naciones Unidas, sino que también alienta la impunidad de Israel y posterga la justicia”.
Finalmente, expresó gratitud y esperanza: “Apreciamos las voces argentinas en la sociedad civil, en el Congreso, en los movimientos sociales, en sindicatos y periodistas valientes que hablan de Palestina. A todos los que salieron a alzar sus voces para pedir el fin del genocidio y sanciones a Israel por sus crímenes”. Concluyó con un llamado para que el gobierno argentino “revise su postura con los ojos bien abiertos, mirando con ambos ojos la verdad y la justicia”.
Entre la esperanza y la precaución, Riyad Alhalabi plantea que este alto al fuego recién puede ser el inicio de un proceso irreversible si el compromiso internacional se traduce en hechos concretos como el fin de la ocupación, la reconstrucción y la implementación real de la solución de dos estados. En sus propias palabras: “El pueblo palestino no ha perdido la esperanza pese a haber soportado lo inimaginable. Queremos una Palestina que no solo resista, sino que viva en paz, justicia y dignidad”.