Autor: German Chillemi

  • Presentación de la revista de CLACSO «Palestina y América Latina. Homenaje a Edward Said»

    Presentación de la revista de CLACSO «Palestina y América Latina. Homenaje a Edward Said»

    El 17/8 a las 18.30 invitamos a la presentación de la Revista y Emancipación. La revista tiene como tema central: «América Latina y Palestina. Homenaje a Edward Said».

    Estarán presentes:
    Nuestro Embajador Husni Abdel Wahed
    Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo de Clacso
    Cecilia Baeza (Universidad de Brasilia),
    Paula Contreras (Universidad de Chile).
    Más información:

    Puedes descargar gratis la Revista Crítica y Emancipación Nº14 desde la Librería de Clacso.

    Presentacion-Critica-y-Emancipacion-N14

  • Lectura de Gassan Kanafani a 44 años de su fallecimiento

    Lectura de Gassan Kanafani a 44 años de su fallecimiento

    La hoja de Ar-Ramlah

    Gassan Kanafani

     

    Nos colocaron en dos filas, a cada lado de la carretera que llevaba de Ar-Ramblah a Jerusalén. Nos obligaron a levantar los brazos, en forma de cruz, y cuando uno de los soldados judíos vio que mi madre me ponía delante de ella. Para protegerme con su sombra del sol de julio, me empujó violentamente hasta la mitad del camino polvoriento, haciéndome colocar las manos sobre la cabeza, y obligándome a mantener el equilibrio en una sola pierna.

    Yo tenía entonces nueve años. Cuatro horas antes había presenciado la invasión de Ar-Ramblah por los soldados judíos. En mi incómoda posición, desde el medio del camino, vi cómo los soldados buscaban las joyas de las mujeres, y se las arrancaban, a las jóvenes y a las viejas.

    Alunas mujeres soldados también hacían lo mismo, sólo que con mucho más entusiasmo.

    Mi madre no paraba de mirarme, y lloraba silenciosamente. Tuve unas ganas tremendas de decirle que me encontraba bien, y que el sol no me molestaba tanto como ella imaginaba.

    Yo era lo único que le quedaba a mi madre; mi padre había muerto un año antes del comienzo de los ataques, y mi hermano había sido capturado cuando los judíos entraron en Ar-Ramlah.

    EL sol comenzaba a hacer flaquear a los viejos y a algunas mujeres. Aquí y allí se elevaron protestas desesperadas. Yo continuaba haciendo equilibrio en un solo pie, y ya empezaba a reconocer algunas caras que siempre me encontraba por las estrechas calles de Ar-Ramlah. Al mismo tiempo, sentí una cosa extraña cuando ví a una soldado judía riéndose y tirando de la barba del tío Abu Utman.

    No es que fuese precisamente mi tío, pero le llamábamos tío por aprecio y por respeto. Era barbero, y hacía de modesto médico en Ar-Ramlah. Desde que lo conocimos, aprendimos a quererlo.

    Estaba allí, de pie, abrazando a su hija menor, Fátima, pequeña y morena, que fijaba sus grandes ojos negros en los soldados judíos que se acercaban.

    Una soldado morena preguntó:

    -¿Es su hija?

    Abu Utman movió la cabeza afirmativamente, en sus ojos inquietos había un extraño presentimiento. La soldado simplemente agarró su arma y le apuntó a la cabeza a Fátima, la pequeña de ojos siempre asustados. En aquél momento pasó delante de mí un soldado, al que la situación le llamó la atención. Se paró delante de mí, y así me impidió ver lo que pasó. Lo que sí oí fue el estampido de tres tiros. A continuación vi la cara de Abu Utman, transfigurada, horrorizada por la desgracia.

    Miré a Fátima, cuya cabeza prendía hacia adelante, mientras un reguero de sangre escurría por su pelo, hasta caer al suelo, tórrido y polvoriento.

    Un instante después, Abu Utman pasó rozándome, llevando en brazos el cadáver de Fátima, la pequeña morena, cuyos ojos asustados ya no tenían vida.

