Etiqueta: Cultura

  • De los olivos a las cenizas

    De los olivos a las cenizas

    «Un reino de olivos y ceniza» (Random House) recopila textos de 26 escritores que están en contra de la ocupación de Palestina por parte del Estado de Israel. Desde Mario Vargas Llosa (Perú), hasta Anita Desai (India), pasando por Fida Jiryis (Palestina), cada autor presenta distintas facetas de la ocupación.

    En 1948 se declaró el acuerdo Tel Aviv, que pactaba la creación del Estado de Israel, asignándosele así un territorio dictaminado por las Naciones Unidas. En  1967, en el marco de ‘La guerra de los seis días’, comenzó el denominado ‘conflicto árabe-israelí’, cuyo núcleo ha sido una problemática de soberanía entre la Autoridad Nacional de Palestina y el Estado de Israel, dado que en ese año Israel comenzó una ocupación a los territorios de la Franja de Gaza, el Este de Jerusalén y Cisjordania, bajo el nombre de un supuesto protectorado, justificado a partir de citas de la Torá.

    Si bien no todos los árabes son musulmanes -como lo aclaró Maxime Rodinson en su libro Los árabes-, también los hay cristianos y judíos, ni todos los musulmanes son árabes, quienes han padecido mayoritariamente estos 50 años de ocupación han sido árabes musulmanes y árabes cristianos.

    Entre los 26 textos, algunos son cuentos y otros están escritos como nota periodística, tal es el caso de Jugar por Palestina, donde el autor, nacido justamente en Israel, Assaf Gravon, cuenta algunas de las vicisitudes que ha sufrido la Selección Palestina para salir de su país al momento de cumplir con las Fechas FIFA, en las que la fuerza armada israelí tiene la posibilidad de dejarlos salir o no, o de dejar salir o no a algunos de sus jugadores: la mayoría de veces lo hacen con alguna de sus figuras más importantes; la ocupación tiene amenazada a Palestina hasta en el fútbol.

    Es interesante el comienzo de la nota de Gravon. “En un anuncio televisivo de 2009 para la operadora de telefonía Cellcom, un jeep circula junto a un muro de hormigón gris, que tiene exactamente la misma apariencia que la barrera de separación existente entre Israel y Cisjordania”, entonces, de la nada, como llegó Israel a Palestina, cae un balón sobre el capó del Jeep y los soldados que en él se encuentran lo devuelven por encima del muro, luego regresa, lo devuelven, regresa, lo devuelven, y así la operadora se legitima como constructora de armonía en medio de esa nefasta ocupación cerrando el comercial con un narrador que dice “¿qué es lo que quieren todos? ¡solo un poco de diversión!”. Ante esto, Gravon añade: “Pocos días después de que fuera emitido (…) el anuncio, los palestinos de Bil’in decidieron estudiar el escenario que refleja y qué aspecto podría tener en el mundo real. En su vídeo se escucha la misma banda sonora playera, unos palestinos juguetean con el balón de fútbol y a continuación lo lanzan de una patada al otro lado de la valla. En respuesta, los soldados israelíes lanzan granadas de gases lacrimógenos”.

    En muchos de los otros relatos se presentan varios aspectos distintos a la ocupación militar, algo a lo que se ha limitado el cubrimiento mediático. Se humanizan los palestinos que se han invisibilizado a los largo de estos 50 años, se le da voz a una enorme cantidad de personas que seguramente se culpan a diario por el hecho mismo de haber nacido, que lamentan constantemente la ausencia de libertad al momento de transportarse puesto que nunca saben si el control israelí estará abierto o cerrado, por la imposibilidad de vivir en cualquier parte del propio país simplemente por ser árabe y no agradar a los colonos israelíes; se tiene en cuenta la inocencia de tantos pequeños que aún no entienden por qué los desalojan de su hogar, por qué en la noche entran a sus casas a asesinar a algún familiar, por qué si tienen clase en la mañana deben salir desde las 5am no sea que más tarde les cierren el puesto de control. Esta situación ha llegado a ocupar la esencia misma de la identidad palestina, desapareciendo así su dignidad, escupiendo en las páginas de su historia y asesinando una a una las esperanzas de ser libres en pleno siglo XXI. En síntesis, me atrevería a afirmar que cada uno de esos relatos tiene como inicio y fin, entre otras, la idea de que “los palestinos están haciendo un favor histórico colosal a Israel llamando ocupación a esto”.

