Categoría: Informes

  • El impacto humanitario del bloqueo de Gaza – Hoja informativa de la Oficina de Coordinación de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (julio 2015)

    El impacto humanitario del bloqueo de Gaza – Hoja informativa de la Oficina de Coordinación de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (julio 2015)

    Hechos claves:

    – En junio de 2007, tras la toma del poder de Gaza por Hamas, Israel impuso un bloqueo terrestre, marítimo y aéreo de la Franja de Gaza.

    – El bloqueo ha reducido el PIB de Gaza en un 50 por ciento (Banco Mundial, 2015).

    – La tasa de desempleo en Gaza durante 2014 fue del 43 por ciento de promedio: la más alta del mundo. Entre los jóvenes, el desempleo alcanza el 60 por ciento (Oficina Central de Estadísticas Palestina, PCBS).

    – Casi el 80 por ciento de la población de Gaza recibe alguna forma de ayuda internacional, siendo la mayor parte ayuda alimenticia.

    – En los primeros cinco meses de 2015, la media diaria de pasos de gazatíes con permisos pertinentes a través del cruce fronterizo de Erez, controlado por los israelíes, fue de 449, más del doble que en el mismo periodo de 2014, pero menos que los 26.000 pasos diarios antes de septiembre de 2000 (segunda intifada).

    – La frontera de Rafah, controlada por Egipto, ha estado permanentemente cerrada, incluso para la ayuda humanitaria, desde el 24 de octubre de 2014, con la excepción de 15 días (hasta mayo de 2015), en que se abrió parcialmente.

    – La frontera de Kerem Shalom es el único paso para mercancías que está operativo en estos momentos; antes de la imposición del bloqueo había cuatro.

    – Israel define los materiales básicos de construcción (grava, barras de acero y cemento), junto con una amplia gama de piezas de repuesto, equipos informáticos y vehículos, como artículos de “doble uso”, restringiendo su importación.

    – Hasta el momento, ha entrado en Gaza menos del 1 por ciento de los materiales de construcción requeridos para reconstruir las casas destruidas y dañadas durante las hostilidades, así como para abordar las necesidades derivadas del crecimiento demográfico natural (datos de Shelter Cluster, junio de 2015).

    – En los primeros cinco meses de 2015, salieron de Gaza vía Israel 408 camiones de transporte de mercancías, lo que supone cinco veces más que el transporte habido en el mismo periodo de 2014 (83 camiones), pero solo el 7 por ciento del volumen exportado en el periodo equivalente de 2007, antes de la imposición del bloqueo (5.451 camiones).

    – El acceso a las áreas que están a varios centenares de metros de distancia de la valla israelí que rodea Gaza es extremadamente peligroso o está directamente prohibido, impidiendo u obstaculizando las actividades agrícolas.

    – A los pescadores de Gaza se les impide faenar a menos de una tercera parte de las áreas de pesca acordadas en los Acuerdos de Oslo: en estos momentos, el límite está en las seis millas náuticas, mientras que en dichos acuerdos se estableció en 20 millas náuticas.

    1.- 1,8 millones de palestinos están “encerrados” en Gaza y se les niega incluso el libre acceso al resto de los territorios palestinos ocupados y al mundo exterior. Las restricciones a los movimientos de las personas impuestas por Israel desde comienzos de los años 90, e intensificadas en junio de 2007, alegando razones de seguridad, han afectado gravemente a las condiciones de vida en Gaza y han fragmentado los territorios palestinos ocupados, así como su tejido económico y social. En los últimos meses, las autoridades israelíes han aumentado de forma significativa el número de permisos de salida emitidos para los palestinos; sin embargo, son una pequeña minoría quienes pueden obtener esos permisos: principalmente, personas enfermas, empresarios/as y personal de organizaciones internacionales. El aislamiento de Gaza se ha visto exacerbado por las restricciones impuestas por las autoridades egipcias en la frontera de Rafah.

    2.- Las restricciones de larga duración impuestas por Israel han afectado gravemente a la economía de Gaza, provocando elevados niveles de desempleo, inseguridad alimentaria y dependencia de la ayuda exterior. Algunas de estas restricciones son las impuestas a la transferencia de mercancías a Cisjordania e Israel; a las importaciones de “artículos de doble uso”, y al acceso de las personas a sus tierras de cultivo y a las zonas de pesca. Las autoridades israelíes han suavizado recientemente algunas de estas limitaciones, pero las restricciones fundamentales siguen en vigor, impidiendo la mejora de la economía. En su lugar, tenemos la destrucción de activos económicos durante las hostilidades, la grave escasez de electricidad y la incapacidad del gobierno palestino de consenso nacional para asumir efectivamente funciones gubernamentales en Gaza, debido a las divisiones internas.

