X

Gandhi, Palestina, el pueblo judio y la no violencia

‘Palestina pertenece a los árabes en el mismo sentido que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses. Es incorrecto e inhumano imponer los judíos a los árabes. Lo que está sucediendo actualmente en Palestina no se puede justificar por ningún código moral de conducta’. (Extracto de carta de Mahatma Gandhi de 1938)

Los siguientes párrafos han sido extraídos del artículo de Mohandas K. Gandhi sobre la cuestión judía y Palestina. El documento matriz de Gandhi fue preparado en Segaon, India, el 20 de noviembre de 1938. Fue publicado en “Harijan” el 26 de de noviembre de ese mismo año:

«No termina de convencerme el reclamo de establecer un hogar nacional para los judíos. La sustentación de este pedido se busca en la Biblia y en la tenacidad con la que los judíos desean retornar a Palestina. Me pregunto ¿por qué ellos, al igual que los demás pueblos del planeta, no reconocen que su patria es la tierra en la que han nacido y en la que se ganan la vida? Palestina pertenece a los árabes en el mismo sentido que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses. Es equivocado e inhumano imponer a los árabes la aceptación de los judíos. Ningún código moral de conducta puede justificar lo que está sucediendo el día de hoy en Palestina. La Administración Británica carece de legitimidad, a no ser la proveniente de la Primera Guerra Mundial. Sin lugar a dudas, sería un crimen contra la humanidad someter a los orgullosos árabes con la finalidad que Palestina pueda ser restaurada parcial o totalmente como hogar nacional de los judíos. La solución generosa de este problema es la de insistir en un tratamiento justo para los judíos, cualquiera sea el lugar donde hayan nacido y crecido. Los judíos nacidos en Francia son franceses, exactamente en el mismo sentido que los cristianos nacidos en Francia son franceses. Si los judíos tienen como hogar sólo a Palestina, ¿les gustará la idea de ser forzados a abandonar las otras regiones del mundo en las que se han establecido? ¿O es que desean un hogar por partida doble, en el que puedan permanecer a su voluntad? Este llamado para fundar un hogar nacional proporciona justificación válida para la expulsión de los judíos de Alemania. Quisiera ahora dirigirme a los judíos que se encuentran en Palestina. No tengo ninguna duda que están siguiendo el camino equivocado. La Palestina de la concepción bíblica no es un territorio geográfico. Más bien vive en sus corazones. No obstante, si deben mirar a la Palestina de la geografía como su hogar nacional, se equivocan si tratan de entrar en ella con la ayuda de la bayoneta o de la bomba. Los judíos sólo pueden establecerse en Palestina contando con la buena voluntad de los árabes. Deben buscar convertir el corazón árabe. El mismo Dios que rige el corazón judío gobierna el corazón árabe. Los judíos pueden practicar la resistencia no violenta1 frente a los árabes y ofrecerse a ser fusilados o arrojados al Mar Muerto sin levantar un solo dedo contra ellos. Encontrarán que la opinión mundial estará a su favor en su aspiración religiosa. Si sólo dejarán de lado la ayuda de la bayoneta británica existirían cientos de maneras de razonar con los árabes. Tal como están las cosas, los judíos comparten con los británicos el despojo de un pueblo que, como el palestino, no les ha causado ningún daño. No estoy defendiendo los excesos árabes. Me hubiera gustado que hubieran escogido el camino de la no violencia para resistir lo que consideran con todo derecho como el injustificado despojo de su patria. Sin embargo, de acuerdo con los cánones aceptados sobre lo que es el bien y el mal, nada puede decirse contra la resistencia árabe teniendo en cuenta su abrumadora debilidad frente a la penetración judía».

Leer la carta completa

Carta de Mohandas (Mahatma) Gandhi a Martin Buber, 1938

Traducción y notas: Mario Rabey

Todas mis simpatías están con los judíos. Los he conocido íntimamente en Sudáfrica. Algunos de ellos se hicieron compañeros de toda la vida. A través de estos amigos vine a aprender mucho acerca de su persecución a lo largo de la Historia. Ellos han sido los intocables (1) de la Cristiandad. Hay un cerrado paralelismo entre la forma en que han sido tratados por los Cristianos y el tratamiento a los intocables por los Hindúes. En ambos casos, se ha invocado la sanción religiosa para justificar el tratamiento inhumano al cual se los ha sometido. Entonces, aparte de las amistades, mi simpatía hacia los judíos está fundamentada en la razón universal más común (2).

