El viernes 1° de diciembre en horas de la tarde, con la presencia del embajador de Palestina Husni Abdel Wahed y de otros invitados, se realizó, en el tradicional salón dorado del edificio de la Cancillería, un acto en el que el Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) entregó el premio Averroes al secretario de Culto de la Nación, doctor Santiago Manuel de Estrada.
El nombre del premio designa a un sabio humanista español del mundo islámico de múltiples facetas que alcanzó significación universal, entre otras razones, debido a su cultivo de la filosofía aristotélica en el período medieval.
El Centro Islámico de la República Argentina viene otorgando el Premio Averroes desde hace varios años y en forma anual a distinguidas personalidades de la vida cultural y política argentina.
En la ocasión, y presentado por el director de cultura del centro islámico, Ricardo Elía, el investigador Rodrigo Karmy Bolton pronunció una ponencia sobre «Averroes y el peripatetismo árabe». El filósofo Karmi Bolton es miembro del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile.
Seguidamente el presidente del CIRA, señor Aníbal Bachir Bakir, hizo entrega del premio al Secretario de Culto de la Nación por su destacada labor y profundo compromiso hacia la comunidad islámica en nuestro país.
El nuevo titular del premio, Santiago de Estrada, ocupó, entre otros importantes cargos de relevancia institucional, el de embajador ante la Santa Sede y posee una vasta trayectoria en la vida pública, en la que se reconoce un sostenido compromiso por el bien común y los valores éticos de la vida social.
A juicio del presidente palestino, Mahmud Abbas, los Acuerdos de Oslo, otrora vinculantes, dejaron de estar en vigencia cuando el presidente de EE. UU., Donald Trump, dijo reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.
Este miércoles (13.12.2017), en el marco de la reunión extrarodinaria de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) en Estambul, el presidente palestino, Mahmud Abbas, dijo que tanto los Acuerdos de Oslo como los pactos sellados desde entonces dejaron de estar en vigencia cuando Washington reconoció a Jerusalén como la capital de Israel (6.12.2017) y anunció la mudanza de la embajada estadounidense de Tel Aviv a la ciudad milenaria, sagrada para millones de judíos, musulmanes y cristianos.
“La decisión sobre Jerusalén nos libera de todo convenio que hayamos firmado. Por ejemplo, los Acuerdos de Oslo. Los firmamos, pero ahora ya no son vinculantes para nosotros”, señaló Abbas, agregando que, gracias a la decisión tomada por el presidente Donald Trump, Estados Unidos había perdido su papel como mediador en el proceso de paz entre israelíes y palestinos. “No aceptamos que Estados Unidos juege ningún rol en las negociaciones de ahora en adelante porque está completamente parcializado a favor de Israel”, anunció.
Los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993, establecieron el reconocimiento internacional de la Autoridad Palestina como cuerpo administrativo en Cisjordania y Gaza, y sentaron las bases para la colaboración administrativa entre el Gobierno israelí y organismos palestinos en los territorios ocupados. Al respecto, Abbas insinuó que podría dejar de ocuparse de los asuntos administrativos civiles, como los servicios de salud, y devolver toda la responsabilidad a Israel. “¿Por qué deberíamos responsabilizarnos? Ustedes son el Estado ocupante”, dijo.
Abbas sostuvo que no podía haber ni paz ni establidad en el Medio Oriente hasta que Jerusalén no fuera reconocida como la capital de Palestina. “Jerusalén es y siempre siempre será la capital del Estado palestino”, subrayó el líder del partido Al Fatah, aprovechando la ocasión para pedir que la Organización de las Naciones Unidas asuma responsabilidades plenas como facilitador del diálogo entre las partes en discordia y que los países favorables a una solución de dos Estados reconozcan plenamente a Palestina como miembro de la comunidad de naciones.