    3.- Las restricciones israelíes sobre las importaciones de materiales básicos de construcción y equipos han deteriorado de forma importante la calidad de los servicios básicos y ha impedido la reconstrucción y reparación de casas. El acceso limitado a estos materiales desde 2007 ha impedido o retrasado la construcción, reparación y mejora de las viviendas e infraestructuras, tareas necesarias para afrontar el rápido crecimiento de la población y la devastación causada por los reiterados ataques. Esto ha deteriorado la calidad de la atención sanitaria, la educación y los servicios de agua y saneamiento disponibles en Gaza, además de prolongar el desplazamiento de aquellas personas que perdieron sus hogares. Aunque las restricciones sobre las importaciones siguen en vigor, tras el alto el fuego de agosto de 2014, se creó provisionalmente el Mecanismo para la Reconstrucción de Gaza (GRM), que permite la entrada controlada de los materiales sobre los que pesan las restricciones israelíes, lo cual ha producido un aumento importante en la importación de dichos materiales.

    4.- Como potencia ocupante, Israel debe levantar el bloqueo, que impide la realización de una amplia gama de derechos humanos de los palestinos de Gaza. El Secretario General de la ONU ha declarado que el bloqueo y las restricciones que le acompañan contravienen el artículo 33 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe los castigos colectivos. Aunque las recientes medidas de flexibilización de las restricciones son bienvenidas, es de suma importancia el levantamiento total del bloqueo para detener el continuo deterioro de las condiciones de vida de Gaza e impedir un nuevo ciclo de violencia.

    Informe completo


    Fuente: OCHA / Traducción: Javier Villate en el Blog Disenso

  • Informe sobre las condiciones de los presos palestinos en las cárceles de la ocupación israelí

     

    Informe sobre las condiciones de los presos palestinos en las cárceles de la ocupación israelí

     

    Desde el comienzo de la ocupación israelí del Territorio Palestino en 1967, más de 850.000 ciudadanos palestinos han sido detenidos. Entre ellos, 15.000  mujeres y decenas de miles de niños.

    Desde el año 2000 hasta este día, más de 85.000 casos de detenciones han sido registrados. Entre ellos más de 10.000 son niños (menores de 18 años) y aproximadamente 1.200 son mujeres, más de  65 ministros o miembros del Consejo Legislativo Palestino y más de 24.000 bajo detenciones administrativas[1] que pueden renovarse varias veces.

    La detención de los palestinos no está restringida a una categoría o estrato específico. Incluye a todos los estratos y categorías de la sociedad palestina (niños, jóvenes, ancianos, mujeres, madres, esposas, enfermos, discapacitados, trabajadores, académicos, miembros del Consejo Legislativo, Ministros, dirigentes políticos, sindicales, estudiantes universitarios y secundarios, escritores y artistas).

    Las detenciones son acompañadas y seguidas de numerosas violaciones al derecho internacional, como ser los métodos, lugar y condiciones de la detención, torturas y métodos utilizados para extraer confesiones. Conforme a los hechos y los testimonios de detenidos, 100% de aquellos que tuvieron la experiencia de ser detenidos o arrestados aseguraron que sufrieron algún tipo de tortura física o psicológica, abuso e insultos ante otras personas o miembros de su familia, y la mayoría sufrió varias de ellas.

    Durante los últimos cuatro años, ha comenzado a quedar claro que los niños palestinos son objetivos de detenciones. Se registraron más de 3.755 casos de detenciones a niños, de los cuales 1.266 ocurrieron durante 2014. Durante el primer trimestre del año en curso, más de 200 casos de detenciones a niños han sido registrados sin consideración a su edad o debilidad física y sin atender a sus necesidades básicas. Han sido tratados duramente, torturados, sus derechos humanitarios básicos negados, sentenciados y condenados a prisión, multados y confinados en sus hogares. Más de 95% de los niños liberados de las cárceles aseguran que han sufrido torturas y maltrato durante el interrogatorio y la detención. Estas acciones suponen una amenaza real a la niñez palestina y su futuro.

     

    Detenidos en números

    Más de 6.500 presos políticos palestinos se encuentran aún en las cárceles de la ocupación israelí. Entre ellos:

    478 Condenados a cadena perpetua una o varias veces
    21 Mujeres (2 menores de edad)
    200 Niños menores de 18 años
    480 Detención administrativa
    16 Diputados y dos ex ministros
    1500 Enfermos sufriendo diferentes tipos de enfermedades (80 en grave estado)
    30 Detenidos previos a los Acuerdos de Oslo (con más de 20 años en las cárceles de la ocupación israelíes)
    16 Presos veteranos, pasaron más de 25 años en la cárcel, tal como Karim Younis y Maher Younis que pasaron 33 años continuos allí.
    85 Liberados por el Acuerdo Shaleet y detenidos nuevamente. 65 de ellos están todavía en prisión a pesar de haber cumplido condenas de 20 años.