Pero mi simpatía no me ciega a los requisitos de la justicia. El reclamo de un hogar nacional para los judíos no me convoca para nada. La justificación para ello se busca en la Biblia y en la tenacidad con la cual los judíos han persistido después de su retorno a Palestina. Pero, ¿por qué no pueden, como otros pueblos de la tierra, convertir en hogar al país donde han nacido y donde ganan su sustento? (3)

Palestina pertenece a los árabes (4) en el mismo sentido que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses. Es incorrecto e inhumano imponer los judíos a los árabes. Lo que está sucediendo actualmente en Palestina no se puede justificar por ningún código moral de conducta. Los Mandatos no tienen ninguna otra sanción que la de la guerra pasada (5). Sería seguramente un crimen contra la humanidad reducir a los orgullosos árabes para poder restaurar Palestina a los judíos en parte o enteramente como su hogar nacional (6).

El camino más noble sería perseverar en un tratamiento justo para los judíos dondequiera que nazcan y se críen. Los judíos nacidos en Francia son franceses en exactamente el mismo sentido en que los cristianos nacidos en Francia son franceses. ¿Si los judíos no tienen ningún hogar además de Palestina, estarán de acuerdo con la idea de ser forzados a abandonar los otros lugares del mundo donde están asentados? ¿O quieren un hogar doble en donde pueden permanecer según su voluntad? Este reclamo por el hogar nacional proporciona una justificación bien coloreada para la expulsión alemana de los judíos (7).

No estoy defendiendo los excesos árabes. Yo quisiera que hubiesen elegido el camino de la no-violencia para resistir lo que miran correctamente como usurpación injustificable sobre su país. Pero según los cánones aceptados de lo correcto y lo incorrecto, no se puede decir nada contra la resistencia árabe frente a las abrumadoras perspectivas que afrontan (8).

Dejemos a los judíos que proclaman ser la raza elegida que prueben su título eligiendo el camino de la no-violencia para justificar su posición en la tierra. Cada país es su hogar, incluyendo Palestina, no por medio de la agresión sino por medio del servicio amoroso (9). Un amigo judío me ha enviado un libro llamado La contribución judía a la civilización por Cecil Roth. El libro proporciona un registro de lo que han hecho los judíos para enriquecer la literatura, el arte, la música, el teatro, la ciencia, la medicina, la agricultura, del mundo. A partir de su voluntad, el judío puede rechazar ser tratado como el descastado de Occidente, puede rechazar ser detestado o patronizado. Puede conducir la atención y el respeto del mundo siendo ser humano (10), la creación elegida de Dios, en vez de ser el ser humano que va siendo hundido rápidamente por Dios en la monstruosidad y el abandono. Puede agregar a sus muchas contribuciones la sobresaliente contribución de la acción no-violenta (11).

SEGAON, 20 de noviembre de 1938

Notas

[1] Se refiere aquí a la casta de los intocables, ubicada en la parte inferior de la estructura socio-cultural con sanción religiosa, característica del sistema sociocultural hindú. Gandhi, aunque profundamente hindú y religioso, sostenía enfáticamente que el tratamiento hacia los intocables debía ser completamente modificado. Creía fervorosamente en la igualdad de derechos de todos los seres humanos.

[2] Es interesante verificar en este párrafo como Gandhi, un pensador y político indudablementeasiático -y como tal no occidental- se ubica claramente en la posición de un pensador y político de la Humanidad (como era en ese entonces por ejemplo, también el caso de Martín Buber, el judío sionista). Pese a estar orgulloso de, profesar y cultivar su particularismo cultural (el Hinduísmo), era un universalista. El caso de Gandhi es particularmente interesante porque, además era el indiscutido máximo líder de un movimiento de liberación nacional contra el colonialismo inglés.

[3] La pregunta tiene una visible carga retórica. Con toda seguridad, Gandhi sabía que en esa época cientos de miles de judíos habían emigrado de sus países natales en Europa. No solamente a Palestina, un destino cuantitativamente menor en esas migraciones: el principal destino fueron las dos Américas, Norte y Sur. Lo que Gandhi posiblemente no sabía es que el Sionismo –la idea según la cual Palestina era una “tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” , según había establecido en su famosa frase Theodor Hertzl a fines del siglo XIX- era un movimiento marginal en el judaísmo, adoptado solamente por una minoría. Tampoco podía saber hasta qué punto, ya en 1938, los judíos se habían asimilado en sus sociedades de adopción en las Américas.

