Categoría: Cultura

  • Cortometraje ‪‎palestino‬ nominado al Oscar

    Cortometraje ‪‎palestino‬ nominado al Oscar

    El corto palestino «Ave María» ha sido nominado en la categoría Mejor cortometraje de ficción en los Oscars 2016.

    «Ave María», dirigido por Basil Jalil, con la participación de Maria Zreik, Huda Al-Imam, Maya Koren, Shady Srour y Ruth Farhi, cuenta la historia del encuentro de un grupo de monjas palestinas y una familia de colonos judíos en Cisjordania.

    Las monjas del convento «Hermanas de la piedad», ubicado en el medio de un descampado de Cisjordania pasan sus días en silencio y rezando hasta que una familia de colonos religiosos chocan su auto en una de las paredes del convento.

    El «sabbath» se acerca y deben volver a casa urgentemente ya que, según las leyes del «sabbath», los israelíes no pueden usar un teléfono para pedir ayuda, y las monjas han hecho un voto de silencio. Juntos, deberán llegar a un plan para salir de la situación.

    Fuente: Medium.com

  • Ismail Shammout, con la patria en el pincel.

    Ismail Shammout, con la patria en el pincel.

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      Biografía

    1930 Nace en la ciudad de Lod, Palestina.

     1948 Debe abandonar a la fuerza su ciudad refugiarse en el campamento    de Jan Younes, en la Franja de Gaza.

      1950 Comienza sus estudios en la Facultad de Bellas Artes en El Cairo,  Egipto.

     1953 El 29 de julio realiza su primera exposición en la ciudad de Gaza, la primera exposición realizada por un artista palestino en Palestina.

     1954 Inaugura una gran exposición en El Cairo con la participación de la artista palestina Tamam Aref al-Akhal, en ese entonces su amiga, y luego su esposa. La exposición fue patrocinada e inaugurada por el entonces presidente de egipto, Gamal Abdel Nasser el 21 de julio de 1954. Ese mismo año se muda a Italia para unirse a la Academia de Bellas Artes en Roma.

    1956 Se muda a Beirut, Líbano, donde trabaja en diversos emprendimientos artísticos y culturales.

    1959 Se casa con la artista palestina Tamam al-Akhal

    1965 Se une a la Organización por la Liberación de Palestina (OLP) como Director de las Artes y Cultura Nacional.

    1969 Es elegido como Secretario General del Sindicato de Artistas Palestinos.

    1971 Es elegido como Primer Secretario General del SIndicato de Artistas Árabes.

    1983 Se muda de Beirut a Kuwait con su familia luego de la agresión israelí a la OLP en Líbano.

    1992 Se muda a Colonia, Alemania, luego de la guerra del Golfo.

    1994 Se asienta en Amman, Jordania, hasta su fallecimiento en 2006.

    Publicaciones de Ismail Shammout:

    «El joven artista», Beirut, 1975.

    «Palestina, historia política ilustrada», Beirut, 1972.

    «Arte nacional palestino», Beirut, 1978.

    «Palestina en perspectiva», Beirut, 1978.

    «Arte en Palestina», Kuwait, 1989.

    Fuente: http://ismail-shammout.com/

     

    Hacia lo desconocido

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    La mañana del 13 de julio de 1948 fuimos expulsados a punta de pistola de nuestros hogares ancestrales en Lod. Fuimos acorralados por bandas sionistas que nos llevaron a las plazas de la ciudad. Allí, rodeados por un férreo cordón de bandas sionistas fuertemente armados, fuimos llevados implacablemente hacia el Este.

    El viernes 9 de Julio de 1948, Lod y Ramleh fueron capturadas por bandas sionistas. Luego de tan sólo 3 días nos despertamos con un pandemonio de gente huyendo atemorizada hacia la carretera paralela a mi casa. En minutos, miembros de esas bandas golpearon la puerta de nuestra casa con la culata del rifle y pidieron a todos los que estábamos en la casa que nos fuéramos.