    Abu Utman estaba rígido, mirando al infinito en un terrible silencio. Cuando pasó a mi lado, no me miró. Seguí con la vista sus pasos hasta la esquina, observando su espalda curvada. Me volví para mirar a su mujer, que lloraba sentada en el suelo, con la cabeza entre las manos, lanzando gemidos.

    Un soldado judío llegó hasta ella y le ordenó que se levantara. La vieja ni le hizo caso, estaba desesperada.

    Esta vez pude ver claramente lo que pasó. Vi con mis propios ojos como el soldado le dio una patada, y a ella caer para atrás, con la cara ensangrentada. Vi después, claramente, como el soldado apoyaba el fusil en el pecho de ella y disparaba un solo tiro.

    Enseguida el soldado vino hacia mí, para mandarme levantar el pie que, sin querer, yo había apoyado en el suelo.

    Lo hice rápidamente, y recibí dos cachetadas. Después, el soldado se limpió las manos, que estaban sucias de sangre, en mi camisa. Sentí un cansancio invencible, y miré nuevamente a mi madre que, con los brazos en cruz, lloraba sin hacer ruido.

    Las piernas me flaqueaban, y tuve miedo de que no me sostuviesen. Deseaba locamente correr hacia mi madre y decirle que las cachetadas no me habían hecho mucho daño, que estaba bien, que no llorase.

    Los pasos de Abu Utman interrumpieron mis pensamientos. Volvía a su sitio, después de haber enterrado a Fátima. Me acordé de repente de que también habían matado a su mujer, y que ahora él iba a saberlo.

    Se paró antes de llegar. Me daba miedo. Podía ver sus hombros cargados, el sudor corriendo por la espalda, pero me estaba imaginando su cara: inmóvil, silenciosa, cubierta de sudor.

    Abu Utman se agachó para recoger el cuerpo de su mujer a la que durante tanto tiempo yo había visto sentada en la puerta de la barbería, esperando a que terminase de comer, para volver con los platos a casa.

    No tardó en pasar junto a mí, por tercera vez. Estaba sin aliento, y el sudor se pegaba a su cara cansada.

    Las personas habían dejado de llorar. Sobre los viejos y las mujeres se abatió un silencio dolorido.

    Era como si los pensamientos de Abu Utman royesen a todos. Los recuerdos entrañables, las pequeñas historias que Abu Utman contaba a todos los hombres de Ar Ramblah, entre sus manos en la barbería. Todo ello constituía un mundo particular para las personas del lugar. Los recuerdos parecían meterse insistentemente en los huesos de todos.

    Abu Utman siempre había sido un hombre amable y pacífico, confiado de sí mismo y de todos los demás. Empezó su vida desde cero, cuando la revolución del Monte de Fuego lo arrastró a Ar Ramblah. Lo había perdido todo, y comenzó de nuevo, como los retoños que crecían en la tierra buena de Ar Ramblah. Se ganó el cariño y el aprecio de todos. Cuando comenzó la última guerra en Palestina, lo vendió todo y compró armas, que repartió entre sus parientes, a fin de que cumpliesen con su deber en la batalla.

    La barbería se transformó en polvorín, y nunca pidió nada por este sacrificio. Todo lo que quería era ser enterrado en el bonito cementerio, lleno de grandes árboles, de Ar Ramblah.

    Eran estos recuerdos los que mantenían a todo el mundo en silencio, personas que empapadas de sudor, sufrían con el peso de estos pensamientos.

    Miré otra vez a mi madre, que se mantenía en pie, con los brazos en alto, firme, como si no llevase ya tanto tiempo así.

    Busqué a Abu Utman. Lo vi de lejos, hablando con un soldado judío, gesticulando y señalando su barbería. No tardó en ir hacia ella, y volvió con una sábana blanca, con la que cubrió el cadáver de su mujer, y caminó después hacia el cementerio.

    Más tarde lo vi volver, andando pesadamente, con los brazos caídos, los hombros más cargados que nunca. Parecía mucho más viejo, cubierto de tierra y sudor, rengueando. En su chaleco el sudor se mezclaba con sangre.