Abbas fue aún más lejos: le pidió a la comunidad internacional ejercer presiones sobre Estados Unidos y emitir sanciones en su contra. “Ya que todo el mundo mira por propio su interés, deben sentir que están pagando un precio” muy alto por la reciente decisión de la Casa Blanca. “Trump le ofrece Jerusalén a Israel como regalo, algo unilateral, como si les regalara una ciudad estadounidense. Eso terminará reforzando a grupos extremistas y transformando un conflicto político en uno religioso. Pues, que así sea. El mundo sufrirá las consecuencias y deberá asumir la responsabilidad”, alertó Abbas.
La Embajada del Estado de Palestina con el apoyo de CLACSO convoca a la presentación de artículos para su revista Al Zeytun. Al Zeytun se proyecta como una publicación semestral con la misión de promover la construcción de pensamiento y reflexión desde Iberoamérica sobre Palestina en línea con los estudios SUR-SUR.
La temática del tercer número (Abril 2018) será: “70 años de la Nakbah palestina”
La convocatoria de artículos está dirigida a todos los investigadores, estudiantes y académicos.
Los artículos deberán remitirse vía correo electrónico a:
redaccion@alzeytun.org
Calendario:
Cierre de la convocatoria: 15 de febrero de 2018
Fecha de publicación: Abril 2018
Pautas:
Se aceptarán artículos en idioma español y portugués, con una extensión máxima de 7500 palabras, incluida la bibliografía utilizada. Los artículos deberán ser inéditos.
Se requiere que los trabajos se adapten a las normas de citación que se especifican en el apartado final.
Los trabajos deben incluir:
Un CV de no más de 35 palabras
Resumen en el idioma original de no más de 80 palabras y su traducción al inglés.
Cinco palabras clave en el idioma original y su traducción al inglés.
Normas generales para citas textuales y para citas bibliográficas:
Ejemplo de cita textual incluyendo cita bibliográfica al finalizar el párrafo “Hasta 1966, los ciudadanos árabes de Israel estuvieron regidos por un gobierno militar que existía exclusivamente para controlar, doblegar, manipular, aterrorizar y sabotear cada faceta de la vida árabe prácticamente desde el nacimiento hasta la muerte”. (Said, 2013: 162).
Normas para citar bibliografía
Los libros, artículos y ponencias citados deben aparecer ordenados alfabéticamente de manera ascendente, de acuerdo a las especificaciones detalladas y los ejemplos presentados en cada caso. En caso de citar dos o más obras del mismo autor, ordenarlas según fecha de edición comenzando por la más antigua. En caso de que el autor de la obra citada sea, a su vez, el compilador de la misma, indicarlo entre paréntesis y de forma abreviada, luego del nombre del mismo. Si existen dos o más ciudades de edición y/o dos o más editoriales, las mismas se escribirán separadas por una barra sin espacios
– Apellido, nombre completo del autor – (ed.) (eds.) (comp.) (comps.) (org.) (orgs.) [según corresponda] – Año de edición (si se conoce, se puede colocar entre paréntesis el año de publicación original de la obra) – Título de la obra en cursiva – (Ciudad/es: Editorial/es) – Vol., Tomo [si los hubiere]
Ejemplo
Masalha, Nur 2003 Políticas de la negación. Israel y los refugiados palestinos. (Barcelona: Edicions Bellaterra).
Para artículos de libros
– Apellido, nombre completo del coordinador/es o compilador/es de la publicación [si corresponde] – (ed.) (eds.) (comp.) (comps.) (org.) (orgs.) [Según corresponda] – Título de la obra en cursiva – (Ciudad: Editorial) – Vol.,Tomo [si los hubiere]
Ejemplo
Said, Edward 2002ª (1985) “Orientalism reconsidered” en Reflections on Exile and Other Essays(Cambridge: Harvard University Press).
Para revistas, diarios y periódicos
-Apellido, nombre completo del autor – Año de edición – “Título del artículo” – en – cursiva – (Ciudad de publicación) -Vol., Nº de la revista citada, día y mes.