[4] Repárese en que Gandhi dice árabes, y no palestinos. Es que árabe era la identidad por la cual eran reconocidos (y auto-reconocidos) los pueblos de ese territorio –por oposición a losturcos dominantes hasta mediados de la década de 1910 y a los ingleses y francesesdominantes después-. La palabra palestinos fue apareciendo para designar a los habitantes de Palestina, el nombre que la Sociedad de las Naciones dio a una de las porciones asignadas a Inglaterra, en mandato, del territorio arrebatado al Imperio otomanos por los países triunfantes en la Primera Guerra Mundial. Se trataba de un arreglo visiblemente colonial. Ver también la Nota siguiente.

[5] Se refiere aquí al estatuto legal que tenía Palestina en la época en que el escribió esta carta.Palestina había sido establecida en 1919 por la Sociedad de las Naciones como un territorio de los que habían sido desagregados del Imperio Otomano después de la Primera Guerra, sobre el cual se otorgaba “mandato” a Gran Bretaña. Esta recibió en mandato también Jordania, mientras que Francia recibía Siria y Líbano. La situación se mantuvo hasta después de la Segunda Guerra, cuando la recién establecida ONU estableció diversos arreglos neo-coloniales, entre los cuales la partición de Palestina en tres territorios y dos Estados: uno Palestino (con dos territorios, Cisjordania y Gaza) y el otro Judío, establecido entre los dos territorios de la así creada –y nunca concretada- Palestina.

[6] Fue el Estado de Gran Bretaña el que, en ejercicio de su Mandato sobre Palestina, el que reconoció el derecho de los judíos a establecer su Hogar Nacional en Palestina y luego permitió la inmigración ilimitada de judíos hasta que una gran rebelión árabe en Palestina -1936-1939- hizo cambiar de política –oficialmente- al gobierno colonial. En el momento en que Gandhi escribía su carta a Buber, la inmigración seguía abierta, y los judíos estaban entrando entonces por decenas de miles en la pequeña Palestina, entonces todavía poblada por una abrumadora mayoría de árabes.

[7] El argumento es fuerte, e impecable. El judío de ultraderecha Stern, desgajado del grupo guerrillero Irgun- parece haber estado activamente involucrado dos o tres años después en una negociación con el Gobierno nazi de Alemania, para promover una “solución final” al “problema de los judíos” en el mundo germánico , consistente en su ¡emigración masiva a Palestina, organizada por el Gobierno Nazi de Alemania, en acuerdo con los judíos ya residentes!

[8] Seguramente, Gandhi se refiere en este párrafo a la gran rebelión árabe contra los ingleses en Palestina y a otros episodios anteriores. Es posible que también supiera de las masacres de algunas decenas de judíos perpetradas en Palestina. No se puede dejar de comparar esa cifra con los más de mil docientos palestinos muertos por el Ejército israelí a principios de 2009 en Gaza -más de la mitad de ellos civiles-, en un “conflicto” durante el cual hubo solamente trece muertos israelíes, diez soldados y tres civiles -muertos por los famosos cohetes Kassan-. Así como en la actualidad, tampoco justificamos a la violencia que mata algunos judíos, el texto de la carta de Gandhi en 1938 ilumina un aspecto importante de la cuestión: los “árabes” de fines de la década de 1930 estaban resistiendo a la opresión británica, mientras que los “palestinos” de fines de la década de 2000, están resistiendo a la opresión israelí.

[9] Este es el párrafo central del argumento de Gandhi sobre la cuestión judía. A mí, como judío (que es un particularismo del universalista ser humano) me convoca completamente la perspectiva de que cada país pueda ser mi hogar por medio del servicio amoroso.

[10] Man en el original. Dada la fecha de la carta, esa palabra en esa época admitía la traducción española hombre, como sustantivo bi-genérico. Hoy la traducción literal sería inadmisible, porque traicionaría el sentido de la expresión. Por eso prefiero traducirla como ser humano.

[11] Como sabemos perfectamente, los judíos de Palestina no siguieron el consejo de Gandhi, salvo pocas y notables excepciones. Martín Buber fue una de las más notables de esas excepciones.

Humanismoyconectividad.wordpress.com / Organizacionislam.org.ar

Fuente: http://palestinalibre.org/articulo.php?a=38010