    Me miró como si me viese por primera vez, me miró largamente, intentando recuperar el aliento. En su mirada había muchas cosas que yo no podía entender, pero que sentía claramente. Poco a poco volvió a andar despacio, sofocado, trató de dar algunos pasos más, me miró y por fin levantó los brazos como los demás.

    No nos fue dado el derecho de enterrar a Abu Utman como él deseaba, pues, cuando le llamaron para confesar lo que sabía y lo que no, oímos una terrible explosión que destruyó la casa, e hizo que el cuerpo de Abu Utman se perdiese en las ruinas.

    A mi madre le contaron, mientras nos llevaban a través de las montañas hacia Jordania, que cuando Abu Utman fue a la barbería, antes de enterrar a su mujer, no trajo solamente la sábana blanca.

  • El Ministerio de Relaciones Exteriores responsabiliza completamente al Gobierno de Israel por las repercusiones de las excavaciones colonialistas en Jerusalén.

    El Ministerio de Relaciones Exteriores responsabiliza completamente al Gobierno de Israel por las repercusiones de las excavaciones colonialistas en Jerusalén.

    22 de junio de 2016

    El Gobierno de Israel continúa empleando todas sus capacidades en la guerra contra Jerusalén Este y la presencia palestina en ella, con el fin de ocuparla y aislarla de los territorios palestinos. Las autoridades israelíes están buscando a través de todas sus órganos de acción, modificar y distorsionar la identidad árabe de la ciudad por medio de la construcción de asentamientos, la ampliación de una gran red de carreteras y el control de las viviendas de los palestinos en el casco antiguo de Jerusalén y los barrios árabes de la ciudad, así como la expulsión de sus habitantes y la demolición de sus casas. Bajo tierra, las autoridades israelíes se encargan de manipular los recursos históricos que demuestran la identidad árabe de Jerusalén, a través de la excavación de una extensa red de túneles, pasadizos, patios y estableciendo sinagogas bajo tierra desde 1967, además de la falsificación y manipulación de reliquias históricas.
    Los medios de comunicación hebreos han confirmado que las excavaciones en el casco antiguo de la ciudad y en las demás zonas palestinas tienen una motivación política que busca un nuevo ajuste a la ideología de extrema derecha en Israel. Desde el año 2007, Israel ha intensificado sus excavaciones bajo el casco antiguo de la ciudad, la Mezquita de Al-Aqsa y la población de Silwán, donde las perforaciones han sufrido un aumento sin precedentes desde la llegada de la extrema derecha al poder en el 2009 y se asocia con el feroz ataque ocupacionista que ha sufrido la Explanada de las Mezquitas, la cual es blanco de los grandes esfuerzos de Israel para dividirla temporal y espacialmente.
    El Ministerio de Relaciones Exteriores condena en los términos más enérgicos las violaciones y crímenes llevados a cabo por Israel en Jerusalén y debe asumir la total responsabilidad de los riesgos de las excavaciones, especialmente el riesgo que corre la vida de los ciudadanos palestinos y sus hogares.
    El Ministerio de Relaciones Exteriores se sorprende por el silencio de la Comunidad Internacional y pide al Consejo de Seguridad de la ONU, actuar rápidamente para detener estas violaciones y obligar a Israel a cumplir las leyes y Convenciones Internacionales, y hace un llamado a la Comunidad Árabe, Cristiana e Islámica para tomar medidas rápidas para proteger a Jerusalén de la ocupación y la invasión de asentamientos, antes de que sea demasiado tarde.

  • Ministerio de Relaciones Exteriores: La ejecución del mártir Badrán es la respuesta de Netanyahu a la adopción de la iniciativa francesa de paz por parte de la Unión Europea.

    Ministerio de Relaciones Exteriores: La ejecución del mártir Badrán es la respuesta de Netanyahu a la adopción de la iniciativa francesa de paz por parte de la Unión Europea.