Ejemplos
Qaesm Alshboul, Ayman Mohammed 2006 “Las leyes de Israel: democracia teórica y racismo práctico” en Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas (Madrid) Vol. 12, Nº 1, enero-junio.
RAMALLAH, 12 de diciembre de 2017 (WAFA) – Un centenar de destacados actores, músicos, escritores y cineastas de todo el mundo denunciaron el lunes la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.
En una carta enviada al periódico The Guardian, artistas como Mark Ruffalo, Tilda Swinton, Peter Gabriel, Roger Waters, Vivienne Westwood, Julie Christie y muchos más, dijeron que el movimiento de Trump ayuda a lograr lo que Israel ha estado tratando de hacer, es decir, a «Borrar a los palestinos, como una presencia política y cultural, de la vida de su propia ciudad».
«Al reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, Donald Trump busca lograr a través de una declaración lo que Israel ha estado tratando de hacer durante 50 años con la fuerza de las armas: borrar a los palestinos, como presencia política y cultural, de la vida de su propia ciudad. El pueblo palestino de Jerusalén ya está sujeto a la discriminación municipal en todos los niveles, y un proceso progresivo de limpieza étnica «.
Los artistas dijeron que «rechazan la colusión de Trump con tal manipulación racista y su desprecio por el derecho internacional». Deploramos su disposición a coronar la conquista militar israelí de Jerusalén Este y su indiferencia hacia los derechos palestinos. Como artistas y como ciudadanos, desafiamos la ignorancia e inhumanidad de estas políticas y celebramos la resistencia de los palestinos que viven bajo la ocupación «.
El músico Peter Gabriel dijo en su propia declaración, «Jerusalén debe abarcar las esperanzas y los sueños de todos sus pueblos y religiones, no solo aquellos con el poder más político, económico y militar … Espero que estas protestas desencadenen una reacción en todo el mundo para condenar todos los abusos de los derechos humanos infligidos al pueblo palestino por el gobierno israelí y por la ocupación, y llevar a un apoyo internacional activo para todos aquellos dentro y fuera de Israel que trabajan por una paz justa y justa «.
La comunidad internacional ha criticado duramente el reconocimiento de Trump a Jerusalén como capital de Israel, que también ha provocado protestas palestinas generalizadas en los territorios ocupados por Israel.
La decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel es, a todas luces, un desconocimiento directo del derecho internacional que, supuestamente, rige las relaciones entre países y el accionar de organismos como la ONU.
Un joven palestino exhibe la V de victoria frente a la mezquita de Al Aqsa.AFP
Lo anterior puede entenderse por la configuración de poderes en nuestro sistema internacional que, sumado a la estructura misma de los organismos internacionales que velan por la aplicación adecuada del régimen legal y la seguridad de sus miembros, dificulta enormemente la resolución de conflictos en zonas de alta estrategia para los actores más relevantes.
La génesis de este conflicto fue la conformación del Estado de Israel en 1948, cuando la ONU aprobó la división del territorio conocido como Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío (en ese entonces el territorio se encontraba bajo administración británica), con una particularidad: habría un área de control internacional administrada por la ONU que incluía a Jerusalén y Belén. Este proceso de partición derivó en la Primera Guerra Árabe-Israelí de 1948, conflicto en el que participaron Egipto, Siria, Líbano, Irak, Arabia Saudí, Yemen, Jordania y estructuras militares conformadas por palestinos, quienes se oponían a la creación de un Estado judío en el mencionado territorio.
Esta guerra culminó con la victoria de Israel y la posterior ocupación de una porción adicional de territorio que, según el plan de partición de la ONU, correspondía a los palestinos. Originalmente, este territorio ocupado no determinaba una nueva frontera política o territorial (así quedó consignado en el armisticio árabe-israelí de 1949).