    Los presos políticos palestinos están distribuidos en 22 cárceles y centros de detención israelíes, las más destacadas son Nafha, Remon, Asqalan, Beir Sabee, Hadareem, Jalbou, Shata, Ramlah, Damoun , Hasharoon, Hadarim, Naqab, Ofar y Majedo.

     

    Presas

    Durante el proceso de detención, las presas palestinas son expuestas a golpes, insultos, humillaciones y desconsideración. No son informadas de su destino durante su traslado a la prisión. Durante el interrogatorio y la investigación, son expuestas a amenazas, intimidaciones, maltratos y golpizas.

    El sufrimiento continúa a través del aislamiento, la negación de las visitas familiares, confiscación de productos adquiridos en la cantina del establecimiento, inspecciones provocativas, negación a tratamientos y educación. A siete detenidas se les niega encontrarse, visitar o comunicarse con sus esposos o hermanos presos en otras cárceles.

    Detenidos enfermos

    Más de 1.500 presos políticos palestinos en las cárceles de la ocupación israelí sufren diferentes enfermedades por las duras condiciones de vida, desnutrición, la contaminación, el trato cruel, la mala atención médica y la negligencia médica. Dieciséis de ellos se encuentran casi de forma permanentemente en el llamado hospital de la prisión “Al-Ramlah” en duras condiciones, sufriendo enfermedades graves (lisiados, con necesidad de intervenciones quirúrgicas, y al mismo tiempo se les prohíbe a médicos de afuera visitar a los enfermos y presentar el debido tratamiento). Asimismo, hay más de 80 casos que padecen de enfermedades crónicas, y 25 de los presos enfermos sufren cáncer y hay docenas de discapacitados mentales y físicos.

    Muchos de los presos sufren enfermedades tanto físicas como psicológicas por las condiciones de vida insalubres, propagación de insectos, desnutrición, falta de higiene, poca ventilación, humedad, poca iluminación, hacinamiento, heridas durante la detención y golpes en las heridas para forzar confesiones. Las enfermedades más extendidas en las prisiones son las enfermedades de la piel, infecciones respiratorias, úlceras, tumores cancerígenos, insuficiencia renal, hernias de disco y de médula espinal, reumatología, presión arterial, diabetes, discapacidad visual, problemas dentales y enfermedades psicológicas. Los cuerpos de los presos enfermos se han convertido en campos de prueba para la práctica de médicos israelíes y compañías farmacéuticas.

     

    Detención Administrativa

    La detención administrativa es el enemigo desconocido de los presos palestinos. Es castigo sin cargos. Ella implica la detención sin juicio, sin el derecho a la defensa por parte de un abogado o la auto-defensa por falta de evidencia incriminatoria, y está basada en la llamado “archivo secreto” provisto por la agencia de inteligencia de la ocupación israelí.

    El tiempo de detención administrativa va desde uno a seis meses. Es emitida por jefes militares en el territorio ocupado palestino, basadas arbitrariamente en órdenes militares. En muchos casos, la detención administrativa puede ser renovada varias veces y muchas de ellas llegan a diez. En ese caso, las víctimas (hombres o mujeres, jóvenes o viejos) pueden llegar a pasar más de cinco años en prisión sin cargos y juicio basado en el “archivo secreto”. La mayoría de los palestinos objetivo de detenciones administrativas son médicos, ingenieros, profesores universitarios, periodistas, diputados del Consejo Legislativo.

     

    Mártires detenidos

    Muchos de los presos palestinos murieron en las cárceles de la ocupación israelíes como resultado de las duras y crueles condiciones en las que vivieron, como torturas, negligencia médica, aislamiento, disparos y las agresiones nocturnas a las habitaciones con gases. De acuerdo a los casos documentados en el registro de la Comisión de Presos y ex – Presos, 206 de los presos fueron asesinados luego de su arresto desde 1967. El último caso registrado es el del mártir Raed Aljabari de Hebrón. La causa de muerte de los mártires es como sigue: 71 por torturas, 54 como resultado de negligencia médica, 74 asesinados deliberadamente luego de la detención, 7 por disparos directos de soldados dentro de la celda. Además de decenas de presos que fueron martirizados heredados de las cárceles, tal como: Hayel Abu Zeid, Murad Abu Sakut, Fayez Zaidat, Ashraf Abu Tharea,  Zakariya Issa entre otros.

     

    El poder judicial israelí

    El poder judicial israelí implementa las leyes militares israelíes en violación al derecho internacional. Ello afecta la imparcialidad del procedimiento legal. La legislación israelí no incluye leyes condenatorias de los crímenes de guerra o de lesa humanidad.