    21 de junio de 2016

    El Gobierno de Israel continúa rechazando y frustrando todas las iniciativas y esfuerzos internacionales y regionales para reactivar el proceso de paz de manera genuina y seria, a través de los ataques por parte de los colonos fundamentalistas, el ejército israelí y las ejecuciones de civiles que cobran la vida de los miembros de nuestro Pueblo, de todas las edades. El Ministerio de Relaciones Exteriores condena en los términos más enérgicos la ejecución del joven Mahmoud Raafat Mahmoud Badrán de 15 años, en la población de Beit Ur Al-Tahta, después de que las fuerzas israelíes de ocupación dispararan contra un vehículo palestino que transitaba, provocando la muerte de todos sus pasajeros. La cifra de mártires palestinos víctimas de las ejecuciones de civiles por parte de Israel, asciende a 75 desde el comienzo de este año.
    El Ministerio de Relaciones Exteriores confirma que las prácticas del Gobierno de Israel y los continuos delitos contra el Pueblo palestino, son una muestra de las intenciones de Israel con su política de represión racista contra los palestinos, lejos de cualquier perspectiva de negociación para el conflicto palestino-israelí, demostrando una vez más el extremismo del Gobierno del Primer Ministro Netanyahu y de los colonos que día a día aplican las peores formas de terrorismo de Estado organizado en contra de los palestinos.
    El Ministerio de Relaciones Exteriores pide a las Organizaciones de Derechos Humanos en Palestina, en la región y en todo el mundo, documentar rápidamente las circunstancias y detalles de este crimen atroz y presentarlo ante los Tribunales nacionales e internacionales competentes, con el fin de procesar a los criminales y a quienes están detrás de ellos. El Ministerio de Relaciones Exteriores pide también a la Comunidad Internacional salir de su silencio frente a las acciones de Israel, para detener las violaciones al Derecho Internacional Humanitario, los Convenios de Ginebra y hacer que Israel reciba su castigo por tales violaciones.

  • Ministerio de Relaciones Exteriores: Los Tribunales Militares israelíes continúan encubriendo los crímenes de sus soldados.

    Ministerio de Relaciones Exteriores: Los Tribunales Militares israelíes continúan encubriendo los crímenes de sus soldados.

    15 de junio de 2016

    Se ha comprobado que las Autoridades israelíes, su Sistema Judicial y en especial la Fiscalía Militar, han participado en el encubrimiento de los crímenes cometidos por el ejército de Israel y los colonos en contra del Pueblo palestino, permitiendo que los criminales escapen de su castigo al ocultar las pruebas que los involucran y pretendiendo que éstas no son suficientes para judicializarlos.
    Una nueva prueba de la falta de seriedad de las investigaciones israelíes relacionadas con estos casos, se conoció a través de las recomendaciones hechas por el Fiscal Militar a su Jefe de Personal, pidiéndole que cerrara la investigación y argumentara que no existían pruebas suficientes, en el caso relacionado con el Coronel Naria Jeshurun, quien durante la última guerra en la Franja de Gaza, dio órdenes de bombardear una clínica médica en represalia por la muerte de un miembro de su batallón el día antes del bombardeo.
    El Ministerio de Relaciones Exteriores condena en los términos más enérgicos las acciones de Israel, pues comprueban que Israel realiza las investigaciones sólo como formalismos y para mostrarlo ante los medios de comunicación con el fin de escapar de las críticas de la Comunidad Internacional y convencer al mundo de que en Israel hay un Sistema Judicial que se encarga de investigar estos crímenes. El Ministerio de Relaciones Exteriores confirma que tales decisiones animan a los soldados israelíes a cometer más crímenes en contra de los palestinos, pues están seguros de que el Sistema Judicial de Israel los protegerá y librará de cualquier tipo de responsabilidad.
    El Ministerio de Relaciones Exteriores hace un llamado a todas las Organizaciones de Derechos Humanos y a la Corte Penal Internacional, para que hagan un seguimiento a las supuestas investigaciones que realiza Israel frente a dichos crímenes o las que no han sido completadas, así como a la liberación de los responsables y el cierre de los casos sin ninguna investigación.