“Eyes of a Thief” (Ojos de un ladrón) será la séptima película de Palestina que buscará hacerse con la nominación al Oscar. Pese a que solo ha enviado hasta la fecha seis películas a la preselección al Oscar a mejor producción en habla no inglesa, Palestina ya posee dos nominaciones, ambas conseguidas por el cineasta Hany Abu-Assad.
En 2006 el film de Hany Abu-Assad “Paradise Now” conseguía la primera candidatura del país en los Oscar, la segunda llegaría en la pasada edición de los Premios de la Academia de Hollywood por “Omar”, del mismo cineasta.
En esta ocasión será Najwa Najjar quien busque la nominación para Palestina con su nueva película “Eyes of a Thief”. Este es el segundo film de esta realizadora que debutó en 2008 con “Granadas y mirra”, galardonada con el “Cinema in Motion Award” en el Festival de San Sebastián de ese mismo año.
“Eyes of a Thief“, basada en hechos reales, cuenta la historia de Tareq, un hombre misterioso que ha sido herido durante las revueltas de 2002 en Palestina y que es atendido por unas monjas que le ayudan a escapar, pero finalmente es atrapado por soldados israelíes. Liberado diez años más tarde, se encuentra con un pueblo totalmente diferente y con secretos enterrados.
Autor: German Chillemi
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’Eyes of a Thief’ representante palestina para los Oscar
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Handala, bandera de lucha del pueblo palestino
Un símbolo recorre el mundo: es Handala, un personaje que saltó de la viñeta para convertirse en bandera de lucha del pueblo palestino. De la denuncia valiente a la crítica feroz, del homenaje a los mártires a la incitación a la revuelta, Handala se multiplica hasta hoy por los muros de Gaza y Cisjordania. En tiempos de masacre y resistencia, una mirada a la leyenda de una caricatura que se transformó en guía luminoso y en el peor de los enemigos para el ejército israelí.
Handala no nos mira. Es más, nos da la espalda. Y es indudable que en ese gesto mínimo, multiplicado por mil en cada una de las viñetas que lo cuentan como testigo o protagonista, respira una mueca de reproche. Algo en su frágil estampa resulta inquietante. Handala observa la escena como nosotros, en silencio. Sus manos aparecen cruzadas a la espalda, como si esperara algo. No nos ignora, incluso parece esperar algo de nosotros, los lectores. Eso es: Handala espera. Ese pibe de diez años, descalzo, vestido con ropas remendadas y cabellos erizados, espera.
¿Qué espera Handala de nosotros? ¿Por qué su obstinada presencia nos inquieta? ¿Quién es este pibe, un habitante más de un campo de refugiados palestinos, que nos da la espalda y nos interroga con su filoso silencio? ¿Por qué no se vuelve y nos mira y nos habla del exilio, de la traición, del olvido, de las masacres, de la historia del pueblo que merodea su universo en blanco y negro? Quizá porque su mudez es, también, una voz. La silenciosa voz de los oprimidos, la voz de los palestinos que debieron transitar la senda del exilio y que desde entonces siguen penando por una tierra arrebatada, siguen luchando por la desgarrada ilusión de una patria liberada, siguen respirando el sueño de un destino donde su voz, por fin, recupere los ecos perdidos en la montaña y el desierto.
Handala nació un 13 de julio de 1969, encerrado en una viñeta, en la contratapa del diario kuwaití Al-Siyyasa, del lápiz de quien se convertiría, a partir de la impronta de sus caricaturas políticas, en el artista más popular del mundo árabe. Naji al-Ali era su nombre. “Handala nació con diez años, y siempre tendrá diez años. Esa es la edad que yo tenía cuando dejé mi país. Handala solo crecerá cuando retorne a Palestina. Las reglas de la naturaleza no se cumplen con él. Es una excepción, y las cosas sólo serán naturales cuando retorne a su tierra. Este niño es una representación simbólica de mí mismo y de todos los que viven y sufren la misma situación. Se lo ofrecí a los lectores, y lo llamé Handala, como símbolo de la amargura. En un principio lo presenté como un niño palestino, y con el desarrollo de su conciencia adquirió una perspectiva patriótica y humana”, dijo. En el nombre de Handala se vislumbra otro símbolo: al-handal es una hierba común y silvestre en Oriente Medio, reconocida por el sabor amargo de su fruto, pero también porque sus fuertes raíces le permiten volver a brotar una y otra vez en mitad del desierto.
“En el Golfo alumbré este niño, y se lo ofrecí a la gente. Quise dibujarlo inquietante, incluso feo; con el pelo erizado, porque los erizos utilizan su pelo como un arma… Este niño, como pueden ver, no es ni guapo, ni mimado ni está bien alimentado. Va descalzo como muchos niños en los campos de refugiados. En realidad es feo y ninguna mujer querría tener un hijo como él. Sin embargo, quienes llegan a conocer a Handala, como descubrí más tarde, lo adoptan porque es sensible, honesto, charlatán y un buscavidas. Es un icono que se queda mirándome mientras duermo”, explicaba el dibujante.