    El poder judicial discrimina a los ciudadanos palestinos al dictar las sentencias en relación a los ciudadanos israelíes. La Suprema Corte de Justicia desechó miles de quejas presentadas por  presos y abogados en representación de detenidos que sufrieron torturas y malos tratos durante la detención. El poder judicial israelí no ha condenado a ningún oficial israelí de la agencia de inteligencia que haya cometido crímenes de lesa humanidad o asesinado a palestinos durante una detención.

    Durante el año 2014, el gobierno israelí se concentró en emitir y aprobar nuevas leyes en el parlamento; medidas legislativas arbitrarias contra los prisioneros como las siguientes:

    • Ley de alimentación por la fuerza a los prisioneros en huelga de hambre
    • Ley de evitar la amnistía para prisioneros
    • Ley del combatiente ilegal
    • Aumento de las penas para niños a 20 años de prisión
    • La privación de la educación secundaria y terciaria para los prisioneros
    • Detención de niños menores de 18 años
    • El uso de la tortura bajo el pretexto de riesgos de seguridad
    • Imposición de fianzas y compensaciones financieras a los prisioneros

     

    Derecho internacional

    La ocupación israelí no reconoce la implementación de la tercera y cuarta convenciones de Ginebra sobre los presos. Trata a los prisioneros políticos palestinos como terroristas y criminales y les implementa sus leyes militares internas. Estas leyes privaron a los presos de sus derechos básicos y quitaron la legitimidad de su lucha contra la ocupación aprobada por resoluciones de las Naciones Unidas.

    Contrariamente a la Cuarta Convención de Ginebra, Israel aún mantiene a prisioneros palestinos en prisiones dentro de Israel a los que priva de las visitas familiares, de ropa de abrigo durante el invierno, el acceso a libros, imposición de castigos individuales y colectivos como la compra de objetos necesarios para cubrir las necesidades básicas.

    Por último, Palestina, como Estado reconocido por las Naciones Unidas, se ha incorporado a numerosas convenciones y tratados internacionales. En particular, las cuatro Convenciones de Ginebra y la Corte Penal Internacional. Por ello, se ha hecho necesario llamar a las Altas Partes Contratantes a la Convención de Ginebra a reunirse y obligar a Israel a implementar estos acuerdos en el territorio palestino ocupado y a los presos. Es importante tomar las medidas legales necesarias y activar las herramientas del derecho internacional para procesar a los israelíes en relación a las violaciones cometidas contra prisioneros.

    Israel no puede permanecer como un Estado por encima de la ley, violando los derechos de los prisioneros y las convenciones humanitarias internacionales. El tema de los prisioneros es una cuestión humanitaria de justicia. Hay responsabilidad internacional de exigir a Israel que respete el derecho humanitario internacional en el trato a los prisioneros.

    A nivel político, el tema de los prisioneros ocupa un lugar importante en la sociedad palestina relacionado con los derechos y la lucha legítima por la libertad, dignidad y auto-determinación. Cualquier paz normal y genuina en la región debe incluir la liberación de los prisioneros como parte de una solución o acuerdo político y estabilidad en la región.

    El gobierno de Israel debe hacerse responsable de detener las negociaciones políticas a fines de 2013 luego de negar la liberación de la tercera grupo de prisioneros detenidos antes de los Acuerdos de Oslo, y de esta manera no adherir a los acuerdos en ese punto, además de continuar construyendo asentamientos en Cisjordania y Jerusalén.

    [1] La detención administrativa implica la detención sin juicio, sin el derecho a la defensa por parte de un abogado o la auto-defensa por falta de evidencia incriminatoria, y está basada en la llamado “archivo secreto” provisto por la agencia de inteligencia de la ocupación israelí.

     

  • Human Rights Watch: 1.000 niños palestinos son explotados en los asentamientos ilegales de la ocupación israelí

    Human Rights Watch: 1.000 niños palestinos son explotados en los asentamientos ilegales de la ocupación israelí

    Unos 1.000 niños palestinos están siendo explotados en las granjas de colonos israelíes en  Cisjordania ocupada, según un informe (INGLÉS) de Human Rights Watch (HRW).

    Estos niños están son obligados a llevar cargas pesadas y manipular pesticidas sin protección adecuada y reciben alrededor de la mitad del salario mínimo legal.

    Los niños no tienen prácticamente opción y deben aceptar estos trabajos en los asentamientos para ayudar a sus familias a sobrevivir ya que las políticas de Israel ha dejado a muchas familias palestinas en la pobreza.

    En algunos casos, las granjas de los colonos han sido construidas en las tierras robadas a los mismos pueblos de los niños.

    Todos los asentamientos en Cisjordania son ilegales bajo la Cuarta Convención de Ginebra. Mientras que el trabajo infantil viola derechos consagrados en una serie de acuerdos internacionales.

