La Autoridad de Palestina (AP) ha pedido a la UNESCO que envíe un observador permanente a la Jerusalén ocupada, informó ayer la agencia de noticias Safa.
En una declaración emitida por el ministro de Relaciones Exteriores de la Autoridad Palestina, Riyadh Al-Maliki, destacó la importancia de este paso, citando las “violaciones israelíes, medidas de judaización y destrucción en Jerusalén que tienen como objetivo borrar lugares históricos, civiles y religiosos, así como cambiar el statu quo”.
Añadió: “La diplomacia palestina socavará todos los intentos [israelíes] de destruir nuestro legado, cultura e historia, así como todos los intentos de cambiar los hechos sobre el terreno”.
Al-Maliki elogió a los estados miembros de la UNESCO por su consenso para mantener a la Mezquita Ibrahimi y la Ciudad Vieja de Jerusalén en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, citando los peligros planteados por la ocupación de Israel.
El primer ministro palestino, Mohammad Ishtaye, dijo el jueves que la Autoridad Palestina (AP) acusará a cualquier persona involucrada en el problema de los asentamientos israelíes, ya sean diplomáticos, empresas o colonos.
Los comentarios de Ishtaye fueron una respuesta a la participación del Embajador de los Estados Unidos en Israel, David Friedman, el domingo en la inauguración de un túnel bajo la Mezquita Al-Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Friedman apareció en un video sosteniendo un gran martillo y uniéndose a la demolición de un muro durante la inauguración.
«Hace unos días, todos nosotros vimos a un embajador de un gran país mostrando la demolición de uno de los hogares palestinos en Silwan, al sur de la mezquita de Al-Aqsa, para cavar un túnel para facilitar el movimiento de los colonos», dijo Ishtaye.
Agregó que «estas acciones nunca habían ocurrido en la historia de la diplomacia del mundo, que está completamente condenada».
«Demandaremos a todos aquellos que estén involucrados en el asentamiento israelí, sin importar que sean diplomáticos, empresas o colonos», dijo Ishtaye en una conferencia para la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina.
Rechazó las políticas de Estados Unidos contra los palestinos, y agregó que «Estados Unidos dice que quiere ayudarnos económicamente y al mismo tiempo reduce su ayuda y los fondos que van a los hospitales y refugiados en los territorios palestinos».
Ishtaye reiteró la posición de la Autoridad Palestina que solo acepta el fin de la ocupación israelí y el establecimiento de un estado palestino independiente con Jerusalén Este como su capital y el derecho de retorno para los refugiados.
Los lazos políticos entre la Autoridad Palestina y los Estados Unidos se rompieron luego de la declaración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en diciembre del 2017 de que Jerusalén era la capital del estado de Israel y trasladó la embajada a la ciudad en mayo del año pasado.
Fuente Original: PA to charge all those involved in Israeli settlement issue: PM
La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha criticado las recientes declaraciones del yerno de Donald Trump y asesor de la Casa Blanca, Jared Kushner, quien dijo que el conocido como «acuerdo del siglo» que él propone podría contemplar el asentamiento de los refugiados palestinos en sus países de residencia actual, negando su derecho al retorno.
El Comité Ejecutivo de la OLP ha criticado al asesor de la Casa Blanca Jared Kushner por sugerir que los refugiados palestinos pierdan su derecho al retorno al proponer, en su plan para Oriente Próximo, que sean asentados donde residen en la actualidad. Además, la organización palestina ha recalcado que «está claro» que Estados Unidos «está destruyendo cualquier oportunidad de lograr una paz justa en la región», según ha informado la agencia palestina de noticias WAFA.
Asimismo, ha cargado contra el embajador estadounidense en Israel, David Friedman, al que ha descrito como un «colono radical», y ha pedido a la comunidad internacional que rechace los intentos de Israel de «imponer la ley de la jungla».
En este sentido, la OLP ha reclamado que se apliquen las resoluciones internacionales para lograr paz, seguridad y estabilidad en la región a través del reconocimiento del Estado de Palestina con Jerusalén Este como capital.
Abbas afirmó la semana pasada que «los derechos nacionales de los palestinos no son inmuebles que se venden por dinero», en respuesta a la conferencia económica sobre Palestina convocada por EEUU en Bahréin y boicoteada por las autoridades palestinas, en la que Kushner presentó, sin dar ningún detalle, su plan para Oriente Próximo, que la Casa Blanca ha bautizado como el «acuerdo del siglo», que consiste en «invertir» 50.000 millones de dólares en los próximos 10 años en Palestina, pero sin hablar de derechos políticos.