Sin embargo, la historia volvió a repetirse y en 1967 la segunda guerra árabe-israelí, la cual inició mediante un ataque preventivo de Israel ante la movilización militar de Egipto, Jordania y Siria, le permitió al Estado judío ocupar la Península del Sinaí, Cisjordania, la Franja de Gaza y los Altos del Golán. Después de esta guerra, Israel logró la completa unificación de Jerusalén y, en 1980, proclamó a la ciudad santa como capital indivisible de su Estado.
Poco importaron las resoluciones 242 (1967), 338 (1973), 446 (1979) 476 (1980), 478 (1980) y 479 (1981) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que instaban a Israel a retirarse de los territorios ocupados y a cesar conductas que podían ser consideradas como tentativas de anexión territorial (como la construcción de asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados). Tampoco importó la condena categórica que hizo el Consejo de Seguridad sobre la pretensión de anexión territorial de Jerusalén del Este, lo cual llevó al retiro de las embajadas extranjeras ubicadas en Jerusalén del Oeste (controlada por Israel desde 1949), mandato de la ONU que fue cumplido por todos los países con representación diplomática en Israel.
En este punto de la historia, Israel había negociado con Egipto la entrega de la Península del Sinaí a cambio de su renuncia al reclamo de un Estado Palestino (1978). También contaba con el apoyo incondicional de Estados Unidos ante cualquier iniciativa del Consejo de Seguridad que amenazara con intervenir directamente en el territorio a favor de los palestinos.
Además, el proceso de anexión territorial ya se encontraba lo suficientemente adelantado, los asentamientos judíos en territorio palestino seguían creciendo y la amenaza de injerencia de los países vecinos se había reducido a una mínima expresión.
Ante esa disyuntiva, de tener una potencia ocupante con claras pretensiones de anexión territorial aliada con una potencia internacional con capacidad de vetar cualquier iniciativa que propendiera por salvaguardar el régimen de derecho internacional y la libre determinación del pueblo palestino, la solución de la comunidad internacional fue abogar por canales diplomáticos y negociaciones de paz entre palestinos y judíos.
Negociaciones que siempre resultaron frustradas por las asimetrías de poder entre las partes que negociaban y que parecían ser intenciones de legitimar el proceso de ocupación emprendido en 1949. Palestinos y judíos nunca pudieron ponerse de acuerdo sobre la creación de un Estado Palestino cuya capital fuera Jerusalén del Este, tampoco pudieron acordar qué hacer con los asentamientos judíos en el territorio ocupado, ni con los refugiados palestinos que añoraban volver a su tierra natal.
La declaración de Trump, por tanto, no es un hito histórico que plantee una nueva dinámica en torno al problema de palestina. Por el contrario, se puede entender como una consecuencia de la incapacidad histórica de la comunidad internacional por frenar las pretensiones de anexión de Israel y garantizar los derechos de los palestinos.
Advierten de que habrá más restricciones de movimiento y libertades para palestinos y para el trabajo de organizaciones humanitarias
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AIDA –una coalición que agrupa a 80 organizaciones no gubernamentales que trabajan en los Territorios Palestinos– ha alertado de las «graves consecuencias» que tendrá para la población palestina el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, al tiempo que ha subrayado que la ciudad santa no puede ser considerada como capital israelí porque está «ocupada ilegalmente».
Las organizaciones firmantes del comunicado han subrayado su «rechazo» a la declaración realizada la semana pasada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y han expresado su «preocupación» por las consecuencias que pueda tener una decisión que creen que ha sido adoptada «contraviniendo las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas».
«Las ONG que trabajan en Palestina, agrupadas en la coalición AIDA, consideran que esta desacertada decisión carece de equilibrio al omitir deliberadamente un reconocimiento de Jerusalén como la capital futura de Palestina», ha explicado la coalición de ONG que trabajan en Palestina.
Las organizaciones han hecho hincapié en que la decisión de Estados Unidos «incrementará el patrón de violaciones del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos» y aumentará «las dificultades para cubrir las necesidades básicas de la población palestina».