    Aunque Estados Unidos y la Unión Europea adhieren nominalmente al derecho internacional, no han puesto restricciones a las importaciones de productos de los asentamientos israelíes con trabajo infantil.

    HRW entrevistó a 38 niños palestinos y 12 adultos que trabajan en granjas de colonos en el Valle del Jordán.

    Mientras que la edad mínima para trabajar en Israel es de 15 años, muchos niños comienzan a trabajar a los 13 o 14. Incluso menores de esa edad trabajan media jornada. Algunos niños contaron a HRW cómo son presionados a trabajar sin descansos. Un niño de 15 años que debió abandonar la escuela contó que los supervisores estaban siempre gritándole «trabajá más rápido, sos muy lento». El chico dijo además que no se permite a los trabajadores sentarse mientras recolectan uvas y ajíes.

    Los niños palestinos entrevistados por HRW ganan alrededor de 10 shekels (2,70 usd) o sea un tercio del salario mínimo legal.

    Químicos peligrosos

    La mayoría de los entrevistados contaron a HRW que fumigan las plantaciones dos veces por semana. Sólo dos de ellos eran provistos de máscaras, protección para los ojos y guantes. Los menores haciendo este tipo de trabajo dijeron sufrir de mareos, náuseas, irritación en los ojos y erupciones cutáneas.

    Un chico de 14 años dijo que otros trabajadores a veces «fumigan los ajíes mientras los estoy recogiendo. Nos dan guantes pero no máscaras». Algunos de estos pesticidas contienen neurotoxinas que dañan severamente los tejidos nerviosos, según HRW. Uno de ellos es el Alzodef, prohibido en la UE por los riesgos a la salud que supone.

    Forzados a llevar cargas pesadas

    El trabajo en las granjas incluye el traslado de cargas pesadas. Por ejemplo, cajas con ajíes que pueden pesar hasta 20 kilos.

    Un chico de 13 años contó a HRW que su trabajo consiste en cortar ajíes, ponerlos en cajas y cargarlas. Las cajas son pesadas y sufre de dolores en sus brazos y espalda. «Al principio arrastraba las cajas pero luego el supervisor me dijo que debía cargarlas», dijo el chico.

    Yusef, de 18 años, dijo que sufre de dolor de espalda crónico debido a las pesadas cargas que debe transportar. Saleh, de 15 años, dijo tener los hombros entumecidos por cargar un bidón de 15 litros para fumigar, que debe recargar cada media hora unas 15 veces en total.

    Las normativas israelíes para el trabajo infantil prohíben a los menores de 18 años hacer trabajos que incluyan cargar un peso mayor a 12.5 kilos para chicos y 8 para chicas.

    Los menores palestinos trabajando en granjas de los asentamientos deben también  ejecutar tareas peligrosas.

    Un chico de 15 años tuvo que subir a una escalera de 2 a 3 metros para recolectar dátiles. «Los árboles de dátiles tienen muchas espinas, una vez me corté y no pude trabajar por un mes», dijo a HRW. No recibió ningún tipo de compensación «porque si no trabajás, no cobrás. Si voy al doctor, tengo que pagarlo de mi bolsillo».

    Los exportadores israelíes mezclan los productos de los asentamientos con aquellos de su territorio en las cargas a la UE. Todas las organizaciones de agricultores palestinos llamaron a tomar acciones para terminar con las exportaciones de los asentamientos ilegales.

  • Amnistía Internacional denuncia crímenes de guerra en Gaza y ocupación de Israel en ‪‎Palestina

    Amnistía Internacional denuncia crímenes de guerra en Gaza y ocupación de Israel en ‪‎Palestina

    Londres, (EFE).- El Ejército israelí cometió “crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos” en la Franja de Gaza durante una ofensiva militar del año pasado en la que murieron 1.500 civiles y mantuvo la ocupación en Cisjordania, según el informe de Amnistía Internacional (AI) difundido hoy en Londres.

    El dossier de AI sobre los derechos humanos en el mundo denuncia que durante 2014 Israel continuó su férreo bloqueo a Gaza (impuesto en 2007), lo que supuso “un castigo colectivo a sus 1,8 millones de habitantes” y en Cisjordania prosiguió la construcción de la valla/muro y los “asentamientos ilegales”.

    La operación “Margen Protector”, que Israel declaró haber lanzado el 8 de julio contra Gaza por el aumento de los disparos de cohetes de grupos armados palestinos contra territorio israelí, “mató a más de 2.000 gazatíes, entre ellos más de 1.500 civiles, de los que unos 539 eran niños”, según el informe.

    AI califica de “ataques desproporcionados e indiscriminados contra zonas civiles dénsamente pobladas”, algunas de las operaciones que efectuó durante los 50 días de ofensiva militar israelí que también ocasionó miles de heridos, 110.000 desplazados internos y “miles de viviendas” destruidas.