    El teórico palestino Edward Said (1935-2003), en su libro Orientalismo puso en cuestión la forma en que Occidente (principalmente Estados Unidos) estudiaba desde la Academia a Oriente, y cómo ello “puede apoyar las caricaturas que propaga la cultura popular” para con Oriente, bien sea a través de la xenofobia o la estigmatización. Por ejemplo, Said menciona que “la guía del curso 1975 publicada por los estudiantes no graduados del Columbia College decía, a propósito de los cursos de árabe, que una de cada dos palabras en esta lengua tenía que ver con la violencia y que el espíritu árabe, según lo refleja la lengua, está siempre lleno de afectación”, nada lejano de que, por tanto, “en el cine y en la televisión, el árabe se asocia con la lasciva o con una deshonestidad sanguinaria. Aparece como un degenerado hipersexual  (…), sádico, traidor y vil. Comerciante de esclavos, camellero, traficante, canalla subido de tono: estos son algunos de los papeles tradicionales que los árabes desempeñan en el cine».

    Por ello, ante tanta falsedad que se ha construido en Occidente desde la Edad Media sobre los árabes, sobre el Islam, y sobre Oriente Próximo y Medio, a Said le resulta curioso que las importantes facultades occidentales de ciencias sociales que estudian las culturas y la historia de dichos territorios, no fijen su atención en la literatura que allí se ha creado, quizás porque al hacerlo se desmontaría la barbaridad de construcción que se ha hecho sobre Oriente, y, entonces, ese salvaje e inculto objeto de estudio pasaría a ser un ‘otro’ reconocido, se humanizaría.

    Siendo así, quisiera cerrar con esta cita tomada de Sami, escrito por el palestino Raja Shehadeh: “Toda la zona había sido en otro tiempo propiedad de los palestinos. Los sesgados rayos de sol de media tarde iluminaban la piedra caliza y bañaban de brillo las ramas de los olivos, resaltando su lustre plateado. En medio del campo situado más allá había ásperos arbustos de retama que brillaban al sol como si fueran faroles. Cómo podían afirmar los colonos que no había nadie viviendo en aquellas tierras antes de que ellos llegaran resulta verdaderamente desconcertante”.

    Fuente: El Espectador y http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=66096

  • Fotos: Agricultores de Gaza extienden una rama de olivo

    Fotos: Agricultores de Gaza extienden una rama de olivo

    Agricultores en Gaza comienzan a cosechar las recompensas de la recolección de aceitunas a medida que comienza la temporada.

    Trabajador palestino recoge aceitunas maduras en Gaza [Mohammed Asad / Middle East Monitor]

    Los agricultores en Gaza comienzan a cosechar las recompensas de la recolección de aceitunas a medida que comienza la temporada.

    Un asunto familiar, la cosecha parece ser de padres y madres que trabajan con sus hijos y parientes para recoger, recolectar y clasificar las aceitunas que han cultivado.

    Las variedades van desde Al-Sara, Ki 18 y Shamlali, de donde se extrae el aceite de oliva.

    Los agricultores cuidan de los árboles como lo hacen de la educación de sus hijos debido a lo sagrados e importantes que son y lo beneficioso que es el aceite que producen.

    La mayor parte de este producto se envía a las almazaras para extraer aceite de oliva de alta calidad.

    Los precios del aceite de oliva en la Franja de Gaza se han reducido este año debido a la reducción del poder adquisitivo de los consumidores como resultado del asedio israelí en curso.

    Los palestinos fabrican aceite de oliva comprimiendo aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    El trabajador palestino clasifica las aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    Aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    Trabajador palestino clasifica de aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    Trabajador palestino clasifica aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    Trabajador palestino recoge aceitunas maduras en Gaza

    Trabajadores palestinos recogen aceitunas maduras en Gaza

    Trabajador palestino clasifica aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    Los palestinos fabrican aceite de oliva comprimiendo aceitunas recién cosechadas en Gaza el 23 de octubre de 2017

    Trabajador palestino recoge aceitunas maduras en Gaza

    Fotos: Mohammed Asad / Middle East Monitor

    Fuente: Gaza farmers stretch out an olive branch

    Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.