    No era posible procastinar o no seguir aquellas órdenes militares. Caminamos en grupos en dirección a un espacio abierto en la ciudad que lleva el nombre de “Nawa´ir Plaza”.

    Decenas de miles de mujeres, niños y ancianos fueron llevados, con lo puesto, a espacios abiertos en las ciudades de Lod y Ramleh. Esas personas eran ciudadanos de esas ciudades o refugiados de Jaffa y los pueblos de los sub-distritos de la región. Se escuchaban los gritos de los niños y los gemidos de los enfermos y los ancianos.

    La atmósfera comenzaba a calentarse, más depresiva y temerosa. La gente reunida estaba rodeada de coches militares y hombres armados. Un gran número de francotiradores se encontraban en las azoteas de las casas lindantes, observando de cerca y con ansiedad el proceso de desarraigo y migración forzada.

    Nadie sabía lo que le estaba pasando. Muchos pensaron que el procedimiento no sería diferente a operaciones similares llevadas a cabo por la Autoridad del Mandato Británico en la mayoría de pueblos y ciudades de Palestina, cuando se pedía a la gente que saliera de sus casas y se reuniera en la plaza del pueblo o la ciudad por una cantidad de horas, durante las cuales los soldados británicos revisaba las casas en busca de armas y rebeldes.

    Y al final del día la gente podía volver a sus casas. Esta vez la gente no volvió a sus casas porque la operación era de una naturaleza diferente. En cambio, se les pidió que caminaran hacia el Este a través de la ciudad saqueada.
    Se estaba poniendo caluroso y aumentaba la sed y el miedo. Caminábamos hacia el Este, rodeados de judíos sionistas que nos lanzaban exclamaciones obscenas y palabras humillantes. No nos dimos cuenta que ese era tan solo el comienzo de nuestro viaje de desplazamiento.

    Ismail Shammout

  • Postales por Palestina

    Postales por Palestina

    La Embajada del Estado de Palestina en colaboración con Ana Longoni presentó en septiembre de 2015 la primera convocatoria “Postales por Palestina”.

    La propuesta nace de la tradición solidaria de los artistas latinoamericanos y su fuerte compromiso con la lucha de liberación de los pueblos. Pensamos en la postal, tanto por sus dimensiones como por su impronta de intercambio y comunicación, que es a su vez  transmisora de un mensaje plasmado en el lenguaje del arte.

    En un gesto que se nutre de la vasta tradición fraterna e internacionalista del arte regional,  invitamos a los artistas latinoamericanos a manifestarse por la causa del pueblo palestino, su prolongada lucha y sostenida resistencia por recuperar sus derechos nacionales.

    Marcado su cierre el 30 de octubre de 2015, en menos de dos meses la iniciativa contó con la participación de obras de connotados artistas y se recibieron más de 100 postales de todo el país, todas ellas de un gran compromiso y calidad artística.

    El jueves 3 de diciembre se inauguró en la sede de la Embajada la exposición de las postales en el marco de la conmemoración del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. En dicha ocasión, en presencia del Embajador de Palestina, Husni Abdel Wahed, se entregó un reconocimiento a los participantes y una mención especial a Ana Longoni y se dio lectura al texto enviado por Eduardo Grüner “PPP: Postales Por Palestina”.

    La exposición se mantiene durante el mes de diciembre, pudiendo ser visitada los días lunes y jueves de 15 a 17hs. A partir del mes de enero la muestra comienza su itinirancia por todo el país y se renueva la convocatoria como parte de un conjunto de actividades culturales lanzadas desde la Embajada en colaboración con diferentes artistas; “Murales por Palestina” con la coordinación de Natalia Revale y el Primer Salón de Grabado “Palestina Libre” coordinado por Luis Morado.

    El día 21/12 se dio cierre a la muestra en un bruch de prensa, coordinado junto a José Luis Meirás.