    Dentro de esos ataques AI incluyó los realizados contra “escuelas que ofrecían refugio a civiles y contra otros edificios civiles que, según las fuerzas israelíes, Hamás usaba como centros de mando o para almacenar o disparar cohetes”.

    AI documenta ocho casos de ataques a viviendas habitadas palestinas, hospitales y “trabajadores de ambulancias que intentaban socorrer a los heridos o rescatar los cadáveres”.

    Las tensiones habían reavivado el conflicto en julio, tras el homicidio de al menos 15 palestinos a manos de las fuerzas israelíes desde el comienzo del año, el secuestro y el homicidio de tres adolescentes israelíes en Cisjordania, perpetrados por palestinos afiliados a Hamás, y el homicidio de un joven palestino a manos de israelíes como represalia.

    A su vez, los proyectiles lanzados por los milicianos palestinos “mataron a seis civiles, entre ellos un niño, e hirieron a decenas” en Israel, recuerda AI.

    En Cisjordania, el Ejército israelí mantuvo “restricciones opresivas de la libertad de circulación de la población palestina”, promovió los “asentamientos ilegales” y permitió a los colonos israelíes atacar a la población palestina “con impunidad casi absoluta”.

    Arrestó a miles de palestinos, algunos de los cuales denunciaron haber sido torturados, mantuvo bajo detención administrativa sin juicio a alrededor de 500 y demolió, como medida punitiva, viviendas de familiares de palestinos que habían efectuado ataques contra israelíes.

    En Israel, las autoridades encarcelaron a al menos seis objetores de conciencia israelíes por negarse a cumplir el servicio militar obligatorio.

    Y “siguieron negando el acceso a procedimientos justos para la determinación de la condición de refugiado a los ciudadanos eritreos y sudaneses, que representaban más del 90 % de los 47.000 africanos solicitantes de asilo en Israel.

    Al concluir el año, tan solo dos eritreos y a ningún sudanés habían obtenido el estatuto de refugiado.

  • DCI-Palestine: La cultura de la impunidad: niños palestinos asesinados en manos del ejército israelí.

    DCI-Palestine: La cultura de la impunidad: niños palestinos asesinados en manos del ejército israelí.

    Ramallah, 28 de enero de 2015 – Según los relatos de testigos, en los últimos meses 11 niños palestinos han sido asesinados por soldados israelíes. De acuerdo a expertos en derechos humanos, ello revela un patrón de fuerza letal sin freno basado en una cultura de impunidad entre los soldados israelíes y sus superiores.

    «Se dispara a los niños en circunstancias que fracasan en presentarse como justificadoras del uso de la fuerza letal bajo las propias pautas del ejército israelí, y aún así ningún soldado es responsabilizado por ello», dijo Brad Paker, abogado y portavoz internacional de Defense for Children International Palestine (DCI-Palestine). «Nadie es responsabilizado por violar las normas y mucho menos por la conducta letal actual».

    Ello, dice Parker, explica una tendencia que su organización ha estado siguiendo por más de una década, DCI-Palestine contabiliza los decesos infantiles desde el año 2.000 en 1.890, todos ellos resultado de la presencia militar y de los colonos en los Territorios Ocupados.

    La cifra incluye 471 casos documentados de niños asesinados durante el último ataque israelí a la Franja de Gaza en julio y agosto pasados, número que que Parker dice seguramente se incrementará con otros casos que están siendo verificados por DCI-Palestine.

    Impunidad:

    De los 11 casos documentados por DCI-Palestine de muertes infantiles en 2014, sólo uno fue investigado y procesado. Un policía de frontera israelí fue arrestado por homicidio en relación al disparo sufrido por Nadeem Nawara durante una protesta conmemorativa del aniversario de la Nakba el 15 de mayo.

    Una investigación -sobre el asesinato de Yousef Shawamra (foto) el 19 de marzo- no adjudicaron responsabilidad por conducta criminal a los soldados israelíes; un desenlace recurrente de los procedimientos militares israelíes luego de un disparo mortal.

    «La impunidad sistemática garantiza que los soldados israelíes no serán castigados incluso en casos de conducta letal», dijo Parker. «El hecho de que haya cada vez más casos de niños asesinados con munición viva sugiere que el ejército se desentiende de las acciones de sus soldados».

    En septiembre, la destacada organización de derechos humanos israelí B´Tselem anunció que se había negado a compartir los archivos de casos de Gaza con el Abogado General del Ejército Israelí, citando una historia de «blanqueo» como resultado de investigaciones que no son «supervisadas por nadie por fuera de las fuerzas armadas».