«Cualquier programa o proyecto económico debe estar precedido por una solución política que garantice la libertad, la dignidad, la independencia y la justicia para el pueblo palestino», señaló Abbas.
El propio Kushner afirmó el 24 de junio que los aspectos políticos del «acuerdo del siglo» serán desvelados «en el momento adecuado». Previamente había reconocido que la propuesta se aleja de la Iniciativa de Paz Árabe, fijada en torno a la solución de dos estados.
«Creo que todos vamos a tener que entender que si alguna vez se logra un acuerdo, no va a seguir las líneas de la iniciativa de paz que han planteado los estados árabes», declaró a la cadena de televisión qatarí Al-Jazeera. «Yo diría que tendremos que movernos entre esta iniciativa y la posición israelí», manifestó.
La Autoridad Palestina ya ha rechazado la mediación de Estados Unidos por su decisión sobre el estatus de Jerusalén, argumentando que mantiene una postura sesgada y favorable a los intereses de Israel.
El presidente palestino, Mahmud Abás, ha instado por carta al papa Francisco a «intervenir de inmediato» para «salvar la histórica presencia cristiana en Jerusalén», la cual considera que está en peligro, informó hoy la agencia oficial palestina de noticias Wafa.
La misiva fue entregada por el embajador palestino en el Vaticano, Isa Kasisieh, y en esta Abás expresa su «profunda preocupación por la escalada de las violaciones israelíes contra el pueblo palestino» y contra «la presencia cristiana en Palestina», que ve especialmente amenazada en la Ciudad Santa, sagrada para las tres religiones monoteístas.
El líder palestino menciona en su carta a la asociación procolona judía Ateret Cohanim, conocida por adquirir propiedades palestinas para colonos israelíes en la Ciudad Vieja de Jerusalén y sus alrededores, una zona situada en la parte oriental de la urbe bajo ocupación israelí desde 1967, y que los palestinos reclaman como capital de su futuro estado.
Abás destaca al papa un caso polémico en el que se ha visto envuelta Ateret Cohanim, que trascendió el pasado junio después de que el Tribunal Supremo israelí validara la venta al grupo procolono de tres edificios que antes pertenecían al Patriarcado greco-ortodoxo.
Los inmuebles -entre los que hay dos hoteles-, están cerca de la puerta de Yafa, que da entrada a la zona antigua y amurallada de Jerusalén, un punto concurrido por el que cada día pasan miles de turistas y peregrinos, muchos de ellos cristianos que visitan la basílica del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado para el cristianismo.
La decisión judicial para que los edificios queden en manos de Ateret Cohanim, que acabó con una batalla legal de catorce años, y a la que el Patriarcado griego se opone al considerar que la venta se hizo de manera irregular, fue criticada por las iglesias cristianas en Jerusalén, que alertaron sobre el «asalto a las protecciones del ‘statu quo’ para los cristianos» en la urbe y Tierra Santa.
En su carta, Abás se refiere a ello, y condena «los intentos de los grupos colonizadores israelíes de apoderarse de las propiedades de la iglesia», ante lo que pide al papa Francisco que intervenga para «preservar» la existencia de la comunidad cristiana «antes de que sea demasiado tarde».
La Cancillería palestina tilda el plan económico de EE.UU. de “nueva Declaración Balfour”, documento que facilitó en 1917 la ocupación de Palestina por Israel.
La Declaración Balfour fue una carta que envió el 2 de noviembre de 1917 el entonces canciller británico, Arthur James Balfour, a Lionel Walter Rothschild, un prominente líder sionista. En la misiva expresó el apoyo de Londres a un “hogar nacional para el pueblo judío” en Palestina.
Ahora, transcurridos 102 años, EE.UU. reveló el sábado su plan económico del llamado “acuerdo del siglo” para crear un “fondo global” de 50 000 millones de dólares en inversiones para los territorios ocupados y países árabes vecinos de cara a la próxima década.
El Ministerio palestino de Asuntos Exteriores ha considerado este domingo dicho plan “la declaración de mal agüero o la Declaración Balfour Nº.2” del presidente de EE.UU., Donald Trump, que “niega la existencia de la nación palestina”, a la que considera “un grupo de personas”.