    Haciendo click aquí podés ver las postales.

    Prensa:

    Resumen Latinoamericano

    La voz del interior

    Ramona web

    Annur

    Revista Anfibia

  • PPP: Postales Por Palestina, por Eduardo Grüner

    PPP: Postales Por Palestina, por Eduardo Grüner

    ¿Quién escribe, todavía, postales?

    ¿Es otro de esos géneros desvanecidos, o clausurados, por la velocidad virtual?

    (la postal requiere su propio tiempo: se escribe con cierta respiración de los dedos, quizá se borronea por descuido del dorso de la mano, hay que volver a empezar, guardarla en un sobre que también se escribe, echarla en el buzón, confiarla al paso previsto de los días)

    La postal, en efecto –si es que aún existe- se espera. Alguien imagina que la recibirá de otro, desde lejos: “alguien” se hace sujeto de esa espera, con toda la posible gama de disposiciones anímicas, desde la indiferencia rutinaria a la auténtica esperanza.

    Alguien espera, pues, lo que alguien ha enviado. Frecuentemente, desde un lugar exótico, “turístico”. Con una imagen bella, de construido esplendor paisajístico. A veces, con ese enunciado estereotípico inmortalizado en un tema de Pink Floyd: Ojalá estuvieras aquí.

    En 1948, estoy seguro, todavía se escribían postales. Tal vez en 1967 también.

    Sí, pero: ¿Quién, hoy, escribiría, por ejemplo desde Gaza, Ojalá estuvieras aquí?

    ¿Se escriben, hoy, postales desde Palestina? Sería bueno saberlo. Sería bueno saber quién las espera con decidida esperanza.

    Mientras tanto, sabemos algo: se escriben –hay quien lo hace- postales hacia Palestina.

    Lo hace, es un ejemplo, un grupo de artistas. Escriben, dibujan, pintan, diseñan, postales. Y las envían a Palestina en Buenos Aires, a este pedazo de tierra palestina en la calle Río Bamba.

    Llegan, esas postales, cuando justamente nadie las esperaba, solicitadas intempestivamente por alguien (Ana Longoni, para el caso). Es raro, convengamos: las postales siempre se esperan, rara vez se solicitan.

    Es la primera, y está lejos de ser la única, de las rarezas que estas postales convocan. Nombremos algunas:

    1. Las postales no dicen Ojalá estuvieras aquí. Dicen: Estamos con ustedes, allá.
    2. Las postales no muestran paisajes bellos: muestran paisajes encerrados: secuestrados por alambradas de púas, o abrumados –hechos bruma- por un miedo que cae del cielo.
    3. Las postales, sin embargo, no muestran solo una tierra estática: sugieren asimismo la tierra que vendrá, una ausencia que no sea nostalgia sino el vacío por el cual luchar para llenarlo.
    4. Las postales no congelan los tiempos y los lugares: muestran una historia. También la Historia, a la manera de esa “pesadilla de la que no se puede despertar” que citaba Joyce.
    5. Son, por lo tanto, móviles. No me refiero a la obviedad de que viajan en el tiempo y el espacio. Sino a que se mueven dentro de sí mismas. Uno las mira, y a simple vista se transforman (las postales, siempre tan iguales a sí mismas, son aquí una gramática –y una dramática- de las metamorfosis). Digamos: una alambrada de púas, casi imperceptiblemente, se desliza hacia el diseño de un pañuelo palestino, y de paso insinúa un pentagrama musical (me permito yo mismo transformar ese deslizamiento en pequeña secuencia narrativa: no se empieza por el arte, se llega a él partiendo de la esclavitud y pasando por la lucha). O digamos: los granos de arena que caen dentro de la clepsidra, transformando una tierra en otra (pero, ¿acaso los relojes de arena no hay que darlos vuelta? Quizá habría que mirar esa postal al revés)
    6. Es extraño que, en una tierra que el “orientalismo” de entrecasa imagina como desértica, las postales, muchas de ellas, muestren tantos árboles. Ya se sabe qué pasa con los árboles: parecen quietos, pero se mueven sin que lo notemos. No es solamente que el viento –o la tormenta del desierto- los agite; como las postales, se mueven por dentro: crecen, hacia arriba –las ramas se esfuerzan hacia lo alto- y hacia abajo –las raíces se afirman subterráneamente: y también ellas pueden, si afinamos la mirada, fundir la tierra en un pañuelo-
    7. ¿Qué más se mueve, en las postales? Pájaros: a veces se enfrentan a un avión caza, otras simplemente remontan vuelo, o apuntan el pico al sol. Y mujeres, claro, varias mujeres, madres o no: potenciales dadoras de vida, aunque por ahora les toque enjugar lágrimas (el pañuelo, ellas lo saben, tiene muchos usos).