    Fuente: Mohammad Asad, Middle East Monitor / Traducción: Palestinalibre.org

  • Rivas va hacia Palestina… Y vuelve con este documental

    Rivas va hacia Palestina… Y vuelve con este documental

    Un grupo de jóvenes ripenses presenta  el documental Shukran Palestina (Viaje a Nablus) en el Festival de Cine de Madrid PNR, que narra el trabajo de estos voluntarios para despertar sonrisas entre los niños que crecen bajo la ocupación.

    Fotograma del corto Shukran Palestina (Viaje a Nablus) (Foto: Rivasvahaciapalestina)

    Quince jóvenes ripenses hicieron las maletas en septiembre de 2015 con destino Palestina. Su objetivo: llenar durante Cisjordania de música, circo y actividades para niños durante dos semanas. La asociación RivasvahaciaPalestina cuenta ahora esta experiencia en el corto documental Shukran Palestina (Viaje a Nablus) que se estrena en el Festival de Cine de Madrid FCM-PNR.

    «Pensábamos que nos iban a contar lo difícil que es vivir bajo una ocupación militar y cómo les afectaba y nos sorprendió gratamente descubrir que la juventud e infancia de Palestina son, en realidad, niños y niñas que siguen con su rutina, que van al colegio, que tienen sueños como cualquiera que conocemos», explica a este diario Marina, portavoz de la asociación ripense.

    «No son niños traumatizados, aunque todos ellos tienen muy presente su bandera», agrega.

    Esto lo descubrieron, por ejemplo, dándoles a los más pequeños la posibilidad de guionizar un teatro de sombras, una de las actividades de este proyecto financiado por el Ayuntamiento de la localidad y en colaboración con Pallasos en Rebeldía y Human Supporters dentro del festival Festiclown.

    La diferencia la encontraron, eso sí, cuando pasaron de Nablus, una importante ciudad Cisjordana, a los campos de refugiados, barriadas de construcciones «a priori temporales» donde se encuentran los cientos de miles de los herederos del conflicto del 48. «Allí, el desempleo es mucho mayor, están bastante marginalizados y dependen de la ayuda internacional», explica la portavoz.

    El resultado de esta experiencia se presenta en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

    Fuente: Madridiario

  • Ilustraciones de la ocupación a Palestina, en los detalles II

    Ilustraciones de la ocupación a Palestina, en los detalles II

    Katie Miranda, visitó Cisjordania a principios de este mes, y creo ilustraciones como parte de su registro del viaje, en esta segunda parte continúa mostrando la vigilancia y las indignidades de la vida cotidiana.

    (Imagen: Katie Miranda)

    La parte II del registro de mi recorrido continúa mostrando la vigilancia y las indignidades de la vida diaria. La primera parte se puede ver aquí.

    No hay sangre o alto dramatismo, así que no es nada «newsworthy.» Es justo la vida cotidiana.

    (Imagen: Katie Miranda)

    Una niña palestina camina a la escuela a través de un olivar. Normalmente, una hermosa escena pastoral, pero en Palestina también sobresale una alambrada, un recordatorio siempre presente de quién está a cargo.

    (Imagen: Katie Miranda)

    En Hebrón un hombre es detenido por un guardia israelí, a veces durante 15 minutos, a veces durante 3 horas. Nadie sabe cuánto tiempo tomará, y es un recordatorio de que su vida no es propia; el ejército ejerce un control absoluto sobre la vida cotidiana de los palestinos. Me pregunto, al final de la vida de un palestino promedio, ¿cuántos días o años han sido robados por el gobierno israelí?

    (Imagen: Katie Miranda)

    Otro día normal en Tel Rumeida y un recordatorio de que las calles de su barrio no son de su propiedad. Incluso cuando no hay nadie en la calle, siempre estás siendo vigilados.

    Las ilustraciones originales están a la venta en mi sitio web:  https://katiemiranda.com/product-category/original-art/

    Ver: Ilustraciones: Ocupación, en los detalles

    Acerca del autor: Katie Miranda es ilustradora, diseñadora de joyas, calígrafa y dibujante que vive en Portland, Oregón.

    Fuentes : Occupation, in the details (Part II).  Katie Miranda, Mondoweiss / Traducción: Palestinalibre.org

  • LUCES ERRANTES, Ismael Serrano con los niños de Gaza

    LUCES ERRANTES, Ismael Serrano con los niños de Gaza

    Ismael Serrano con los niños de Gaza, palestinos víctimas de la violencia sionista.