“A pesar de su aspecto, tiene un corazón puro, con una conciencia que huele a almizcle y a ámbar; y estaría dispuesto a matar a quien intentara hacerle daño. Tiene las manos a la espalda como señal de rechazo a todas las ataduras negativas en nuestra región”, añadió más tarde.
Handala no nos mira, pero su aspecto nos perturba, aun del otro lado del tiempo y del papel. Y nos perturba porque espera algo de nosotros. Ni él ni nosotros, en definitiva, somos espectadores de la escena dibujada por la tinta de Al-Ali. En eso estamos, Handala y nosotros, esperando frente al papel. Él, una respuesta. Nosotros, una historia por conocer…
(De revista Sudestada N° 74, marzo de 2009) -

Foco sobre Palestina en el Festival Cine Migrante
Con la presencia del Embajador de Palestina Walid Muaqqat y el director palestino Ahmed Natche el pasado martes 7 de octubre se abrió la 5º edición del Festival Cine Migrante que contará con un Foco sobre Palestina curado por Natche y también una retrospectiva de su filmografía además de presentar su última película “Dos metros de esta tierra”.
También participaron de la apertura representantes del Ministerio de Cultura y de Derechos Humanos así como del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
El Foco sobre Palestina presentará las películas “Ici et Ailleurs” (Aquí y en otro lugar) de Jean-Luc Godard, 1976; The Turtle´s Rage (La ira de la tortuga) de Pary El-Qalquill, 2012; “They do not exist” (Ellos no existen) de Mustafa Abu Ali, 1974; “My love awaits me by the sea” (Mi amor me espera junto al mar) de Mais Darwazah, 2013; “Port of Memory” (Puerto de memoria) de Kamal Aljafari, 2010; Youm Huledet Same’ ach Mar Mograbi (Feliz Cumpleaños Sr. Mograbi) de Avi Mogravi, 1999; “News Time” (Tiempo de Noticias) de Azza El-Hassan, 2001 y “Kings and Extras” (Reyes y Extras) de Azza El-Hassan, 2004.
Los invitamos a su retrospectiva en el Foco Palestina del Festival.
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«Palestina: sin techo se ve el cielo» Por Norman Briski*
Israel sionista, fundada por los ingleses para enclavar un bastión anti-islámico.
Hoy Israel representante del otro imperio que le pide “cautela” llenando del armamento más sofisticado del stock de ventas del supermercado más rentable de la tierra. Victimiza sin piedad al pueblo palestino que no negocia su potestad porque ya se le acabó la instancia del Estado negociador. Y sin alternativa busca el grito que resuene en el viento hasta alcanzar la solidaridad que produce milagros.
Está en nosotros -y en ninguna institución de pactos- la posibilidad de que Israel busque en su pueblo -si todavía se acuerda- o desaparezca como gendarme de “la causa” divina. Disfraz de intereses petroleros, y falsas premisas civilizatorias para vigilar y castigar al pueblo que, con historia o sin ella, quiere vivir en su tierra.
Que no sea atributo de ningún Estado ni que intervengan, porque no hay contienda entre dos fuerzas. No es una guerra, es un atropello inaudito. Palestina es lo que está en el medio, en el imaginario de un Estado-militarizado a tal punto que sus habitantes son empleados de su Estado Mayor. Y su democracia son presupuestos de guerra con capital del sionismo americano.
No pueden con Siria ni con los Kurdos ni con Irak, Irán ni Afganistán. No pueden. No pueden civilizar para reinar. Y se les viene la noche, una noche blanca, una noche que los matará el insomnio y sus ojos, los de la puntería, gatillarán sobre sus propios cuerpos.
Si la barbaridad de Israel es consecuencia de la Segunda Guerra, su convalecencia no debería ser el sionismo ni las mágicas creencias religiosas, ni las alianzas para sus ataques. Aunque todas estas juntan fuerzas, no iluminan razones y nunca un ideal fue sostenido por el capital.
Los semitas están en la misma casa y como la Torre de Babel parece que no cabemos. Si no tuviéramos el techo miraríamos el cielo.
Qué difícil es pensar el mundo sin propiedad sin fronteras, pero mucho más difícil es vivir con ellas.
Están matando la inocencia y entonces… las mujeres serán volcanes y los hombres inmortales y nosotros justos o empleados de la muerte.
*Actor y dramaturgo argentino. Artículo publicado originalmente en Resumen Latinoamericano
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Muestra del Museo Palestino por la visita del Papa Francisco
El Museo Palestino lanzó un proyecto en honor al viaje del papa Francisco a Palestina en mayo de 2014. Se presentaron pancartas que exhibían fotografías periodísticas recientes combinadas con pinturas bíblicas que decoraron la plaza Manger de Belén, resaltando la tensión entre la imagen conocida de la Tierra Santa y la actual situación de los palestinos sufriendo la ocupación y la opresión diariamente.