    Objetivos:

    «Lo impactante de estas muertes», señala Parker, «es que todas ellas involucran disparos letales a los cuerpos de esos niños, la mayoría de ellos efectuados por soldados israelíes que disparan sin ser vistos donde los niños no representan ningún peligro mortal para ellos».

    El caso de Shawamra es ejemplo de ello. De acuerdo a la declaración hecha por un amigo de él a DCI-Palestine, el niño fue asesinado mientras arrancaba plantas silvestres cerca de una valla fronteriza cerca de su casa en Hebrón. Luego de oír tres disparos, los amigos se escudaron tras un arrollo seco.

    Cuando Yousef se levantó y trató de correr hacia su pueblo, su amigo «escuchó dos disparos y vio a Yousef caer cerca de la valla». Cuando se acercó a él, Muntaser escuchó a un soldado israelí gritarle «Dejalo, o te disparo a vos también».

    «Miré a mi alrededor y vi a seis soldados entre los olivos a unos 70 metros al oeste», dijo Muntaser. «Uno de ellos me golpeó en la espalda con la culata de su rifle, me pateó, y me ordenó acostarme al lado de Yousef».

    Muntaser tuvo luego que afrontar un interrogatorio de tres horas, durante el cual no tenía idea si su amigo había muerto por las heridas en su espina dorsal y estómago, de a cuerdo a su declaración.

    Amenaza directa:

    El caso de Shawamra demuestra la falsedad del argumento de que los niños palestinos son asesinados por participar en actos «violentos» contra los militares israelíes.

    Por ejemplo, Khalil Mohammad Ahmad al-Anati de diez años, del campo de refugiados Fawwar en Hebrón, fue asesinado a unos metros de su casa por soldados que hacían guardia en un camión de la compañía de agua que había ido a dar servicio a una planta cerca de un asentamiento ilegal allí. Khalil había salido a jugar.

    Aunque 8 de los 10 asesinatos documentados antes de la Operación Borde Protector involucraron niños que, o bien estaban participando o estaban cerca de una protesta, ninguna ameritaba el uso de fuerza letal según las normativas de las fuerzas israelíes, reiteró Parker.

    Por ejemplo, Orwa Khaleq, de 14 años, fue asesinado cerca de enfrentamientos habituales que se dan los días viernes a la entrada del barrio palestino de Silwad, fuera de Ramallah. A pesar de encontrarse a unos 20 metros de la carretera de los colonos, para evitar el lugar de los mayores enfrentamientos, Orwa fue alcanzado por un disparo de un soldado israelí.

    «Lo más importante», dice Parker, «es que la ocupación militar israelí amenaza directamente la vida de los niños palestinos. Hasta que los soldados israelíes no sean responsabilizados por sus acciones, más niños serán asesinados».

    Fuente: DCI-Palestine

    http://www.dci-palestine.org/

  • Human Rights Watch:Israel: Basta ya de punitivas demoliciones de viviendas

    Human Rights Watch:Israel: Basta ya de punitivas demoliciones de viviendas

    Human Rights Watch, 21/11/2014

    Israel: Basta ya de punitivas demoliciones de viviendas

    Esta política equivale a un castigo colectivo, potencial Crimen de Guerra

    22 DE NOVIEMBRE 2014

    (Jerusalén) – Israel debe establecer un cese inmediato de su política de demolición de las casas de las familias de palestinos sospechosos de llevar a cabo ataques contra israelíes. La política, que según los funcionarios israelíes es disuasoria, castiga deliberadamente e ilegalmente a personas que no están acusadas ​​por ningún delito. Cuando se lleva a cabo en un territorio ocupado, incluida Jerusalén Este, equivale a un castigo colectivo, que es un crimen de guerra.

    En al menos cinco ocasiones en 2014, las autoridades israelíes han demolido o clausurado los hogares familiares de palestinos sospechosos de matar israelíes, dejando a decenas de personas sin hogar. El 19 de noviembre de 2014, las fuerzas israelíes utilizaron explosivos para destruir la casa de la familia de un hombre de Jerusalén Oriental que atropelló y mató a una niña e hirió mortalmente a una mujer el 22 de octubre. Las autoridades israelíes han dicho que van a demoler siete hogares más de familiares de palestinos sospechosos de matar a israelíes, entre ellos cinco viviendas en Jerusalén Este.
    «Las demoliciones de casas como punición son descaradamente ilegales». Dijo Joe Stork, subdirector de Medio Oriente, y África del Note. «Israel debe procesar, condenar y castigar a los criminales, y no llevar a cabo la destrucción vengativa que perjudica a familias enteras.»