JERUSALEN ESTE ES UNA «PARTE INTEGRAL» DE PALESTINA
Además, han recalcado que, de acuerdo con «el Derecho Internacional», Jerusalén Este es «una parte integral» de los Territorios Palestinos y que los terceros países, incluido Estados Unidos, «deben abstenerse de acciones que reconozcan su anexión ilegal y por la fuerza por parte de Israel».
Para Alianza por la Solidaridad, una de las ONG que integran la coalición AIDA y que trabaja con la población de Palestina desde hace más de 24 años, «la decisión de Trump no sólo vulnera la Resolución 476 de Naciones Unidas, con consecuencias nefastas para una solución pacífica y justa del conflicto, sino que compromete el débil proceso de paz en marcha y la seguridad y los derechos del pueblo palestino dentro y fuera de Jerusalén».
En este sentido, la coalición AIDA ha recordado que la «ocupación ilegal de territorios» impacta directamente «en la vida de palestinos y palestinas de Cisjordania, Gaza y Jerusalén, que sufren desde hace décadas las consecuencias del bloqueo económico, la violencia militar, las restricciones de movimientos y las confiscaciones de tierra y propiedades, entre otras vulneraciones graves de sus derechos fundamentales».
Tras señalar que, en la actualidad, el 61 por ciento del territorio palestino está «bajo control civil y militar de Israel», la coalición de ONG ha asegurado que el número de colonos ilegales israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este «asciende a más de 600.000 personas y aumenta año tras año».
En esta misma línea, las organizaciones no gubernamentales han denunciado que el muro de separación en Cisjordania, «además de ser ilegal a ojos de la comunidad internacional, no respeta las fronteras de 1967 y se adentra en territorio palestino».
«Como consecuencia, se estima que más de un 39 por ciento de la población palestina vive por debajo de la línea de pobreza, con índices de desempleo del 43 por ciento en lugares como Gaza. La ONU considera que 2,3 millones de personas necesitan asistencia humanitaria como consecuencia de la situación descrita», han señalado.
LA OCUPACION ISRAELI AFECTA «EN ESPECIAL» A LAS PALESTINAS
Alianza por la Solidaridad y sus socias palestinas han afirmado que han «constatado reiteradamente» las consecuencias que la ocupación israelí tiene «en especial» sobre las mujeres, que «sufren de forma particular la creciente militarización del conflicto y los efectos de la ocupación que profundizan en las desigualdades preexistentes en la sociedad y limitan su libertad de movimientos de manera particular, su acceso a protección y han aumentado los niveles de violencia sexual y de género contra ellas».
«Un deterioro general de las condiciones de seguridad causado por este movimiento político conllevará mayores restricciones de movimientos, un aumento de los check-points móviles, posibles toques de queda en los barrios palestinos de Jerusalén Este y un previsible aumento de las detenciones políticas», han denunciado las 80 ONG que trabajan en los Territorios Palestinos.
El reconocimiento de Jerusalén como capital israelí conllevará, a juicio de la coalición AIDA, no solo «graves consecuencias para la población» sino también «un grave empeoramiento de las condiciones de trabajo» de las propias ONG, «dificultando la logística para los proyectos y el acceso a los servicios y, por lo tanto, impactando en proyectos de protección de los derechos de las familias y de las mujeres con las que trabaja la organización».
Por todo ello, la Alianza por la Solidaridad ha reclamado a la comunidad internacional, a la Unión Europea, y, en especial, al Gobierno de España que tomen «medidas efectivas para que prevalezca el Derecho Internacional y se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas».
«Alianza exige al Gobierno español que avance en el reconocimiento del Estado palestino y su tratamiento como Estado soberano, así como que contribuya a activar las negociaciones necesarias para que prevalezca el Derecho Internacional Humanitario y se gestione la creación de un Estado Palestino en las fronteras de 1967 con Jerusalén como su capital», ha concluido.