El plan económico, titulado “Paz hacia la Prosperidad”, de hecho, forma parte de “las políticas parciales” de EE.UU. para “beneficiar a Israel”, ha resaltado la referida Cartera.
“El plan no menciona la economía del Estado de Palestina (…) Pero intenta encubrir la ocupación y los asentamientos (…) Día tras día se expone cada vez más la realidad de las intenciones de EE.UU. y sus medidas contra la nación palestina y sus derechos”, ha señalado la Cancillería palestina en un comunicado.
El ministro de Asuntos Civiles y miembro del Comité Central de Al-Fatah, Husein al-Sheij, ha denunciado, por su parte, la participación de los países árabes en el foro proisraelí que se celebrará los próximos días 25 y 26 de junio en Baréin, diciendo que “la máscara se ha caído y se han hecho públicos los intentos para liquidar la causa palestina a cambio de un puñado de dólares”.
Las facciones palestinas han convocado, asimismo, la jornada de hoy, tres días de protestas en Cisjordania y la asediada Franja de Gaza contra el foro, que incluye la presentación del plan de EE.UU. sobre una nación que, asegura, no tendrá representaciones ahí.
En contraposición a las alegaciones de Washington, distintas fuentes han filtrado que el llamado “acuerdo del siglo” de la Casa Blanca no contempla ni un Estado soberano palestino ni el retorno de los refugiados expulsados tras la creación del régimen israelí.
Ministro palestino de Finanzas y Planificación, Shukri Bishara [Utenriksdepartementet UD / Flickr]
El Ministro de Finanzas de la Autoridad Palestina (AP), Shukri Bishara, reveló ayer que las donaciones internacionales a la autoridad han disminuido en un 60% en los últimos seis años.
Esto ocurrió durante una reunión urgente celebrada en la capital egipcia, El Cairo, para que los ministros de Finanzas árabes discutieran formas de ayudar a la Autoridad Palestina, que se cree está al borde del colapso financiero. Bishara pidió a los países árabes que recauden una red de seguridad financiera por un valor de 155 millones de dólares al mes, informó Al-Watan Voice.
Bishara también declaró que las donaciones internacionales a la Autoridad Palestina han disminuido sustancialmente, de más de 1.000 millones de dólares en 2013 a menos de 450 millones de dólares en 2018, una disminución del 60%.
Sin embargo, Bishara destacó que la Autoridad Palestina ha “continuado implementando [su] estrategia, sin pedir más préstamos, y aseguró que la deuda pública no supere el 11% del PIB”.
En los últimos seis años, Bishara observó que la Autoridad Palestina ha perseguido varios objetivos: reducir gradualmente el déficit presupuestario y prepararse para un momento en el que cesen las donaciones internacionales. “Logramos duplicar nuestros ingresos durante los últimos seis años mediante la racionalización y la reforma; sin embargo, disminuimos el impuesto sobre la renta del 20 al 15 por ciento en 2016”, dijo el ministro de finanzas.
Añadió: “El déficit actual disminuyó del 13% en 2013 al 4,5% en 2018 y estábamos planeando llegar al 2,5% antes de la última crisis”.
Bishara también discutió el impacto de la ocupación actual de Israel en Cisjordania como un factor que obstaculiza el progreso financiero, diciendo que “para no engañarnos a nosotros mismos, a pesar de todos los logros, estamos seguros de que no podemos lograr una economía próspera y un desarrollo sostenible debido a los obstáculos creados por la ocupación israelí”.
Preguntó: “¿Cómo podemos lograr un desarrollo sostenible mientras que el 64% del Área C se ha sometido a los asentamientos israelíes en desarrollo y se ha cedido al uso militar israelí? ¿Cómo podemos desarrollar nuestros proyectos de infraestructura, vivienda y agricultura mientras estamos privados de nuestro derecho más simple: el agua?”.
Bishara concluyó preguntando “¿cómo podemos desarrollar el sector del turismo mientras hay más de 700 puestos de control militares israelíes diseminados en Cisjordania?”, probablemente una referencia poco clara a las revelaciones de este fin de semana que el tan esperado “acuerdo del siglo” recomienda desarrollar el turismo en los territorios palestinos ocupados.
El acuerdo propone casi 1.000 millones de dólares para construir el sector del turismo palestino, que ha sido calificado como “una noción aparentemente poco práctica” dada la continua ocupación de Israel en Cisjordania y el asedio de la Franja de Gaza.