    El ejército israelí puso fin a una anterior política de demoliciones punitivas de viviendas en 1998, pero la reinstauró después del comienzo de la segunda Intifada palestina en 2000. De 2000 a 2005 las fuerzas israelíes destruyeron, a modo de castigo, más de 650 viviendas palestinas, desplazando a más de 4.000 personas, según datos relevados por B’Tselem, una organización israelí de derechos humanos. En 2009, las fuerzas israelíes punitivamente demolieron y clausuraron las casas de familias de palestinos que mataron a israelíes.

    Tras el más reciente ataque contra los israelíes, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró el 18 de noviembre que había «ordenado la demolición de las casas» de dos hombres a quienes llamó «animales humanos» que ese día habían matado a cinco civiles durante un ataque a una sinagoga: los rabinos Aryeh Kupinsky, Kalman Levine, Moshe Twersky, y Avraham Shmuel Goldberg, y el oficial de policía Zidan Saif. Las fuerzas israelíes respondieron al ataque matando a los asaltantes, los primos Uday y Ghassan Abu Jamal, de Jerusalén Este. Human Rights Watch condenó el ataque, del cual un grupo armado palestino se atribuyó la responsabilidad.

    El 18 de noviembre las fuerzas israelíes detuvieron a 10 de los familiares de los hombres y 8 de ellos fueron liberados  al día siguiente, según dijeron a HRW, funcionarios de la Asociación Addameer para la defensa de los derechos de los prisioneros palestinos.

    Portavoces israelíes sostienen que bajo la ley israelí, las familias palestinas pueden oponerse a las órdenes de las demoliciones punitivas  dentro de las 48 horas y luego apelar a la Corte Suprema de Israel. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Israel se ha negado a aplicar la prohibición absoluta en el derecho internacional consuetudinario contra el castigo colectivo a la población civil en territorio ocupado cuando dictaminó sobre peticiones contra las demoliciones punitivas de viviendas en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, en lugar de esto reclaman que las demoliciones podrían ser justificadas como «proporcionadas» si compensan la necesidad de disuadir a otros palestinos de llevar a cabo ataques. El ejército suspendió las demoliciones punitivas en 2005 por recomendación de un estudio realizado por una comisión militar que determinó que la política no hizo nada para impedir los ataques palestinos contra israelíes.

    El 7 de agosto, el tribunal rechazó una apelación de HaMoked, un grupo de derechos humanos israelí que citó la prohibición del derecho internacional contra la demolición punitiva planificada. El tribunal dictaminó que esas demoliciones eran una forma legal de «disuasión» bajo la Reglamentación (de emergencia) de la  Defensa Británica de 1945, que Israel lo incorporó en su legislación. Asimismo, los peticionarios argumentaron que la aplicación de los reglamentos de Israel es discriminatoria, ya que las fuerzas israelíes no han destruido las casas familiares de israelíes que mataron a palestinos. El veredicto declaró que el ultimo fenómeno era «extremadamente excepcional» y dictaminó que los peticionarios no habían demostrado que los militares habían discriminado en determinar cuáles casas debían ser  demolidas, lo cual «está situado en el corazón de [su] criterio».
    El 30 de junio, en la ciudad cisjordana de Hebrón, el ejército israelí detonó explosivos en las casas familiares de dos hombres sospechosos del secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes el 11 de junio.

     

    El 18 de agosto las fuerzas militares destruyeron por completo las dos casas, y clausuraron la de un tercer sospechoso, dejándola inhabitable. El 2 de julio, en Cisjordania, los militares utilizaron explosivos para destruir la casa de un palestino acusado de matar a un oficial de seguridad israelí en 2013. En total, las acciones militares desplazaron 29 residentes de los cuatro hogares, según datos de la ONU.

    Un portavoz israelí, Mark Regev, contó a The New York Times el 19 de noviembre que las demoliciones de las casas de familias de palestinos que atacaron a israelíes son procedimientos necesarios para contrarrestar «una cultura de apoyo dentro de la sociedad palestina» a este tipo de ataques, incluido el apoyo financiero a las familias de los atacantes. Sin embargo, el derecho internacional prohíbe en absoluto los castigos colectivos, incluyendo el daño intencional a los familiares de los delincuentes. Por otra parte, el informe militar israelí de 2005 señaló que las demoliciones punitivas de viviendas aumentaron la hostilidad hacia Israel. Justificando el castigo de las personas que no son responsables de un acto criminal, sino sólo porque podrían «apoyar», esto sentaría un precedente peligroso que podría volverse en contra de los israelíes.
    El derecho internacional aplicable a los territorios ocupados ha prohibido el castigo colectivo desde, por lo menos, los Reglamentos de La Haya de 1899. Los tribunales de todo el mundo han considerado la imposición de castigos colectivos como un crimen de guerra.

    «El primer ministro Netanyahu debe rechazar la política de demolición de viviendas punitivas», dijo Stork. «Es un principio básico del derecho que una persona no debe ser castigada por el crimen de otro.»