     

    Podríamos seguir así hasta el infinito. En otras épocas, lo que sucede dentro de las postales se hubiera llamado dialéctica: un combate entre la catástrofe y el renacimiento (también aparece esa palabra, haciendo “sistema” con otras: la más abundante, de una manera o de otra, es libertad, es decir, de nuevo, “movimiento”). Esa dialéctica, si hemos podido mínimamente mostrarla, habla de una inversión de la lógica de la postal: es lo que corresponde al estado de emergencia permanente que es el aire que respira aquella tierra ausente y que, sin embargo, hunde raíces y levanta vuelo.

    Las postales contienen arte, pero no son artísticas: por una vez –no será la única ni la última- podremos celebrar que el arte sea un instrumento. O mejor: una caja de herramientas.

    Las postales están urgidas. Pero, como decíamos, requieren su tiempo. Habría que decir: se toman su tiempo, lo deciden, sabiendo que lo pueden hacer jugar a su favor. Casi parecería que pudieran “ilustrar” –si se puede hablar así del arte- eso que decía alguien, casualmente un palestino, y que encuentro, de pronto, citado en John Berger:

    No estoy entre los conquistados, sino entre los derrotados a los que los vencedores temen. El tiempo de los vencedores es corto, y el nuestro es inconmensurablemente largo.

     

    Eduardo Grüner

  • «Palestinos go home» en la Muestra DOCA

    «Palestinos go home» en la Muestra DOCA

    Este sábado 21 estuvimos acompañando la proyección de «Palestinos go home» en el marco de la 9º Muestra DOCA.

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    Sinopsis

    Cuando Maia, una joven argentina, descubre que la familia de su padre biológico proviene de Palestina, decide conocer más sobre sus raíces. Recurre a Tilda, chilena de nacimiento, dirigente y militante de la causa palestina desde su juventud. Empieza así una amistad y un recorrido por Chile, Uruguay y su país, que le va revelando lo que fue la diáspora en esta región de América a partir de 1948 y una parte de la historia que quedó invisibilizada por décadas, desde la expulsión violenta hasta la imposibilidad del retorno. Así Maia va construyendo esa identidad perdida a través de los que emigraron a la Patria Grande, y de jóvenes descendientes nacidos en el destierro, que sienten la causa palestina como una causa que trasciende las fronteras.

    Ficha Técnica

    Guión, Realización y Montaje: Silvia Maturana y Pablo Navarro Espejo

    Producción General: Adoquín Video Digital

    Producción en Chile: Raúl Martinez Rojas

    Cámara, fotografía y edición: Omar Neri

    Protagonistas: Tilda Rabi y Maia  Gattáz Vargas

    Música:

    Mariem Labidi en voz

    Gastón Rodríguez a la guitarra

    Juan Pablo Togneri al contrabajo

    Alejandro Pollifroni en percusiones

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    Sonido: Osvaldo Andrés Bustos Adami y Lucho Corti

    Post producción de sonido: Lucho Corti

    Colorista: Patricia Batlle

    Duración: 95 minutos

    Grabado en FullHD